Intermundo

NOTA DEL AUTOR

Esta historia habla de la muerte. No para asustar ni para entristecer innecesariamente, sino porque en este universo —y quizás en el nuestro también— la muerte no siempre es el peor final posible. En ocasiones es el descanso que alguien llevaba años mereciendo. Otras veces es la puerta detrás de la cual estaba la paz. Y en ciertos casos, simplemente, es lo que le permite a quien se queda aprender a vivir de una manera que antes no habría podido.

Esta también es una historia sobre el amor —el que se da, el que no se alcanza a decir, el que permanece mucho después de que la persona que lo inspiró ya no puede recibirlo en ningún idioma conocido. Habla de la amistad que sostiene, del humor como armadura, del cuerpo que resiste y del que cede. De la valentía de los que eligen quedarse y la dignidad de los que eligen irse.

Sobre lo que significa, al final de cualquier historia, haber estado vivo.




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