Infinity

EL DON

Desde siempre tuve una sensibilidad difícil de explicar. No era fragilidad ni exceso de
emoción. Era algo más profundo: una capacidad de percibir lo que otros no notaban.
La energía del ambiente me atravesaba. Lo positivo me elevaba. Lo negativo me
drenaba. A veces me costaba estar cerca de ciertas personas porque irradiaban una
densidad que me afectaba el cuerpo y el ánimo. Sentía más de lo que podía justificar
con palabras.
Con el tiempo entendí que no era debilidad. Que tampoco era casualidad. Era una
forma de ver, sentir y percibir que nacía desde el alma. Y cuando el alma está
despierta, no se puede ignorar. La energía llega, se absorbe, atraviesa, y uno tiene que
aprender a protegerse.
Nunca pensé que eso tuviera un propósito. Hasta que un día, sin buscarlo, empezó a
manifestarse de una manera distinta.
Porque cuando uno se dispone, la luz encuentra por dónde entrar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.