Inspirado a cambiar por ella

Parte 2

Al día siguiente, Luca llega a la puerta de la escuela con una clara misión a petición de los miembros del centro de estudiantes.

Como Soledad se encuentra muy atareada, tuvo que llegar en solitario. A su alrededor sus compañeros de la escuela se apresuran a ingresar antes de que lleguen los estudiantes más privilegiados.

La conducta de estos grupos se ha vuelto cada vez más peligrosos puesto que Braian, el que conduce a todos ellos en forma de ser, se encuentra nervioso por la resistencia del centro.

-Haaa, será un día muy aburrido. -murmura Luca.

-¿Aburrido dices? - pregunta Joel con mirada fija en Luca y una sonrisa dulce.

-¡Aaahhh, oye me asustaste! -se exalta Luca.

-Jejeje, lo siento. ¿Por qué la presidenta no está contigo? Suelo verlos juntos.

-Tuvo que venir un poco más temprano de lo usual. -responde Luca.

-Ya veo. Si, será un día muy tranquilo.

-¿Lo dices por algo en concreto? -le extraña a Luca.

-Digamos que hay alguien a quien no he visto en días. No, olvídalo por favor. ¿Entramos? -exclama Joel, sonrojado y rascándose la parte trasera de la cabeza.

-Hoooo.-sonríe Luca. -Quizás deba pasarte su número. -dice en voz baja.

-¿Qué cosa? -pregunta Joel.

-No, nada.

-Jajaja.

Luca acomoda su mochila tirándola hacia su espalda mientras a su alrededor se siente extraño sin Soledad. Joel le da varias palmadas en la espalda para calmarlo.

Antes de que crucen la puerta, Luca escucha unos extraños sonidos provenientes de al lado del edificio, donde se encuentra una zona libre de vigilancia y también donde se suele dejar la basura. Curiosamente es donde Luca tuvo el altercado a principio de año escolar y donde su bestia interna casi provoca una masacre sin precedentes.

Ese sitio es lugar donde Braian casi obtiene su primera victoria frente a la voluntad de Luca.

Guiado por su instinto como pandillero, Luca pide a Joel que vaya al salón. En breve lo acompañará. Se desvía del camino hasta la esquina que, al doblar por allí, ve a varias chicas, un total de cuatro y dos chicos. Todos ellos rodean a una persona que está tirada en el suelo cubierta por pintura y harina. Apenas se puede sostener, pero cuando intenta pararse, le pisan la mano derecha.

-Mierda. ¿Justo tenía que pasar esto? No tengo tiempo ni ganas de meterme en peleas. -piensa Luca, pero cuando ve que quien es la que está tirada en el suelo es Carla, su semblante cambia. -Esa chica. -aprieta sus dientes. -La violencia fue consumada. No puedo hacer nada. Quizás fracasé de entrada y sin haber podido empezar.

Una de las chicas saca de sus cosas una tijera. Mariana, la líder de las chicas, ordena a una de ellas a que le tire del cabello, ya cubierto por pintura y suciedad del suelo.

-Hey, según me contaron, te gusta tocar la guitarra y el rock. ¿Qué opinas si te cambiamos el look? Dicen que hay buenos rockeros calvos ¡jajaja! Pero sería una lástima que no pudieras tocar más la guitarra por tener tu mano rota. ¿Verdad? -acerca la tijera hacia ella.

Luca cierra sus ojos y se da media vuelta. Resignado porque hay cosas en las que meterse solo traería problemas para él y su intento de ser mejor persona. Aunque también choca con la misión que le pidió Anabella y Soledad. Se siente conflictuado por eso.

Siente que ya el acto está consumado. Meterse solo hará que esa persona se sienta peor.

-No soy un maldito justiciero. Tampoco un guardia. Solo soy…fui…un maldito pandillero. -murmura Luca mientras aprieta sus puños.

Suspira y encara el regreso hacia la escuela, hasta que una voz débil llega a sus oídos encendiendo un fuego interno que se había apagado cuando ocurrió ese conflicto con los privilegiados.

-A-Ayuda…por…favor…-implora Carla.

Justo antes de que Mariana le corte el primer mechón de cabello, una sombra que oscurece la visión de Carla se aparece. Los dos chicos caen al suelo, sacudidos por el pánico y un temor irracional que casi los hace orinarse en los pantalones. Las chicas, por su parte, quedan petrificadas, salvo Mariana, que se sigue burlando de Carla ignorando lo que ocurre detrás.

-Veamos ¿Cuál te cortaré? - juega Mariana con las tijeras sobre el cabello de Carla, como si buscase torturarla.

-Oye. ¿Y si paras un momento de jugar con la tijera? No es un juguete y podrías herir a alguien. -susurra al oído de Mariana.

Mariana se da media vuelta y de un salto a un costado cae al suelo con la tijera en mano.

-¿Huh? -Carla alza un poco la vista y ve a Luca. -Tu. -deja escapar.

-Hola. -exclama de manera amistosa, aunque con expresión de seriedad absoluta.

Luca ofrece su mano a Carla quien la rechaza de manera educada.

-Lo siento. Estoy sucia. No deberías ensuciar tu…

Luca toma a la chica de la mano y empuja hacia el pecho de él. Luego mira a cada uno de los abusivos con una ferocidad cercana a la que tenía en sus épocas de pandillero.




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