-Cuanto tiempo sin verte Celeste. -exclama Leo.
La chica mira de pies a cabeza y se echa a reír, y es que Leo había caído con unos lentes con estrellas doradas, camiseta de un oso fumando habano y pantalones a cuadros colores blanco y negro. Demasíado excéntrico.
-Si que no vas a cambiar más Leo. -dice ella.
-Tu tampoco parece que hayas cambiado. -exclama Pablo.
-El que parece que sí cambió es Luca. -reconoce ella.
-Tendremos que discutirlo otro día. -interrumpe Manuel.
-Cierto, cierto. -responde Pablo.
Yamil da un paso hacia ellos, con las manos en los bolsillas y mirada soberbia hacia Celeste. Con su lengua recorre los labios como si se relamiera. Cree poder derrotar a la muchacha.
-¿Quiénes son? No parecen de aquí o al menos nunca los había visto. -pregunta intrigado Yamil. -Sobre todo tu hermosa.
-¡Jajaja! Que infeliz hijo de perra. -responde Celeste.
-¡¿Huh?! ¡¿Qué acabas de decir maldita puta?!-se enfurece Yamil.
Cuando Yamil acorta distancia para increparla más de frente, Celeste extiende su pierna a un costado y luego la levanta en dirección hacia el costado del rostro. El pie le impacta de lleno y lo hace desplomarse sin que se dé cuenta hasta que yace en el suelo, mareado y con fuerte dolor corporal.
-¿Qué…acaba de pasar? -se pregunta Yamil.
A lo lejos, Sebastián observa con detenimiento lo que ocurre. Algunos de los pandilleros más novatos murmuran sobre que están esperando para intervenir ya que son más. Los más veteranos del grupo los callan, asegurando que no pueden hacer nada.
Jonathan se siente inquieto a la vez que ansioso con solo ver como pelean los demonios del sur sin siquiera esforzarse.
-Son fuertes ¿verdad? -exclama Sebastián.
-Más de lo que recuerdo. -reconoce Jonathan. -Aun así ¿Qué pretende Luca? Podría habernos causado severos problemas si no hubiera adoptado esa personalidad tan pasiva. -se frustra.
-¿Enserio lo crees? -pregunta Sebastián.
-¿Cómo? -pregunta Jonathan.
-A mi parecer ya no es el Luca que conocimos. Abandonó su titulo de Rey Urbano, y dedico su propio cuerpo a proteger a esa chica inocente. Los pandilleros solemos defender cosas como el honor, la reputación, el poder, Luca lo tenía todo y nadie se le podía oponer porque se encontraba en un nivel completamente distinto. Parece que ahora encontró algo verdadero que desea proteger. No, quizás él no solo cambió. Todos ellos lo hicieron a su manera. -explica Sebastián.
-Por más que sea eso…yo…-se pronuncia tímidamente Jonathan.
-¿Quieres pelear con Leo? -pregunta Sebastián.
Jonathan asienta con su cabeza sin despegar la mirada sobre él.
-Hace tiempo me habías dicho que quieres comprobar que tan bueno es. No nos compete meternos, pero…ante rivales que aún usan sus puños, creo que no habría problema. Ve, pero no te apoyaremos.
Leo se da cuenta de ello. Intercambia mirada con Pablo y este asienta con la cabeza. Camina hacia el encuentro con Jonathan hasta quedar cara a cara. Mientras que detrás Yamil se reincorpora y lanza unos puñetazos, bastante caóticos, contra Celeste.
Julio y los otros dos abusivos contratados confrontan a Pablo y Manuel. Braian aprovecha la situación y se escabulle para terminar con Luca. Se lleva del suelo embarrado la llave inglesa.
Jonathan sonríe en la cara de Leo. Sus tamaños son bastante similares siendo los más pequeños de sus respectivas ex pandillas, pero no menos letales. Jonny, como le dicen sus compañeros y líder, retrocede con un salto y luego levanta el pie para darle una patada al pecho. Leo lo bloquea a duras penas con ambas manos.
-Oh, interesante. -deja escapar Jonny.
Leo devuelve el ataque con una patada al otro pie para desestabilizarlo, pero salta y con el impulso hacia arriba le golpea en el rostro haciendo que caiga violentamente contra el suelo. Su chaqueta de cuero se cubre de barro.
-Eres demasiado bueno. -le dice Leo con una sonrisa juguetona. En el suelo, se impulsa hacia atrás con ambos pies y luego hacia adelante para ponerse de pie.
-Lo mismo te digo. Hace tiempo que quería pelear contra ti. -le informa Jonny.
-¿Sí? ¿acaso eres algún fan acosador? -Leo tiembla de solo pensar eso.
-No, no, solo que te vi pelear hace un tiempo y sin duda que quiero intercambiar golpes contra ti.
-¿Sabes? Luca es bastante terco, pero tiene razón en que hay algo mejor que pelear todo el tiempo. Supongo que tampoco tengo ánimos de pelear porque sí. -enuncia Leo.
-Esa no es una respuesta válida… ¡para mí! -le dice Jonny mientras le golpea el rostro con su puño.
Leo es sacudido por el golpe. Retrocede dando un paso torpe hacia atrás.
Un pequeño hilo de sangre cae de su boca. Pasa la mano por la boca, quitándose la sangre. En lugar de entrar en pánico Leo simplemente agita su mano a un lado y adopta una postura de pelea directa.
Jonathan hace lo mismo. Tras unos pocos segundos, lo ataca con una serie de cinco puñetazos que son esquivados sin problemas por Leo. El chico, por su parte, devuelve con un golpe que asesta en medio del rostro rompiéndole la nariz y otro al hombro. Este último golpe es tan fuerte que desequilibra la postura de Jonathan y pierde fuerza en su brazo derecho.
#9433 en Novela romántica
#2025 en Chick lit
escuela secundaria, juvenil adolecentes, acción drama romance
Editado: 09.03.2026