Instinto Oculto

INSTINTO

Analicé la secuencia completa: personas estratégicamente ubicadas, preguntas sin fundamento, una red que se había cerrado y que fracasó en su último eslabón.

La evidencia mental era abrumadora.

No era paranoia; era una amenaza táctica.

Tomé mi teléfono.

La tranquilidad que había mantenido se volcó en la precisión de mi voz al hablar con la comisaría.

—Oficial, no estoy seguro del objetivo, pero hay un patrón de vigilancia en curso.

—Hay al menos seis personas a distancias estratégicas, fingiendo ser transeúntes.

—Están tramando algo.

Describí cada encuentro, cada ubicación.

Mi observación activa se convirtió en inteligencia policial.

—Usted ya cumplió con lo suyo al darnos la información.

—Ahora vamos a proceder.

No pasaron cinco minutos. La calma de la noche se hizo añicos. Los móviles policiales entraron en escena con una coordinación y velocidad sorprendentes.

Uno por la avenida, el otro por mi calle, cortando toda ruta de escape.

Los tenían emboscados. El operativo fue rápido, quirúrgico.

No había forma de evadir la estrategia. Volví a entrar en mi casa, el sonido de las sirenas el único testigo.

El día había terminado, de verdad.

Solo nos queda el segmento final: La llamada de confirmación de la policía, el reconocimiento y la poderosa reflexión sobre la intuición, la observación y el lenguaje corporal.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.