intensity

4- Faye

Faye

Gruño sintiendo un dolor punzante en mi codo derecho, lentamente abro los ojos para ver a Lindsey sentada frente a mi, no logro escuchar lo que dice, pero se ve un poco alterada ya que mi mente se encuentra dispersa en otro espacio y no aquí con ella.

—Debemos irnos, no pueden verte así —Pero no respondo, no tengo ganas ni la fuerza suficiente para mover ni un solo músculo de mi maldito cuerpo—, demonios.

Lindsey se pone de pie y camina a rastras fuera del salón, dejándome sola. Abro un poco más los ojos notando que ya no hay nadie, levanto un poco mi cabeza y apoyo mi mentón sobre esta para contener su peso, veo a Lindsey entrar junto a Tori, quien rueda los ojos al verme y mete las manos en sus bolsillos acercándose a mí.

—Veo que te hizo efecto. —Ríe.

—Luego de las pastillas que tomó antes de venir —Le sigue Lindsey—, ayúdame a llevarla.

—¿Qué? Por supuesto que no.

—¡Tori!

—Ella no es mi problema.

Empiezo a reír y ambas me miran. —Es... lindo, que tengas... sentimientos... por mí.

—Estás loca. —Dice Tori.

—O dragada. —Lindsey levanta mi torso para sostener mi brazo izquierdo y pasarlo por encima de sus hombros, Tori rueda los ojos y sostiene mi bolso para caminar detrás de nosotras a paso lento.

Lindsey utiliza toda su fuerza y logra ponerme de pie, salimos del salón y caminamos lentamente por los pasillos vacíos hasta la salida. Intento tapar mi rostro del sol con mi mano libre y apoyo mi cabeza sobre el hombro de mi amiga. Me ayuda a subir a un auto y vuelve con Tori por mis cosas, una vez juntas en el coche, le dice la dirección de mi casa al conductor.

—No quiero volver... —murmuro.

—Tranquila. —Finaliza y ninguna vuelve a hablar el resto del viaje, no estaba en mis planes volver a casa, al menos no temprano, pero desde que Tori nos ha dicho que se va, nuestros suministros y fiestas con sus amigos han sido escasas, y lo que creímos que era solo un juego, se convirtió en una realidad, una horrible y estúpida realidad.

Al llegar a casa, Lindsey abre la puerta de mi lado y la miro. —¿No te quedas?

—No puedo, mañana volvemos juntas —Dice y ruedo los ojos, tomo mi bolso y estiro mis piernas para salir del auto—. Oye, toma esto, para que te mantengas al margen.

Estira su brazo entregándome una bolsita con hierba dentro— ¿Perra, qué haría sin ti? —sonrío un poco de lado y me volteo para entrar a casa.

Al entrar, cierro la puerta y veo la puerta del estudio de Blad abierta, eso solo significa una cosa, que no está en casa, ni él, ni la perra de mi madre. Así que aprovecho la ocasión para tirar mi bolso al sofá y abrir de par en par las ventanas, camino hasta la cocina sacando un bidón de agua y lo abro para beber hasta donde puedo, recuperándome apenas un poco de los efectos de las drogas. Me dirijo hasta el sofá y de mi bolso saco un cigarro, lo enciendo y lo acerco hasta mis labios para fumarlo mientras subo las escaleras hasta mi cuarto.

Una vez dentro, saco la bolsa con la hierba y la abro dejando que el contenido caiga sobre la mesita de luz, abro el segundo cajón y del fondo saco mi grinder para colocar pedacitos de hierba dentro y poder triturarlo rápidamente. Expulso aire del cigarro y veo cómo algunas cenizas caen sobre mi pantalón, chasqueo la lengua a verlo sucio y empiezo a darle golpes a mi muslo para que las cenizas se dispersen, hasta que escucho la puerta de la entrada cerrarse y agrando mis ojos.

—Mierda. —Digo y tiro la hierba a un costado de la cama, en el suelo.

Cierro la puerta de mi cuarto y bajo las escaleras viendo a la persona que menos tenía planeado ver hoy, es Adam y no viene solo, viene con su séquito de clones, los idiotas que tiene por amigos.

—¿Qué mierda ese olor? —pregunta y vuelvo a darle otra pitada al cigarro captando la atención de los cinco chicos que acaban de entrar a la sala— ¿Por qué demonios no te encierras en tu cuarto, parásito? Infectaste toda la casa con ese olor.

O si y arruinaré tu fragancia de idiota por eso.

Los amigos de Adam me pasan por alto, cómo si fuera una pulga de la cual contagiarse si tan solo la mirasen, excepto por uno, un tipo de cabello castaño al que al parecer le parezco una especie de bicho raro para quedarme mirando, hasta que Adam me lanza mi bolso.

No digo nada, sólo lo noto observarme más de la cuenta y ante el último pitido que le doy a mi cigarro lo escucho pronunciar.

—Vete.

Me quito el cigarro de entre los labios y lo apretujo contra el mármol de la mesada de la cocina, él niega y bufa volteándose volviendo a conversar con sus amigos, dejo caer el cigarro y me dirijo hasta las escaleras, desapareciendo de su vista, y ellos de la mía. Al encerrarme en mi cuarto siento un dolor punzante en el pecho, algo que no sé cómo explicar que me obliga a sentarme en el suelo dándole la espalda a la puerta y de la nada, las lágrimas se acumulan en mis ojos, para salir sin previo aviso.

Escondo mi rostro entre mis brazos y piernas, aprietan con fuerza mis puños y dientes. No sé cuanto tiempo estoy así, pero al levantar la cabeza siento el frío en mis mejillas por la humedad que contienen y me arrodillo para gatear hasta mi armario y sacar una caja de zapatos, al abrirla, saco una botella pequeña con pastillas dentro, pienso unos segundos, pero me decido por la bolsita con cocaína, lo único que me mantiene alerta en momentos como este, o mejor dicho, en momentos cuando veo a Adam.

Rápidamente unto mis dedos dentro de la bolsita y me acerco uno repleto de polvo hasta mi nariz, cierro los ojos con fuerza al inhalarlo y la picazón que me produce se convierte en un ardor que me hace gruñir, maldita sea. Esta vez, chupo mis dedos mientras guardo las cosas dentro de la caja y me pongo de pie para ordenar mi alrededor, buscando cada gramo de hierba que tiré al suelo anteriormente.

*

Termino de ordenar mi cuarto y le envío un mensaje a Lindsey para que pase por mí mañana, al igual que otro reclamándole por haberme dejado en mi casa y no haberme llevado con ella, mensaje el cuál no contesta, así que dejo mi teléfono a un lado. Levanto la vista hasta la puerta de mi cuarto, escuchando las risas y murmullos de Adam y sus amigos con quiénes sigue en la sala hablando de cualquier cosa.



#379 en Joven Adulto
#1728 en Otros
#33 en No ficción

En el texto hay: romance, autolesiones, drgoa

Editado: 16.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.