Inocente hasta que recuerde lo contrario

El caso

-Llegás tarde

La mirada inescrutable del subcomisario Urrutia no me da muchas ganas de defenderme. Aunque, pensándolo bien, es la misma mirada que tiene desde hace tres años, cuando lo conocí en ese curso de detectives privados que dictaba. Técnicamente no es más subcomisario, se retiró de la fuerza hace mucho tiempo, pero me gusta decirle así, como un recordatorio de que todos tenemos una vida pasada.

-Fue una noche larga. ¿Tiene algo para mí?

Podría excusarme apelando a mi enfermedad, pero el hombre es una maquina detectora de mentiras humana. De hecho, creo que ahora, con solo mirarme, sabe que tengo una terrible resaca de alcohol.

-Tenía un caso para vos a las 9, cuando te cité.

-¿Se lo dio a alguien más?

-No. Tenés suerte que te pidieron específicamente a vos. Por un caso anterior. –dice seriamente mientras agarra una carpeta de un montón.

Lo miro un instante sin saber bien cómo reaccionar. ¿Acaso eso fue un chiste? Cómo él no se rio, tampoco me rio y prefiero sentarme en la silla que está frente a su escritorio.

-Un tipo se hizo mierda en Ruta 2. Un vuelco, no quedó nada. Tenía un fuerte seguro de vida con nosotros. Los cagatinta(1) le iban a pagar al apoderado hasta que llegó esto: un fiscal de Dolores hizo una investigación paralela y denunció anomalías. En pocas palabras, parece que no fue un accidente.

Desde que mi mentor consiguió que la empresa de seguros para la que trabajaba me contratara como investigador externo tuve que aprender muchos términos legales, sin embargo, la mitad de las veces no entendía bien de que me estaba hablando.

-Entiendo-mentí- Entonces, ¿averiguo si fue un accidente o si lo mataron?

-Primero averigua si fue el tipo el que murió. El cadáver quedó calcinado. Después como fue que murió. Los bogas(2) se encargan del resto.

-No hay problema. ¿Esto fue ahí, en Dolores? ¿Hay un adelanto para viáticos?

Me mira fijamente, como escrutándome. Finalmente saca un talonario de un cajón, escribe unos números, lo firma, arranca el último de la pila y me lo extiende.

-Si llego a enterarme que te la gastaste en la rula(3), voy hasta allá y te cago a patadas. ¿Estamos?

Sonrío, agarro el papelito, la carpeta y me apuro a salir de la oficina

Reviso el archivo someramente mientras camino hacía la caja a cobrar el adelanto. El asegurado se llamaba Sergio Álvarez. No quedó mucho; un Peugeot 206 hecho un bollo y un cadáver calcinado que todavía no fue reconocido oficialmente. Parece que el fiscal de la causa se apuró a cerrar el caso, ahora entiendo porque al otro le llamó tanto la atención. Un viajecito a Mar del Plata no me vendría nada mal.

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Modismos:

(1) Cagatinta: Modismo con el que se refiere a administrativos y/o contables despectivamente.

(2) Boga: Lunfardo para abogado.

(3) Rula: Lunfardo para el juego de la ruleta, pero puede hacer referencia a cualquier juego de azar.



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En el texto hay: persecucion, amnesia, estafa

Editado: 13.01.2020

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