Inquebrantables

Prólogo

Laila

La casa era un completo caos. Convivir los cinco juntos ya solía ser complicado, pero ahora, entre la emoción y los nervios, la tensión se palpaba en el aire.

Eran las diez de la noche y la casa estaba sumida en un completo silencio. Nadie cocinaba, nadie veía la tele,solo nuestras respiraciones y suspiros de frustración.

—¿Se sabe algo ya?- rompió el hielo Emma mientras se levantaba del sofá con el teléfono en mano y caminaba hacia la nevera para picar algo.

—¡Oye, a mí ya me ha llegado! -exclamó Aleish desde el rincón del salón, levantando su teléfono y haciendo una mueca de satisfacción. Todos contuvimos la respiración mientras Aleish pasaba rápidamente las páginas de aquel documento interminable.—¡Estoy dentro chicos!

Los gritos y murmullos resonaron por toda la habitación, llevamos mucho tiempo esperando una oportunidad como esta y sobre todo estábamos ansiosos por poder hacerla todos juntos.

El siguiente teléfono en vibrar fue el mío, cuando ví el nombre de la academia Beatline Studio el corazón se me subió a la garganta, abrí el correo con temor y contuve la respiración por lo que solo fueron unos segundos, pero yo lo sentí como unos interminables minutos. La gira iba a ser dentro de poco y las plazas eran limitadas, era la oportunidad perfecta para dar un salto a la fama y que hubiesen considerado contar con nosotros era todo un honor, pero nada estaba asegurado y el temor a no entrar estaba ahí presente.

Mis amigos me miraban expectantes, incluso Mateo y Aleish, que normalmente pasaban de todo, tenían los ojos fijos en mí que me había quedado clavada en el sitio desde el momento en el que termine de leer aquel pdf que me habían pasado.

—¡Pero qué os han dicho, joder! -saltó Mateo, acercándose mientras yo apenas podía despegar los ojos de la pantalla, al borde de las lágrimas.

—Me... -hice una breve pausa, asimilando las palabras. —¡Me han cogido!

Los chillidos de emoción retumbaron por toda la sala. Ángel levantó su teléfono con los ojos brillando de emoción para después anunciar:

—¡A mí también me han cogido!

Emma no tardó en confirmarnos por su parte que ella también había sido seleccionada, así que pasados unos minutos nuestras miradas se posaron sobre Mateo que era el único que no se había pronunciado aún.
El susodicho levantó la cabeza mirándonos a todos con una cierta lástima y tras una pausa dramática, sonrió y dijo:

—Bueno... supongo que me tocará seguir aguantándoos otro mes más. Y yo pensando que tendría la casa para mí solo.

Nos lanzamos todos sobre él entre risas, mientras Aleish levantaba las manos y decía:

—Oye, cuidado, que vais a acabar aplastando los mandos-

Ángel que era otro friki de los videojuegos como Aleish se apartó rápidamente intentando rescatar los mandos que se habían quedado aprisionados debajo de toda la maraña de personas que se habían lanzado contra nuestro amigo.

—Bueno, para celebrarlo, ¿pedimos pizza? -propuso Emma separándose de Mateo y cogiendo el panfleto de la pizzería.

—¡PIZZA! -gritamos todos al unísono.

—¿Ya sabéis cuáles serán los destinos? -preguntó Ángel, sentándose en el sofá y encendiendo la consola, pasando un mando a Aleish para que se uniera al juego violento que tanto les gustaba.

—Todavía no, nos dijeron que faltaba definir fechas y lugares -dije yo.

—Falta un mes -intervino el menor de los hermanos con una sonrisa irónica, mirando a Mateo—. Pero con ensayos y logística, va a ser intenso.

—Bueno, dejad de quejaros -dijo Mateo, tumbándose en el sofá.— Siempre estáis igual.

Emma rodó los ojos y añadió:

—No creo que seas tú la persona más indicada para hablar de quejas Mateo, creo que podrías añadirlo a tus deportes favoritos, capullo.

—Em, tu siempre tan encantadora como siempre.—Su tono era claramente sarcástico pero aún así Emma le respondió con una sonrisa forzada mientras se alejaba. Cualquiera desde fuera pensaría que esos dos se odian a muerte pero la verdad es que tienen una amistad bastante extraña en la que ambos se entienden perfectamente

Emma se sentó en uno de los taburetes de la cocina mientras recogía su larga melena negra en una coleta alta para después dirigirse a nosotros,

—He pedido una carbonara, dos barbacoa, una cuatro quesos y la vegana que siempre te pides, Ángel -dijo Emma, guiñándome un ojo mientras el rubio levantaba el pulgar en señal de aprobación.

—Increíble que después de dos años por fin nos vayamos de gira -susurré, mirando a cada uno de ellos.— Y aún más increíble que sigamos aquí, todos juntos, soportándonos.
—La verdad es que sí, no esperaba durar cuerda tantos años con vosotros.-exclamó Emma.
—Tampoco nos quieras echar la culpa que tu venías loca de fábrica.
—La pregunta es ¿quién estaba bien?-puntualizó Aleish
—Hablad por vosotros, yo estoy estupendamente.-se defendió Ángel.
—Mira tu no hables que eres el peor de todos.-
Y tras aquella provocación de Mateo los hermanos se enzarzaron en una discusión de la que Emma y yo huimos refugiandonos en el porche de la puerta principal.

Una vez fuera deje descansar mi espalda sobre una de las columnas de piedra que adornaba la fachada exterior de la mansión mientras observaba a Emma sacar uno de sus cigarrillos y ofrecermelo.

—No gracias.-avance unos pasos y cruce mis brazos sobre una de las barandillas para después apoyar mi cabeza sobre estos mientras contemplaba el cielo estrellado que iluminaba la ciudad esa noche de primavera, la luna se alzaba llena sobre nuestras cabezas y una sonrisa se escapó de mis labios.

—Sabes, a pesar de todo, me alegra mucho haber coincidido con vosotros. Quizá las circunstancias no fueron las mejores pero, no puedo imaginarme otra vida en la que vosotros no estéis presentes.

Emma se quedó observandome durante unos minutos y después dejó caer el cigarrillo en un cenicero para acercarse lentamente a mí y sostener mi rostro entre sus manos. Sus ojos oscuros brillaban gracias a la luz de las estrellas y sus manos acunaban mi rostro.




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