Inquebrantables

3

Laila

El hotel era un alto edificio de color terracota, por fuera no parecía muy impresionante, pero yo estaba emocionada por entrar, una vez allí Daniel y Lucía bajarón con nosotros mientras nos explicaban que los instrumentos ya estaban en el hotel, dejando así más tranquilos a los hermanos.

Nos acompañaron hasta el interior donde nos acercamos a recepción y nuestra guía dio algunos datos y nos pidió el dni para poner darnos las llaves de las habitaciones.
Emma y yo compartiriamos la 69 y los hermanos la 72, por lo que a pesar de no dormir juntos no estaríamos muy separados y ante cualquier emergencia estaríamos cerca.

Una vez entregadas todas las llaves Lucía nos indicó que teníamos media hora libre y que después nos veríamos en los sofás de recepción para hablar con Emily.
Juntos subimos hasta nuestra planta y nos separamos del resto del grupo para entrar en nuestra habitación.

—No está nada mal.–dijo Emma sentándose en la cama de matrimonio y estirando sus músculos.
—¿Y qué te esperabas?–respondí con una risita mientras la veía rodar por la cama y yo iba abriendo la maleta.
—No se, algo peor, ¿nunca has ido de viaje con el instituto?–negué y ella bufo poniéndose de pie–Tampoco te pierdes mucho. ¿Voy a darme una ducha rápida, te parece bien?

Asentí y continúe guardando mi ropa en el amplio armario de la habitación, la habitación era bastante amplia y el ventanal daba a la transitada calle de Madrid.

A final de semana actuaremos en el Movistar Arena y todos mis compañeros estaban emocionadisimos sin embargo-a pesar de que no puedo negar que me hace ilusión- la sensación de ansiedad y de sentir que algo va mal es algo que no puedo desechar de mi cuerpo.

Decido echarle la culpa de esto al viaje y enciendo mi teléfono para mirar la hora -10:40- en ese momento cientos de notificaciones llegan a mi bandeja de entrada.
No debería de ser algo extraño ya que llevo todo el día con el teléfono apagado pero nunca recibo esta cantidad exagerada de notificaciones al día y menos de solicitudes de seguimiento.
Estoy a punto de entrar a verlas cuando Emma sale del baño y me sonríe.

—¿Todo bien?–se acerca hacia mi y se tumba a mi lado abrazandome.
—¡Em! No te has secado bien el pelo y vas a mojarlo todo.–suspiro y la abrazó de vuelta.–Si, todo esta bien, solo me ha extrañado recibir muchas notificaciones al encender el móvil.
—Lleva todo el día apagado preciosa, es normal, seguro que si yo enciendo el mío pasará lo mismo.– juega con un mechón de mi pelo y sonrío cerrando los ojos.

Hacía ya tiempo que Emma se había convertido en mi hogar, mi lugar seguro. A pesar de habernos conocido los tres-Ángel,Emma y yo-el mismo día, el reciente ataque de su hermano y su nuevo pánico hacia los hombres provocó que ella y yo nos volviesemos mas cercanas que cualquiera del grupo.

Suspiro incorporándome sobre la cama y vuelvo a mirar la hora con el pulso tembloroso y apartó todas las notificaciones queriendo creer que Emma tiene razón–aunque un escalofrio recorre mi espalda al ver que la mayoría son de mis redes sociales, algo bastante inusual-.

Me levantó y caminó hasta el baño para darme una ducha rápida, dejo caer el agua tibia sobre mi cuerpo y relajó los músuculos tratando de olvidar el estres del momento.
No me demoro mucho en asearme y salgo de la ducha envolviendo mi cuerpo con la toalla del hotel. Me seco rapidamente y desenredo mi pelo castaño pensando en lo bien que quedaría un tinte rojo.

Me visto con una falda negra de rayas blancas, una camiseta roja-con el diseño de dos bajos de color negro- y mis habituales pulseras y collares de cuero.
Termino de prepararme tapándome las ojeras con algo de corrector,me puse un poco de rubor y por último hice mi combo favorito,las pestañas y el eyeliner.

Salgo del baño encontrandome con Emma que ya esta lista, lleva su pelo recogido en una coleta alta que le llega hasta la mitad de la espalda, unos vaqueros grises con algunas cadenas que ella le engancho y un top negro de mangas cortas.

—Estás preciosa–le sonrío y ella me guiña un ojo acercándose a mí.
—¿Vamos ya lucecita?–me da un leve codazo y salimos de la habitación caminando por el pasillo encontrándonos con los chicos de camino.

Ángel parece estar echándole la bronca a Mateo el cuál parece más callado que de costumbre, mientras que Aleish camina despreocupado mirando a sus hermanos.

—¡Por dios! Pareceis un matrimonio divorciado. ¿Queréis dejar de dar voces?
—Al parecer es la única forma que tengo para que me escuche, porque lleva desde que hemos llegado al hotel pasando olímpicamente de todo y no puedo ir detrás de él todo el rato.

La voz de Ángel pasa a segundo plano cuando fijo mi vista en el pelinegro que camina cabizbajo, es raro ver a Mateo tan callado y sin saltarme a la yugular a su hermano por las respectivas acusaciones.

Mis mejores amigos toman la delantera de la caminata mientras descendemos hacia el pabellón principal donde hemos quedado en encontrarnos con Emily y decido bajar el ritmo de mis pasos para colocarme al lado de Matt.

—¿Qué ha pasado?–miro de reojo a mi amigo esperando que responda con un comentario mordaz, pero se limita a resoplar.
—Lo de siempre, que es un capullo, vive en su puta burbuja metido y le da igual la vida de los demás.

Me muerdo el labio sintiéndome algo incómoda y sin querer tomar bando en esta guerra que lleva años cociendose entre ellos.

—¿Puedo saber qué es lo que te tiene así? Si no te molesta claro.–espero observando su reacción y me sorprende al ver que clava su mirada en mí, decidiendo si hablar o no.
—¿Tu también lo has visto?–su respuesta me tomó por sorpresa.
—¿A qué te refieres?–no obtengo respuesta ya que cuando Mateo va a hacer el amago de responder, llegamos al pabellón y Emily nos recibe con una gran sonrisa.

—¡Hola chicos, que alegría veros! ¿Cómo estáis? ¿Os ha cansado mucho ese vuelo? Espero que no,os cuento vamos un poco justos de tiempo, son las 11:10 y a las 12:00 debemos estar en el plato para rodar la entrevista,estareís allí como una hora despues debemos traeros al hotel para que comaís o si quereís podeís ir a algún local, pero a la 13:00 os quiero aquí para que vayamos al auditorio a ensayar.




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