Intentando olvidarte.

¿Acaso pensara que soy estúpida?

Capítulo 11.

Después de aquella confesión que me descoloco y qué por estar pensando en el pasado no analicé, lo eché de mi habitación y me encerré, no quiero ni verle la cara.

¿Acaso pensara que soy estúpida? No le conozco como Marifer pero no puedo dejar que se repita lo de Drew cada palabra me recuerda a él y no necesito más de eso, no ahora.

Evite salir en todo lo que quedaba de día de mi habitación, solo no quería verle, no quería que nadie jugara con lo que en mi interior hay, no otra vez. Esteben entro a mi habitación tiempo después de que él salió y vino directo a abrazarme donde yo no perdí tiempo y comencé a llorar frenéticamente, me sentía horrible aunque no debería porque yo pensé que iba a dejar hasta aquí lo que teníamos pero no, él quiere que yo sea su novia y eso me recordó todo lo que paso con mi ex y no pude más, necesito un tiempo para pensar, necesito despejar mi mente de Drew y Nathan ahora.

Llegó el lunes y con el muchas responsabilidades, me vi muy atareada por todo lo que dejaron esa semana que no estuve, después de ir a clase me encerré en mi habitación a adelantar todo lo atrasado igual que los días subsecuentes a ese, porque además de lo atrasado también tenía lo de esa semana por lo que mis horas de dormir se redujeron a nada.

La alarma sonó y tuve que levantarme a pesar de haberme acostado hace unos minutos, esta semana fue muy estresante además de caótica y agotadora pero igual me levanté y me fui a duchar para espantar toda gota de sueño.

Después de veinte minutos en el baño salí y me vestí con unos vaqueros viejos y una blusa manga larga con botones en frente color verde manzana, me sujete el cabello en una cola alta despeinada con mis converce negras y unas gafas de sol.

Fui a la cocina y llené un vaso reciclable con café caliente y le coloque la tapa, salí del departamento y camine despacio por el campus hasta llegar a la sección de medicina, frené al ver a Nathan de pie hablando con Marifer y Esteben al frente de mi casillero, en toda la semana no me permití pensar en él además que lo evite millones de veces alrededor de la semana, no creó ser capaz de hablar con él ahora, me siento súper débil, estoy cansada, siento que los párpados se me van a cerrar en cualquier momento y que las piernas me van a fallar gracias a la falta de descanso que tuve a lo largo de la semana, si dormía diez minutos es mucho, todo fue muy agotador pero logre hacerlo.

Avancé al darme cuenta que ninguno se iba a ir y necesito sacar cosas de ahí, pasé a su lado los rodee y abrí mi casillero sin prestarles mucha atención saque todas las cosas que me faltan por entregar y me fui de allí sin mirarles, entré a clase y me senté al final del salón apoyé mi cabeza en mi mesa para esperar a que el profesor entrase, al darme cuenta que ya habían pasado más de veinte minutos alcé el rostro y vi que el salón está desierto lo que quiere decir que el profesor no viene.

Agarré todas mis cosas y me levanté para salir pero al llegar a la puerta me obstaculizaron el paso y choque con alguien, no sabía quién es porque mi mirada está clavada en el suelo lo aparté y seguí caminando, ya a este punto solo quería salir de aquí para dormir un buen rato o quizás toda la vida, pero como nunca nada sale como quiero alguien me agarro por la muñeca y gracias a la sensación en mi piel supe quién es voltee y en efecto es él.

Mi corazón bombea con demencia al sentir su tacto cálido sobre mi piel, junté toda mi fuerza de voluntad—todavía no tengo ganas de enfrentarme a él además de que no tengo las fuerzas necesarias—me afloje de su agarre y seguí caminando pero la voz del rector me hizo parar.

—¡Alumnos las clases quedan suspendidas por el día de hoy, feliz mañana para todos!— solté todo el aire contenido y sentí que el mundo se me venía abajo cuando las piernas me flaquearon y mi cuerpo colisiona en el suelo, sentí el fuerte golpe a niveles estratosféricos en mi espalda y mi cabeza comenzó a punzar frenéticamente haciendo que me retorciera en el mullido suelo, intenté levantarme pero solté un quejido lastimero al intentarlo llamando así la atención de Nathan ya que el aludido estaba a espaldas de mí.

Se acercó corriendo hacia mí, me cargó y yo me acurruque en su pecho sintiéndome bien de un momento a otro, pero la espalda no dejaba de dolerme y me queje al ver como el dolor se intensificaba con cada paso dado.

—Esme, bonita no te duermas— me dijo él pero lo escuche tan lejano, además me distrajeron las voces que están detrás de la de él, parecidas a las de Marifer y Esteben, no consigo prestarles atención y me desmayo.

Nathan Cooper

Siento que se desvanece en mis brazos y los gritos de Esteben no me ayudan en nada, sigo corriendo y la subo al auto, la acomodo en los asientos de atrás y veo que está desmayada mi corazón se estruja al sentirla tan vulnerable y débil, por suerte Marifer se acomodó a su lado y la va sosteniendo, Esteben se sentó a mi lado y yo encendí el auto y acelere para llegar lo más rápido posible al hospital.

Después de diez minutos llegamos, me baje y la volví a sostener en mis brazos y comencé a correr dentro del hospital, Marifer se encargó de buscar una enfermera a la cual le relate todo y después me guio a una habitación donde se encontraba ya un doctor, nos sacaron a los tres y a la media hora salió el doctor con una sonrisa gigante y me acerque a él.




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