Intentando olvidarte.

Sudado y sin camisa.

Capítulo 6.

Me desperté, todo se siente apagado y triste, me duele un poco la cabeza seguramente es por la mala noche que pase, me levanté y vi la carta que está en mi mano, la observe por unos segundos, pasando mis dedos por ella, es muy tentador abrirla pero no lo quiero hacer aún, es como un algo que me frena y no me deja hacerlo.

Salí al balcón de la habitación y en el jardín están mis hermanos, mis primos y Nathan, jugando al Béisbol, es bueno saber que aunque sea no se la está pasando mal, no sé porque cuando estoy con él se me olvidan todas las etiquetas que trae arrastras, bueno aunque me imagino que se las ha ganado a pulso.

Él es diferente cuando está conmigo, haciendo aún lado el primer día cuando nos conocimos ahí si se comportó como todo un patán petulante, pero ahora es diferente y eso logra atraerme.

Querrás decir que él te gusta.

No seas estúpida él no me gusta ¿o sí?

Y todavía lo duda la muy...

Calla 

Además vino a acompañarte tú también le gustas 

Como ¿Yo?, Yo no le gusto a Nathan Cooper estás loca solo somos amigos, solo amigos.

Si. Sí y yo me chupo los mocos... I.N.G.E.N.U.A

¡Ya! Si, puede ser

Nada de puede ser, es así.

Bufé y salí de la habitación, a veces mi subconsciente es muy ¿desagradable? Ya lo creo 

¿Fastidiosa? Sin duda 

¿Metiche? Un completo y rotundo Sí.

Fui a darme un baño para relajarme un poco, me despoje de toda mi ropa y me metí a la ducha, se sentía bien como el agua recorre cada parte de mi cuerpo, después de unos largos y relajantes minutos decidí salir, me envolví en una toalla y me pare frente al espejo, toque mis ojeras y suspiré, nada nunca sería más difícil, estoy segura.

Sali del baño y comienzo a vestirme, me detengo y mi mente no deja de dar vueltas, salgo a la sala y tengo la mirada en un punto ciego, perdida totalmente y sin darme cuenta choco con alguien y al subir mi mirada apesadumbrada me topo con un abdomen muy marcado que me dan ganas de pasar mis manos por él, sigo subiendo y me topo con unos ojos tremendamente bellos y es Nathan sudado y sin camisa.

¡Sin camisa!

No puedo evitar mirarlo de arriba abajo y quedarme fija en sus abdominales que parecen acero, trago seco cuando sus dedos agarran mi barbilla para que le mire, tiene una sonrisa pícara y un poco divertida, siento como un calor sube a mis mejillas y de seguro estoy más roja que un tomate.

Estoy hiperventilando, me muerdo el labio inferior con mucha fuerza, él me está mirando sin una pizca de vergüenza, yo abro y cierro la boca intentando encajar palabras en mi mente y poder hablar pero no puedo todo lo que está en mi mente es que tengo a Nathan Cooper sin camisa, con sus dedos en mi barbilla, su sonrisa, sus hermosos ojos y lo tremendamente sexy que se ve sudado.

—Soy encantador lo sé–– dice y yo ruedo los ojos, recuerdo que también es egocéntrico –– Pero deja de mirarme como si quisieras comerme–– él sonríe y yo no puedo estar más roja en mi vida, me está mirando intensamente como queriendo ver más allá de mis ojos y eso me pone aún más nerviosa.

—Yo, bueno...Yo no––pare fijándome en que no me salía ninguna palabra concreta y que me notaba nerviosa, hiperventilando como nunca antes.

—Ya, no tienes que decir nada–– quito su mano de mi barbilla––mejor hablamos después que me dé un baño–– le hice caso y fui corriendo a mi habitación, tenía mucha vergüenza, busque entre mi ropa una camisa negra ya que hoy vamos a la funeraria, aunque no quiero pero tengo que ir, ya es demasiado haberla dejado sola cuando más me necesitaba, aunque sé que nunca me hubiera dicho lo que tenía, pero si me pidió que me fuera a vivir con ella y no lo hice y por eso más que nada me siento culpable porque la deje sola.

Sacudo mi cabeza y mejor me coloco un vestido negro sencillo que llega un poco más debajo de los muslos y unas zapatillas del mismo color, me recogí el cabello y me lance en la cama, sopesando como seria eso en la funeraria, mi respiración se corta al imaginarla metida en esa caja, no podría verla allí eso me dolería mucho más, ella desprendía tanta luz que verla rodeada de tanta tristeza y oscuridad logra agobiarme. 

Me levante y saque todo lo de mi bolso y lo metí en el armario antes de salir agarre mi teléfono y reviso mis redes sociales al no encuentro nada allí me voy a la bandeja de entrada de mensajes y tengo uno de Marifer.
 

MARIFER: Hola Esme, ¿cómo estás? Bueno sé que es una pregunta estúpida pero quiero saber cómo están las cosas, ¿cómo lo estas llevando?

Sonrío un poco después de tantas horas gracias al mensaje de Marifer, me agrada que se preocupe por mí en tan poco tiempo de conocernos, es una buena persona y creo que seremos grandes amigas, dejo salir un bufido porque no sé qué responderle ¿cómo le digo que me siento la peor persona del mundo y que yo tengo la culpa de que mi abuela no esté en estos momentos aquí conmigo? pienso en una respuesta y escribo.
 

ESMERALDA: Hola Marifer, bien y ¿tu? No te preocupes no importa, es difícil pero todo va bien gracias por preocuparte.




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