intensity

6- Faye

Faye

Todos los días, minutos antes de entrar por la puerta de la cárcel la cual tenemos como escuela, me percato del paradero de Adam, no es cómodo cruzarme con él por los pasillos y mucho menos cruzarme con alguno de sus amigos. Pero por desgracia, hoy no lo he visto por ningún lado así que me temo que esté dentro. Ignoro a todos, perdida en mis pensamientos hasta que llego a mi casillero y cuando veo a Lindsey a los lejos, esta levanta la mano para saludarme mientras se acerca a mí.

Las horas parecen infinitas y ya me cansé de escuchar a Lindsey hablar de cualquier cosa, siendo lo único interesante, la rápida despedida de Tori, dejándonos sin nadie a quien comprarle drogas hasta que conozcamos al nuevo dealer, aunque siquiera nos mencionó su aspecto cómo para reconocerlo.

—No creo que sea difícil —sugiere.

—¿De qué hablas?

—¿Del nuevo vendedor, no se supone que todos ellos tienen la misma pinta?

Levanto un poco los hombros y pienso sus palabras. —Puede ser.

Aunque no entiendo su punto, o sólo debe ser que nunca le presté atención a esos pequeños, pero relevantes detalles. Un flash de diferentes vendedores tanto en la vida real cómo en las películas cruza por mi mente pensando en todos los tatuajes, piercing y ropas que usan. Elevo la vista a nuestros compañeros, distinguiendo a algunos chicos que se visten de igual forma, pero no tienen que ver con eso, o eso creo.

Lindsey abre la boca viendo su teléfono y me lo muestra, pero el brillo me dislumbra así que lo aparto de mi vista— No sabes quien acaba de invitarnos a su fiestas —vuelvo a ver su teléfono una vez acostumbrada al brillo y leo el nombre de la chica más popular de la escuela.

—Ahí no dice nuestro nombres. —Exclamo y sonrío sabiendo a que se refiere mi amiga.

—Las invitaciones no llevan nombre... —Antes de seguir hablando, levanto ambas cejas sabiendo que es mentira lo que dice y río—, quien necesita invitación cuando sabemos que todo el mundó irá.

—¿Y qué te hace creer que nosotras iremos?

—Uno, porque lo digo yo. Dos... porque yo lo digo. —Río nuevamente.

—¿Y?

—Que tengo la manera de entrar a todos lados, ¿lo olvidas?

—¿Así cómo la vez que casi nos descubren entrado al Hornymans?

—Eso fue menos que un casi —vuelvo a abrir la boca para hablar, pero me detiene—, no fue así. Cómo sea, iremos, hace mucho tiempo no nos divertimos.

—Yo si me divierto, con esto —Digo y saco una bolsita con pastillas dentro elevándola, pero rápidamente Lindsey sujeta con fuerza mi mano y la baja para que nadie nos vea—, ¿Ves?

Su susto me divierte.

—Cállate.

—Sólo necesito saber quien es el nuevo vendedor en la escuela para poder estar en paz.

Lindsey me mira y eleva una ceja para seguir escribiendo en su cuaderno lo que hay en la pizarra. Cuando el timbre suena, salimos al igual que todos por los pasillos y veo a lo lejos a Adam en su casillero, rodeado de sus amigos incluyendo al tal Chase, sin darme cuenta de que los miro más tiempo del que debo, sus ojos recaen en los míos así que desvío la mirada y sigo caminando hasta el pasillo en el que tengo mi casillero.

Lindsey se despide de mi prometiendo ir a buscarme a casa para la fiesta aunque le dejé en claro no quiero ir, pero siendo ella nunca acepta un no como respuesta. Guardo mis cosas en mi casillero y reviso mi estuche contando las pastillas que me quedan, suspiro al no llegar al resultado esperado así que me guardo otra bolsa con hierba en el bolsillo. Al cerrar el casillero, me sorprendo al ver el rostro de Chase a tan solo unos metro parado a mi lado.

—¿Qué estás haciendo? —pregunto con los ojos extremadamente abiertos.

—¿A qué te refieres?

—¿Por qué estás parado ahí cómo si fueras una estatua? ¿Y por qué aún me sigues mirando?

—Pues, te miro —dice acercándose un poco— porque tu me estás hablando y sería descortés... —finaliza su camino hasta achicar nuestra distancia y mirarme fijamente—. Y esperaba poder hablar contigo de lo que pasó.

—Y creo recordar haberte dicho que no quería hablar nada al respecto.

—No fue tan así, tú solo me pediste que no le dijera a tu hermano...

—Hermanastro. —Corrijo.

—Hermanastro —repite—, no sepa nada.

—¿Y cuál es el punto en que ahora me estés acechando? ¿Él te lo pidió?

—Solo quería saber cómo estabas.

Me quedo en silencio sin saber que decir, creo que en mi vida nadie se había preocupado nunca por mí y eso me genera una tensión en el cuerpo irreconocible e inferior.

—S-si...

—Que bien.

Frunzo el ceño y miro hacia otro lado esperando que no sea una trampa de Adam. —Tengo que irme.

—¿Quieres que te lleve?

—¿Qué?

—En mi motocicleta, así no vuelves sola.

—Por supuesto que no. —Digo volteándome para irme antes de que alguien nos vea juntos.

Salgo de la escuela de una vez por todas y camino sin mirar atrás, el viento mueve mi cabello mientras de mi mochila saco un papelillo y al colgar nuevamente en mi espalda tal cosa, saco de mi bolsillo la hierba y preparo el cigarro para fumarlo de camino a casa. El atardecer es hermoso y la soledad me sienta bien en momentos como este, me da que pensar y aprovecho momentos así para poder perderme en mi misma y en los lugares que me gusta concurrir con frecuencia, el bosque es uno de ellos.

Cruzo el único medio que logra transportarme hasta una carretera en el interior del bosque, un puente de madera con barrotes de hierro viejos y oxidados, sobre un estrecho brazo de agua contaminada que viaja por todo el pueblo hasta no se donde. Una vez del otro lado, continúo mi camino por el bosque repleto de moho y flores muertas. Me siento en mi roca, la reconozco por sus grafitis desde antes de que la encuentre y me siento en ella para dejar mi mochila a un lado y recostarme mirando el poco espacio de cielo que los árboles dejan ver.

Al exhalar el poco humo que queda en mi interior, tiro a un lado la colilla para sacar una caja de Marlboro de mi mochila, acomodo un cigarro en mi oreja y otro entre mis labios para encenderlo y seguir fumando. Reviso mi teléfono leyendo todos los putos mensajes que Lindsey me mandó anoche y no respondí así que le envío uno de regreso diciendo que deberíamos drogarnos en su casa esta noche en vez de ir a la fiesta.



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En el texto hay: romance, autolesiones, drgoa

Editado: 16.03.2026

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