Momentos más tarde, tanto el profesor Sebastián como la profesora Lidia, se apresuran a recoger a las chicas para llevar a un hospital a Carla, que tiene unos magullones en el rostro y pequeños en las manos además de la ropa algo rasgada.
Lidia se queda atrás, junto con Soledad y Anabella para acompañar a Carla. Mientras que Dalia optó por quedarse para cerrar el centro de estudiantes hasta el día siguiente. Soledad intenta contener a Carla, pero nota que está indiferente. Ya es algo recurrente para ella sufrir abusos por parte de Mariana y sus amigas.
Anabella aprieta el puño. Siente que tiene la culpa de que haya ocurrido algo así pero no tiene el control de las cosas ni la forma de luchar contra ello.
Sebastián toma la autopista para llegar más rápido en medio de la lluvia que no para.
Soledad, agarra su teléfono celular y busca el contacto de Luca para saber donde está y como se encuentra. Está preocupada por él. Sin embargo, no le responde. Pasan diez minutos y sigue sin responder. Lo llama hasta que contesta el celular.
-¿Sí?
-Luca ¿estás bien? -pregunta Soledad.
-Si, ¿Por qué? ¿ocurrió algo?
-Encontramos a Carla, pero esta algo lastimada así que la estamos llevando al hospital con los profesores Lidia y Sebastián.
-Comprendo. Me alegro que ella esté bien.
-Luqui.
-¿Qué?
-¿De verdad estás bien? No suenas aliviado.
-No te preocupes. Está todo más que bien. Confía en mí. Hablamos luego. Adiós.
Luca baja sus brazos y mete el celular en el bolsillo. Sus nudillos están sangrando e hinchados y frente a él, la pared presenta grietas en medio de la estructura lisa.
Levanta la mirada hacia el cielo y deja que las gotas de lluvia empapen su rostro. La respiración es lenta, pero deja fluir la angustia e ira que lleva dentro. Levanta una de sus manos y lleva hasta su frente para tirar hacia atrás su cabello, dejando algunos tramos con sangre mezclada con agua de lluvia.
Joel se acerca a un lado desde la calle principal. Vio como Luca golpeó la pared con una violencia desmedida tan impactante que el chico conoció lo que es ser un pandillero de verdad, y no cualquier, sino un auténtico rey urbano.
En silencio se acerca y lo abraza desde el costado. Luca mira quien es y su expresión fría, que apenas pudo resurgir, desaparece para volver en sí.
-Joel. -exclama Luca.
-Quizás no te guste que te abracen y menos un chico, pero no sabía que hacer. -dice Joel.
-Descuida. -lo aparta suavemente y le acaricia la cabeza. - ¿Cuándo llegaste?
-Desde hace un rato.
-Entonces viste mi peor cara.
-Si tuviera ese nivel de enojo, también me pondría así. Carla es una chica muy buena y no merece lo que le han hecho. -aprieta el puño y caen un par de lágrimas de sus ojos. La sensación que lo envuelve es de pura impotencia.
-En realidad haces muy bien en no llegar a este extremo. Dios quiera que jamás tengas que hacer lo que yo. -exclama Luca en un tono bajo, como si estuviera a punto de quebrarse.
-Luca…-piensa Joel.
Luca camina hacia la avenida muy lentamente hasta llegar a donde el tráfico se amontona en un solo carril y la gente sigue escapando de la furiosa lluvia.
De repente se da media vuelta y mira a Joel con ojos llorosos.
-¿Cómo puedo controlar esta rabia contenida? Pasan tantas injusticias a tanta gente buena que se escapa de mi capacidad para hacer algo. Muchas veces mi yo pasado quiso escapar hacia afuera y solucionarlo todo a golpes. Estoy…frustrado, Joel.
-Si, todos los estamos, Luca. -responde en voz baja. No sabe que más decirle, puesto que comparte esos mismos sentimientos de impotencia y resentimiento hacia la escuela y los grupos que hacen lo que quieren casi sin intervención adulta.
AVAVAVAVAV
Por la mañana del día siguiente, los rumores acerca de lo ocurrido recorren los pasillos como una historia entre los demás cursos.
Se produce un efecto que nadie esperó en la que los cursos mayores hasta los menores se da un fenómeno en el que ocurren resistencias frente al poder corrupto de aquellos privilegiados.
El poder que se disfrutaba la semana anterior, ahora se tambalea porque diversos grupos de estudiantes se unen para confrontar a los abusivos. El papelerío aumenta en el centro de estudiantes con suspensiones y amonestaciones. Acusaciones cruzadas en la que el centro tiene que intervenir.
La escuela es un completo caos.
El mazazo es tan grande que el rumor más fuerte es que Mariana fue expulsada de la escuela, aunque la verdad yace detrás de la puerta de la oficina del director donde, una vez más, se escuchan gritos furibundos.
-¡Maldita sea! ¡¿acaso entienden lo que acaba de suceder?!-se enfurece Horacio.
-Si. Una chica fue acosada al punto de ser acorralada. -responde Sebastián.
-Y las tres fueron heridas. Una está con la mandíbula rota. ¡La tendrán que operar! -se enfurece Horacio.
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Editado: 09.03.2026