-Piénsalo bien, yerno, solo queremos lo mejor para nuestros nietos. No queremos lo que pase lo mismo que hace 10 años-dijo con voz grave, eso se sintió mas como una advertencia.
Un escalofrió me recorrió la espalda de solo recordar esa noche. Mi padre sale y enfrenta a mi abuelo, este retrocede al ver su rostro furioso-Ya estoy harto de sus amenazas.
-No me estas dejando mas opción-admitió- Solo quiero lo mejor para la familia y el matrimonio de Karina con Martino es lo mejor.
-Así que las opciones son hacer lo que usted dice o dejar a mi hija en manos de es tipo. Que maravillosa idea-suelta con sarcasmo.
-No digas eso-pidió mi abuela- El nos prometió que la trataría bien y que la haría muy feliz.
No creo en las palabras de ese tipo y menos en las de ustedes-miro a mi abuelo a los ojos- Ya he permitido bastantes cosas por miedo a lo que pueda pasar, no voy a dejar que nos vuelva a amenazar con quitarnos a nuestros hijos, que se los quede o que los ponga en contra de su hermana. Ya estamos hartos de esta situación, y si es necesario alejarlos de ustedes pues que así sea.-exclamo cerrando la puerta de golpe.
-¡¿Quién te crees que eres?! ¡No hemos terminado esta conversación!-grito mientras golpeaba la puerta.
-¡Por favor cálmate!-pidió mi abuela pero mi abuelo la aparto de un empujón.
El con molestia, avanzo hacia el coche con la abuela detrás mientras le pedía que se calmara y pensara mejor la situación. Entre como pude por la ventana de mi cuarto, me puse pijama y salí de mi habitación. La puerta del cuarto de mis padres estaba entre abierta, sollozos salían de esta, era mamá, estaba llorando.
-Por favor no llores, sabes que no me gusta-pidió con voz dulce.
-Es que no puedo evitarlo ¿Qué tal si vuelve a pasar? ¿Y si nos los vuelven a quitar? ¿Qué vamos a hacer?
-Tranquila, no te alteres. Eh estado pensando y si algo así vuelve a ocurrir-soltó un suspiro-Tal vez tengamos que irnos.
Me lleve la mano a la boca-¿Del pueblo? pero este es nuestro hogar, el hogar de nuestros hijos.
-Lo se-respondió con tono tranquilo- pero también se que no nos van a dejar en paz. Tu padre esta loco y tiene el apoyo del mío.
-No, no nos vamos a ir. Ya estoy cansada de que siempre vengan y nos digan que hacer ¡Compramos esta casa con mucho esfuerzo para poder vivir en paz! ¡No podemos irnos!-sollozo.
-Yo tampoco quiero irme, pero tal vez sea lo mejor, así Martino dejará en paz a Karina y criaremos a los niños en un lugar donde no haya tanta muerte.
-Si pero…
-Oye-dijo mi padre con tono tranquilo y dulce- Tu misma lo dijiste, compramos nuestra casa con mucho esfuerzo, para poder vivir en paz y tener nuestra familia, podemos hacerlo en cualquier otro lugar.
Solo se escucharon los sollozos de mi madre, me recargue en la pared.
-Pero no podemos irnos aun, Karina está a pocos meses de graduarse y ninguna otra escuela aceptara a los niños con el año escolar a la mitad.
-Tienes razón, en cuanto el ciclo escolar termine nos iremos. Te prometo que nadie volverá a molestarnos.
Regreso a mi cuarto y me dejo caer en la cama.
¿Por qué simplemente no nos dejan en paz? La respuesta es sencilla es por mi culpa, porque gracias a mi, mamá se cayó de las escaleras y se adelantó su parto.
Suelto un sollozo mientras abrazo una de mis almohadas y escondo la cara en ella.
Fue un accidente.
Si lo se pero…
No paso nada, tus padres nunca te han culpado y tus hermanos tiene una perfecta salud.
Entonces ¿Por qué no puedo soltar este asunto?
Porque hiciste una promesa, Nuestro Señor te pone a prueba, es tu deber cumplirla.
(…)
-Tuve una pesadilla, es todo
Eso fue lo que le respondí a mis padres cuando me preguntaron porque tenia los ojos hinchados, no se si me creyeron, espero que si porque no sabría que decirles.
La mañana transcurrió con normalidad hasta la hora del almuerzo. Allister tenia una gran sonrisa en la cara que cambio en cuanto vio la mía.
-¿Por qué te ves así?
-¿Así como?
-Como si hubieras estado llorando toda la noche. Negué y seguí mi camino a la cafetería, tome un poco de ensalada ya que no tenia mucha hambre.
Me senté en mi mesa de siempre, esa que compartía con Mika y segundos después apareció Allister con una bandeja llena de alimento.
-Debes de tener mucha hambre-comente sorprendida.
-Si hace dos días que no como nada-soltó.
-¿Por qué?-pregunte frunciendo el ceño.
-Por nada- contesto simple.
-Nadie pasa dos días sin comer por nada.
-Mira Karina, agradezco tu preocupación pero si te digo el porque romperé tu corazón.
Al terminar de comer tomo mi brazo y nos llevo al auditorio.
-¿Hay alguien ahí?-pregunto en medio de la oscuridad como si Nick y Manny no estuvieran ahí.
-Hola chicos-salude con timidez
Manny me miro de arriba abajo con su típica indiferencia y Nick ni siquiera volteo a verme, debe de estar muy molesto. Nos quedamos en silencio un momento
-¿Les fue bien en sus tareas?-pregunto sin saber bien a donde mirar.
-Bien, cerebrito, muy bien-respondió Manny cruzándose de brazos- A mi mejor que a Nick, pero no importa.
- ¿Hay algo en lo que tengan problemas?
Durante el tiempo restante explique todo lo que me preguntaron, aun así no puede evitar las ganas de llorar, a veces sentía un horrible ardor en la garganta incluso creo que se me salieron unas cuantas lágrimas, nadie pareció importarle y si lo hizo no preguntaron lo cual agradecía.
Me fui rápidamente en cuanto sonó la campana, las clases continuaron normales hasta la salida. Fui al baño a mojarme la cara con la esperanza de que bajara un poco la hinchazón de mis ojos. Veo mi reflejo en el espejo, no paro de pensar en la conversación que tuvieron mis padres.
A pesar de que mis padres nunca me culparon con eso y que mis hermanos están perfectamente sanos me es imposible olvidar, mis pensamientos me lo recuerdan siempre que pueden como si estuvieran torturándome y mis abuelos también se encargan de que nunca lo olvide.