No puedo dormir. Nada nuevo. Aunque ahora todo es nuevo. Esta mañana salí sin él. Caminé solo. Siempre he caminado solo. ¿Por qué ahora me molesta? No. No estoy molesto. Solo que... No tengo idea.
Lo nuevo me molesta. Eso solo. Cualquier cambio me molesta. Y cambié yo solo. Decidí no esperarlo. ¿Por qué? No lo sé. O sí. Pero no quiero decírmelo.
Me irrita que no me avisen cuando algo va a cambiar. Pero esta vez el cambio lo hice yo. Y me irrita igual.
La almohada está caliente. Las sábanas las siento enredadas. El cobertor es pesado. Maldita sea. Solo duérmete de una buena vez. Respira. Uno, dos, tres, cuatro. Mierda.
Sabía que debía alejarme. No debí dejar que caminemos juntos. Solo lo dejé porque nunca habla si yo no lo hago. Nunca había conocido a alguien así. Alguien que simplemente está ahí. Sin pedirme nada. Sin esperar nada de mí. Solo está.
Bueno, hasta hoy. Hoy no estuvo porque yo no lo dejé. Y me di cuenta de que esperaba que estuviera. Maldita sea.
Eventualmente Milo se irá. No debo esperar nada. Ni que espere nada. Así debe estar. Sin que cambie nada de mi día. ¿Hice algo mal? No. Nunca espera nada de mí. ¿Qué podría hacer mal?
Respira. Solo duerme. Mañana harás lo de siempre. Nada va a cambiar.
Milo está despierto. Siempre lo está a esta hora. Eso nunca cambia. El sonido de la pluma contra el papel. Concéntrate en él. Es conocido. Siempre está ahí en este momento. ¿Se detuvo? ¿Por qué es más lento? ¿Escribe o dibuja? Si escribe, ¿qué escribe? Patético. ¿Desde cuándo me importa lo que hace? ¿Qué hizo hoy? No. Calla, calla, calla. Uno, dos, tres... Al diablo.
Este chico llegó como una luz encandilante. Como la luz que se filtra por las cortinas y me perturba de mi sueño. Abrumante. Irritante. Molesto. Siempre molesto. Todo cambió cuando llegó. Solo me dijeron: "tendrás un compañero de cuarto". ¿Por qué yo? ¿Era el único sin uno? Debía haber más dormitorios. Estoy seguro de eso.
Hice la lista de reglas. Las cumplió. No toca mis cosas. No invade mi lado del cuarto. Deja el baño limpio y ordenado. Su chaqueta está por todas partes. Pero lo tolero. Solo por el parche de Arctic Monkeys que tiene en ella.
Las notas. Esas preguntas que son inútiles de responder. ¿Por qué las hacía? No tengo nada interesante que decir. ¿Por qué sigue aquí? Debe estar aburrido. No soy interesante.
Aunque es abrumante que esté aquí, si deja de estarlo, de nuevo cambiará algo. No quiero más cambios. Fue suficiente con mudarme a esta ciudad solo para estudiar aquí. Todo es nuevo. No hay nadie que me conozca. Ni Teresa siquiera. No debo dejar que me conozcan.
Nuevo. Nuevo.
Pasos. Milo se levantó de su silla. Quiero voltear. No. No lo hagas. Estás dormido.
No. Es obvio que sabe que no lo estás. Puedes voltear. No.
No.
Ya se acostó. ¿Qué horas serán? ¿Cuándo podré quedarme dormido? Que sea ya. Entonces deja de pensar. Olvida todo tal como olvido contestar mensajes. Olvido comer. Olvido que hay personas que notan cuando desaparezco. Como Charles. Siempre se preocupa.
¿Milo se habrá preocupado? Obvio que no.
Escucho su respiración. ¿Por qué hay tanto silencio?
Solo deja de pensar en esto y podrás dormir. ¿Cómo lo hago si el problema está ahí? Detrás de mí. Me voltearé y estará ahí.
Ahora duerme. Su respiración es lenta. Mañana todo será más claro. Es viernes. No nos vemos casi los viernes. Milo está casi todo el día en clase y yo tengo hasta las cuatro. Me quedo solo. ¿Regresará a la misma hora o también cambiará eso? Que no lo haga.
No sé cómo pasó esto, pero no quiero que nada cambie ahora. Nada más.
Todo debe estar igual.
Todo.