Inspirado a cambiar por ella

Parte 3

El martes de la semana siguiente, Sebastián invita a Lidia a almorzar en una cafetería cerca de la escuela.

La profesora de inglés se sintió dichosa de que él haya invitado después de mucho tiempo intentando que se abra a ella como para tener una cita o algo parecido. Desde muy temprano, antes de salir de su casa, Lidia se estresó buscando que ropa ponerse, si debe ser algo que combine o que sea funcional a la temporada otoñal.

Cada ropa que se ponía era arrojada sobre la cama con cierto rechazo. No se podía decidir hasta que optó por un pantalón de jean con una blusa y saco abrigado junto con una bufanda marrón.

Cuando ellos se reúnen en la escuela para dar sus clases, simplemente no se dejaron de ver. Parecía como si fueran adolescentes.

Al mediodía, se reúnen en aquella cafetería que según Sebastián ofrece unos deliciosos sándwiches tostados y café cortado y también lates que endulzan el paladar por lo que Lidia no duda en aceptar sonriendo.

Un mesero los guía a una de las mesas disponibles. Ambos se sientan con cuidado y dejan sus celulares al costado donde puedan observarlos. Lidia siente que algo es distinto respecto a las tantas veces que se reunieron. Su corazón palpita ferozmente solo por estar de frente a él. Si su mirada se cruza con la de él también desea estallar en felicidad y emoción.

Sebastián hace el pedido tras haber acordado con Lidia:

-Quisiera dos tostados y dos late por favor.

-Perfecto. ¿Quieren azúcar o edulcorante? -pregunta el mesero.

-¿Lidia? -le pregunta Sebastián.

-S-Si, hummm, azúcar por favor. -se dirige al mesero.

-Muy bien. Entonces serían dos tostados y dos late con azúcar. En breve se los traigo.

-Gracias. -dice Sebastián.

-Se lo agradecemos. -añade Lidia.

Una vez se va el mesero, Sebastián enfoca la mirada sobre Lidia. Se toma unos segundos para contemplarla al punto de que ella no puede siquiera dirigirle la mirada.

-¿Q-Que tengo? -le pregunta Lidia con total vergüenza.

-Nada, solo te veía.

-Si, eso parece, pero ¿Por qué?

-Quiero preguntarte algo.

-Claro. Dime.

-¿Cuál fue tu primera impresión sobre mí?

-¿Sobre ti? ¿seguro que quieres que te lo diga?

-Si. Necesito saberlo.

-Si me dices por qué puede que te lo responda.

-Haaa, nunca puedo ganarte ¿verdad?

-Jamás.

-Me preocupa Luca. Él…puede que no lo sepa, pero tiene un camino difícil por delante.

-¿Te refieres a su pasado como pandillero?

-Somos docentes que debemos proteger, apoyar y procurar guiarlos, pero ¿y si todo eso va más allá de lo que podemos afrontar? Pasar de ser pandillero a alguien modelo para la sociedad es difícil y a veces puede que el karma no te sea favorable.

-¿A qué quieres llegar Sebas?

El mesero llega con la bandeja y dentro dos tazas de enorme tamaño y dos platos con dos tostados dorados con jamón y quedo y mayonesa untada sobre ellos.

Oportunamente el mesero llegó en el mejor momento posible porque Sebastián estuvo a punto de revelar algo demasiado profundo, algo que Lidia no sabe a pesar de la cercanía que tienen ambos.

Aun así, la profesora de inglés intuye que algo más ocurre. Quizás no relacionado con Luca pero que comparten algún en común. Se pregunta si el preguntarle sea lo correcto, puesto que no sabe si Sebastián desee que ella busque en su pasado o secretos.

Entonces, el profesor de educación física, una vez se marcha el mesero le dice en una corta pero poderosa frase que deja a Lidia sin palabras:

-Nuestros pecados tienen su más profunda consecuencia incluso cuando nos olvidamos de ello. ¿Qué tal? ¿a qué no es muy interesante la frase?

-¿Hiciste algo de joven que aún no puedes quitarlo de tu alma? -pregunta Lidia.

Sebastián asienta con la cabeza.

-Pero no quieres contarme.

-No es que no quiera.

-¿Entonces?

-Yo…no puedo decírtelo.

-¿Tampoco eso? Creía que nos tendríamos confianza. ¿Qué es tan difícil que no me puedes contar? -su voz empieza a elevarse y al mismo tiempo se va quebrando.

-Por favor no lo tomes a personal.

-Es que yo quiero que confíes en mí.

-Lo hago. Créeme que sí, pero temo.

-¿A que le temes?

-Haaaa, a que todo por lo que luché se termine en un instante.

-¿Acaso tiene que ver con Luca o simplemente se trata de ti y expiar algo?

Sebastián da un sorbo a la bebida caliente y luego un mordisco al sándwich.

Después de tragar el alimento vuelve su mirada hacia ella.

-Puede que sea muy egoísta, pero es mitad de cada cosa.




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