Infusión

14. ⊹ ࣪ ˖ Espiral y Desenredo ˖ ࣪ ⊹

16 de marzo

Caminamos juntos. Nada que reportar.

Bueno, solo que durante el camino mi recuerdos volvían a lo que imaginé mientras se cambiaba de ropa. Temía que Evan pudiera leer mentes.

17 de marzo

Ahora noto a Evan más lento de lo normal. No lento de cansado. Sino como si estuviera en las nubes. No he preguntado nada al respecto temo que crea que sienta que me preocupo por él. Lo hago, pero… ya sabes.

18 de marzo

Evan salió durante la tarde. Me dijo que iba a dónde su hermano. Lo considero un avance. Puede ser ridículo, pero es que ahora me dijo a dónde iba no solo desapareció.

Otra cosa es que descubrí que mi mente no necesita necesariamente la oscuridad para imaginar cosas que no debería. Solo necesita que la presencia de Evan no esté frente mío.

Mientras dibujaba estaba pensando de nuevo en eso y sin darme cuenta de nuevo dibuje a Evan. La imagen que imaginé. ¡LO QUE IMAGINÉ!

¿POR QUÉ?

…

Mejor no sigo escribiendo sobre eso. Ya fue suficiente vergüenza la primera vez y me estoy humillando más al plasmarlo en papel.

(Sí voy a pensarlo. Solo no voy a escribirlo o dibujarlo. Hay una diferencia… eso creo.)

Olvidemos eso. O intentaré.

Cuando Evan regreso de con Charles lo noté diferente. Lo sigo viendo pensativo, más no distraído. Tal vez solo necesitaba despejarse un poco.

19 de marzo

Voy a ir directo al punto:

Estaba trabajando en el suelo, como siempre, cuando Evan giró la silla hacia mí. No dijo nada al principio. Solo se quedó ahí, jugando con las mangas de su suéter, mirando a sus rodillas.

—Necesito decir algo —dijo al fin—. Y no me interrumpas, porque si lo haces no voy a terminar de decirlo.

Dejé el lápiz y me senté más derecho.

—Lo que dije en la cocina —empezó, la voz más baja de lo normal—. No era cierto. Nada de eso. Dije que buscabas algo a cambio porque... —se detuvo, apretó la mandíbula—. Porque era más fácil pensar eso que pensar que alguien puede simplemente quedarse sin razón.

No dije nada. Me advirtió que no lo hiciera, y por una vez en mi vida logré quedarme callado.

—No debí hablar por hablar, reaccioné mal —levanto la vista, mirándome fijo—. Lo siento por juzgarte.

No desvío la mirada, se le notaba nervioso. Por primera vez lo miré así. Fue directo a dejarme sin palabras. Había pensado en esta conversación por varios días, pero en ninguna él la había comenzado. Y tampoco esperaba que Evan se viera nervioso.

—No tienes que disculparte, sé que fui insistente. Debo disculparme yo por ser invasivo—
—No debes —interrumpió, después su voz fue más segura—. Al principio si lo sentí así, pero nunca me molesto del todo… —comentó, cruzando los brazos, a la defensiva otra vez, aunque esta vez no había filo detrás.
—Aún así me disculpo. También dije cosas que no pensaba —admití—. Bueno, no. Las pensaba. Pero las dije mal. No quería que sonaran a reclamo.

Dio un pequeño asentimiento con la cabeza y poco ví como se relajo en su silla. Sus brazos cruzados sobre su pecho bajaron poco a poco a su estómago. Cómo si un peso se desvaneciera.

—Sobre eso de que no nos conocemos —añadí—, tienes razón y…
—No —cortó—, no la tenía… parcialmente —bajo la voz a lo último, como si hubiera arrepentido—. No nos conocemos del todo, pero no es porque no quiera que me conozcas.
—¿Entonces qué es lo que quieres?

No respondió de inmediato. El silencio lo sentí eterno, hasta que finalmente contestó:

—No lo sé… Solo no dejes de intentar conocerme.
—¿A mí manera entonces? —bromeé intentando aligerar el ambiente.
—Tampoco te pases —dijo señalandome con un dedo acusador.

Levanté las manos y le dí una sonrisa inocente.

Pude notar como las comisuras de sus labios se levantaban, una de esas sonrisas fantasmas suyas antes de que regresará a su computadora.

Después de un rato fuimos a la cocina y preparamos té.

Solo dos tazas de té y el silencio de siempre, esta vez sin pesar.

22 de marzo

Días normales. Solo tengo que reportar que siento como si esa conversación hubiera sido una regla más tachada de la lista, aunque esta no estaba escrita en ningún papel.

Cuando preparo algo para comer, Evan entra a la cocina y se apoya en la encimera a mi lado. Es cuando habla más. Creo que es porque estoy demasiado concentrado en mis cosas que solo me limito a escucharlo. No es porque me guste escuharlo. Es decir, si me gusta pero… joder. No tengo idea de que escribo.




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