El sábado a la noche de esa misma semana, Luca se presenta frente a una casa que lo deja atónito. Rejas blancas adornan el frente con arbustos siguiendo a lo largo la estructura. Un patio delantero bellamente cubierto de árboles con jazmines y una casa de dos pisos con dos cocheras y un hermoso auto Chevrolet Chevy del 72 color carmesí que deja aún más sorprendido a Luca.
Una mujer sale a ver quién se encuentra y ve al joven. Es una bella mujer de cabello castaño, hermosa figura y un aire juvenil difícil de encontrar en otras personas.
Ella se acerca sonriente y detrás un hombre de cabello corto con un abrigo gris y una revista de pesca en su mano. Claramente fue interrumpido en medio de su lectura por la temporada de los pejerreyes que usualmente llegan a las costas.
-Hola, tu debes ser Luca. Es un gusto conocerte. -dice la mujer mientras abre la puerta con una tarjeta electrónica. -Soy Beatriz, la mamá de Soledad.
-Oh, si, es un gusto. -extiende su mano, pero en cambio la mujer lo abraza con una fuerza maternal increíble.
-Jajaja, déjalo respirar amor. -dice Lucio. Le extiende la mano a Luca. -Soy Lucio, el papá de Sole.
-Si, es un placer. -le devuelve el gesto apretándose las manos. Lucio siente una fuerza en el apretón fuera de lo común en Luca.
Lucio sonríe e invita a que pase para abandonar el frío. El chico avanza tímidamente. El padre lo guía y la madre cierra la puerta con mucho cuidado.
Al cruzar la puerta, Luca se encuentra con un mundo que jamás imaginó ingresar. La casa es enorme. Las luces iluminan su rostro. Lo primero que ve es una escalera que da hacia los balcones y habitaciones.
-Luca ¿quieres algo para beber? Tenemos jugo, gaseosa, agua. Lo que quieras. -ofrece Beatriz.
-Estoy bien, gracias.
-Vamos, no seas tímido. -insiste Beatriz.
-No, en serio. Estoy bien. Gracias. -rechaza con amabilidad.
-Ven Luca. Hay alguien que te espera en el comedor. -dice Lucio.
-¿A mí?
-Claro.
Luca sigue a Lucio hasta el comedor ubicado en el lado derecho de la escalera. Allí está Soledad de espaldas, ordenando las copas que se van a utilizar para la cena.
No deja de sorprenderse, pero con solo ver a Soledad siente su corazón latir con tal fuerza que se queda sin palabras. Ella tiene puesto una blusa amarilla con pantalón jean y solo medias en sus pies. Tiene puesta la boina que él le regaló.
-Sole, vino la visita. Déjame que yo preparo la mesa. -exclama Lucio.
Ella se da media vuelta y ve a Luca. Se sonroja mientras piensa en lo guapo que se ve él. Le cuesta poder mirarlo sin caer rendida. Luca da un paso para saludarla, pero se queda a medio camino. Hay silencio entre ambos.
Beatriz, observa desde una esquina, escondida.
-Que linda es la juventud. -murmura la mujer.
-Deja de espiarlos y ven a la cocina que tenemos que preparar la ensalada de huevo y papas. -la regaña Lucio.
-Si, solo déjame un momento.
-Santo cielo Beatriz, se van a quemar las papas. -Lucio se asoma inconscientemente y ve a ambos chicos petrificados sin poder decir algo. Se le ocurre algo, regresa a la cocina.
-¿Lucio? -Beatriz lo ve que vuelve con una bandeja con dos vasos llenos de jugo de naranja. -Después me dices a mí. Eres un bribón y chusma.
-Oye, fíjate las papas.
-Después de ver el desenlace.
-Por amor de…-refunfuña Lucio. Avanza hacia el comedor, interrumpiendo con la enérgica invitación del jugo. -Chicos, ¿Qué opinan de tomar un poco de jugo como para disipar la sed en sus gargantas?
-Si, gracias pa. -dice Soledad con mirada serena y fija en Luca.
-Se lo agradezco señor. -dice Luca sin apartarle la mirada a ella.
Lucio les deja los vasos y vuelve a la cocina con la bandeja en la mano.
En el camino, alza a Beatriz para llevársela y dejar a los dos solos. No hay quejas de la mujer, pero siente que su hija debería ser más responsable con sus sentimientos y no permitirse dejar de sentir.
Soledad da un par de sorbos pequeños pero continuos. Mientras Luca sostiene el vaso.
-Vamos Luca, ya la has visto en cualquier día en la escuela o saliendo a comer o tomar algo. ¿Por qué no eres capaz de decirle algo? Ella…es que…se ve muy hermosa… ¿será el ambiente? ¿el lugar? Dios, soy un tonto. -piensa Luca.
-Luca…
-¿Sí?
-T-Te ves muy bien…-exclama Soledad con el rostro muy rojo.
Luca abre la boca para responderle con total sinceridad.
-Tu…te ves…muy hermosa Sole…
Soledad se queda sin palabras. Se cubre la boca con ambas manos. Se nota la vergüenza en ella.
Luca se da fuerza para avanzar hacia Sole. Cada pisada, por más pequeña que sea, lo entusiasma. Llega hasta ella y la abraza y da un beso en la mejilla, aunque cuando se aparta, sus ojos se conectan con una profundidad que jamás imaginaron.
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Editado: 15.02.2026