Varios días más tarde…
Las cosas parecen calmarse en la escuela, puesto que varios profesores con Sebastián y Lidia a la cabeza están corrigiendo a los estudiantes más caóticos y belicosos. Sí, muchos amenazan a esos docentes que abogan por el bienestar de los alumnos.
El director sigue sin aparecer para sorpresa de nadie. Ahogándose en alcohol y siendo sofocado por las presiones de las familias más poderosas del país.
Luca se reúne con Joel y Carla, nuevas amistades surgidas de la compasión y valor que impulsa el antiguo pandillero solo con sus acciones. Joel, no solo se ha hecho amigo de Luca, sino que de los demás ex pandilleros como Leo, Manuel y en especial, Pablo.
Por su parte, Carla sigue siendo objeto de abusos por parte de las chicas privilegiadas solo que están demasiado limitadas al salón de clases. Nadie quiere meterse con Luca ni sus allegados. Serán abusivos, pero entienden los límites, aunque otros simplemente vociferen a modo de queja. No hay nada que puedan hacer.
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Horas antes en el salón donde concurre Carla. La chica siempre llega temprano cosa de no tener que toparse con Mariana y sus amigas. Sin embargo, la joven adinerada se aparece cruzando la puerta con dos amigas más. El rostro de Carla se vuelve pálido al verlas allí. Lo primero que piensa es arrojarles su mochila y escapar a toda prisa, pero una de las chicas se queda en la puerta, mientras que Mariana y su amiga se acercan.
-Sí que te volviste una rata, escapándote y buscando protección de ese asqueroso pandillero. ¿No te da vergüenza? No…por supuesto que no…
-Aléjate de mí. -murmura Carla.
-¿Qué cosa? ¿dijiste algo? -pregunta Mariana con una expresión que no parece nada humana.
-¡Que te alejes de mí! -grita Carla con fuerza.
-¡Ja! ¿Quién dijo que te haremos caso? ¿huh?-se para frente a la chica. Extiende la mano hacia el cabello de ella y la amiga le alcanza una tijera. La toma y mueve de manera amenazante. -No quedamos en esto ¿verdad? -sonríe.
-Por favor…déjenme en paz…-suplica Carla.
-Eres mi mascota. Pedir por favor no hará que te dejemos.
De pronto, una voz quiebra esa oscuridad que Mariana trajo con la fuerza de pura voluntad.
-Te dijo una cosa. ¿No la escuchaste? -exclama Luca apoyado contra la puerta. La chica que se encontraba allí está alejada hacia el lado del pasillo.
Mariana se da media vuelta y aprieta los dientes. Mira su tijera y por un instante piensa en enterrárselo al costado del cuerpo de Luca. Entonces, el chico interrumpe de nuevo.
-He visto esa misma expresión y sed de sangre. Te recomiendo no hacerlo si es que quieres mantener su brazo como está. -advierte con mirada feroz.
-Oh, ¿acaso te dan las bolas para golpear a una mujer? -pregunta Mariana con su lengua filosa.
-¿Mujer? He conocido mujeres de verdad. He peleado con muchas en mi vida de pandillero. -se acerca lentamente hacia Mariana. -He debatido con mujeres. Y por supuesto que las defiendo. -llega hasta la chica y la mira con asco. -Pero tu…tendrás pechos y cabello largo, pero en mi concepción de mujer, eres lo más desagradable que he visto. -le quita la tijera con un veloz movimiento que la chica no alcanza a ver. -Váyanse.
Mariana se va en silencio del salón y con ambas manos temblando. Sus dos amigas la siguen.
Luca suspira y luego mira a Carla. Está cabizbaja. Comprendiendo por lo que ha pasado, levanta la mano y posa sobre la cabeza. Le acaricia suavemente y consuela como bien sabe él.
-Ven. Aún falta para que lleguen los demás. En la cafetería hay pastel de chocolate. Te invito.
-Sí, gracias. -sonríe por lo bajo, agradecida por lo que acaba de pasar.
AVAVAVAVAV
En parte, este caos se calma lentamente gracias a Luca. Los más abusivos temen toparse con el joven. No tiene que usar la violencia Luca, solo su presencia es más que suficiente. Desprende una auténtica aura que pocos logran con una vida dedicada a la violencia y conquista de barrios ahora solo buscando la verdadera paz.
Los tres chicos se reúnen en la cafetería donde esperan tanto Soledad como Anabella. El lugar, amplio como siempre, está casi vacío por lo que una reunión importante puede llevarse a cabo.
Ambos jóvenes del centro de estudiantes tienen novedades acerca de próximos eventos y festividades escolares. Le importa muy poco al chico, pero porque quiere pasar desapercibido. Es la única razón que lo motiva a rechazar inclusive formar parte de algún club o comité, aunque es irónico, pudo entrar a la escuela como becado por boxeo.
-¿Cómo están chicos? Disculpen si no nos hemos reunido antes y en mejor circunstancia. -exclama Soledad. Les ofrece sentarse a los tres.
-Descuida presi, todo está perfecto. -dice Joel con una expresión soleada que encandece a Soledad y Anabella, incomoda a Carla y su particular pesimismo y Luca se aparta para que no le de esa brillante sonrisa y expresión del joven.
-Entiendo que las cosas se están calmando aquí. No creo que debamos confiarnos tanto. -advierte Luca.
-Eso es cierto. -dice Soledad con expresión seria. - Braian, Claudio y Yamil son los verdaderos orquestadores. Incluso las chicas los obedecen.
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Editado: 30.01.2026