Infinitamente enamorada.

|Capítulo 38|

Hoy es noche buena, mañana será un gran día, además de que es navidad «mi época favorita del año» cumplo 1año con mi Esteban.

Mamá y yo nos despertamos temprano, teníamos mucho que cocinar.

Me di una rápida ducha y coloqué una pijama cómoda y calientita para poder estar agusto.

—Buenos días, hija —me abrazó.

—Buenos días, mamá —sonreí.

—¿Estás lista para todo lo que prepararemos?

—Sí.

—Haz las galletas con canela, hija, por favor. Mientras me pondré a rellenar el pavo —fruncí el ceño pues no me gusta el pavo así.

—Ok, mamá.

Saqué los ingredientes, me lavé las manos, los mezcle absolutamente todos, cuando la masa ya estaba lista y mi brazo músculoso, proseguí a extender la masa, hacer las figuritas, después les espolvoreé la canela y azúcar y finalmente las metí a hornear.

A ese punto, mamá ya había cocinado los ingredientes para el pavo.

—¿Qué haremos de beber, hija?

—Ellos querrán cervezas, mamá —me encogí de hombros.

—Haremos ponche y cuando prueben como lo hago, jamás querrán cerveza —chilló emocionada.

—En eso tienes razón, mamá —reí.

—Dijiste que les gustan los tamales, ¿cierto?

—Sí, ¿también prepararemos? —asintió.

—Para eso es navidad, para engordar.

—Coincido contigo —sonreí.

Ya era medio día, la mayoría de la comida ya estaba lista.

Mi celular sonó y era Pablo.

—¡Mejor amiga!

—¡Mejor amigo! —lo imité.

—¿Cómo estás?

—Bien, ¿y tú?

—Más que bien, mejor amiga.

—Por favor, dime que podremos pasar navidad juntos.

—Demasiado tarde, ya tengo planes —hablé dramáticamente.

—Dime que por lo menos podré ir a verte.

—Eso sí.

—Llegaré en una hora, mejor amiga.

—Perfecto, mejor amigo.

—Te quiero.

—También yo —colgué la llamada.

Lo primero que hice fue buscar que ponerme en mi closet, opté por ponerme unos jeans, un suéter muy calientito beige, una chamarra de mezclilla con tela abrigadora y unas botas beige con un poco de plataforma, me metí a bañar nuevamente porque sentía que olía a toda la comida que estábamos preparando.

Sequé mi cabello y tardé muchísimo tiempo por el clima tan frío que había ese día.

Cuando lo tenía seco, decidí planchármelo y colocarme un gorro, delineé mis ojos, me puse máscara de pestañas y finalmente pinté mis labios.

Ordené los pocos regalos que había envuelto para Pablo y su familia y cuando bajé, ya estaba tocando el claxon.

—Al ratito vuelvo, mamá —me despedí de ella.

—Te cuidas, cielo —asentí.

—¡Mejor amiga! —Pablo tenía una caja de regalo muy grande.

—¿Quieres pasar, mejor amigo? —asintió —te harás una hernia.

—Te llamas Katherine y te apellidas Exagerada.

—¡Tonto! —reí.

—Hola, señora.

—Hola, hijo —se saludaron —estaré en la habitación, por si necesitan algo.

—Hey, no se vaya, tengo algo para usted —sacó una pequeña caja del bolsillo de sus jeans y le entregó una caja a mamá —no conozco muy bien sus gustos, pero espero que le guste.

—Hijo, no era necesario.

—Sí lo es, señora, ábralo.

Mamá abrió la caja cuidadosamente y sacó un pequeño collar con su nombre.

—Está hermosísimo, muchas gracias —se abrazaron.




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