Into You / Español

CAPITULO 2

Daniel

Me encontraba en aquel gimnasio dando golpes a un saco de boxeo mientras dejaba que el sudor y la temperatura de mi cuerpo lo embargaran. Practicaba junto con Jackson —mi mejor amigo —quien muy cabrón no ha aguantado todo el esfuerzo físico que hemos hecho.

He estado entrenando desde que tenía dieciséis años, y con el paso del tiempo me gustó ejercitarme y cuidar de mí.

Iba junto con Jackson en un club deportivo donde chicos y grandes se juntaban para entrenar o realizar cualquier actividad que te ofrecían en dicho club.

—Hey, Gardner. Ya es hora de irnos—habló Jackson mientras salía de los vestidores de los chicos y se acercaba hacia mí —. Mirad esos brazos, hombre. Un golpe tuyo y creo que me regresas a mi etapa de crío —hizo un comentario burlón y solo sonreí.

Di un último golpe y caí rendido conteniendo la respiración de lo agitado y cansado por el esfuerzo que he hecho. Jackson me tendió una botella de agua fría y me la tiré por toda mi cara provocando que el agua cayera para refrescarme. Apoyé los codos sobre mis rodillas estando sentado.

Mi mirada vaga en una chica joven y guapa que me dedicó un saludo. Sé de quién se trataba, Katherine. Una joven de diecisiete años que entrenaba junto conmigo y a lado de ella la acompañaba otra persona la cual no conozco muy bien.

—¡Gardner! —gritó mi apellido haciendo un movimiento con la mano y le devuelvo aquel gesto de la misma forma.

Dirigí de nuevo mi mirada hacia donde estaba Jackson que tenía una ceja enarcada por aquel momento.

—¿Qué?

—¿Quién es esa chica? Por lo que yo recuerdo, nuestro queridísimo señor Daniel Gardner no sale con chicas oficialmente —reí ante aquel comentario y meneé la cabeza varias veces.

Me levanté y le di un golpe en la espalda.

—Es Katherine, mi amiga se podría decir. La conozco desde que vengo al club —mencioné mientras tomaba mis cosas y me dirigía hacía los vestidores dándome una pequeña ducha antes de salir.

Abrí la llave y sentí como el agua caliente y el vapor de esta me relajaba todo el cuerpo. Jackson me observaba del otro lado sacando de nuevo el tema de aquella chica que saludé hace unos momentos.

Katherine era bastante hermosa. Era la adolescente más guapa que había conocido. Era delgada con buen cuerpo, tenía un bronceado en la piel que no la hacía ver tan morena, sus facciones delicadas y su cabello castaño oscuro con mechones rubios era lo que distinguía en ella.

Formé una buena amistad con ella desde la primera vez que vine a este lugar. Acostumbraba a verla en sus clases de yoga en compañía de alguien, y conmigo únicamente practicaba en el gimnasio y nos poníamos de acuerdo para crear nuestras propias rutinas.

—Vamos chico, ¿Por qué no me has contado sobre ella? —preguntó —. Acaso será que…te has…

—No, como crees.

Supe a lo que se refería. «Enamorarme» Nunca lo consideraría a menos que una tía me pusiera a sus pies como un vil tarado.

—Ella no es como las otras chicas que conocemos, tiene diecisiete años.

Cerré las llaves de las regaderas y tomé una toalla para secarme y luego enrollarla sobre mis caderas.

—¿Diecisiete? Joder. No aparenta tener esa edad —comenta de nuevo mientras se apoya sobre mi hombro —. Digo, con ese cuerpo fenomenal y con esa cara de ángel, dan ganas de…

—Jackson —lo interrumpí, no me gustaba que la viera de esa forma —. Ella es una niña, no es como las mujeres con las que salgo y si así fuera no es de mi tipo —dije mientras guardaba mis cosas.

—Vamos hombre, solo imagínate. Tú y una adolescente, con una chica así hasta yo caería a sus pies —puse los ojos en blanco de las gilipolleces que estaba diciendo.

—Bien, ahora imagínate tú en el suelo, mientras que yo estoy golpeándote por todo lo que estás diciendo, ¿te imaginas?—dije con ironía.

—Vale, vale, ya entendí.

—¿Me crees capaz de estar con una adolescente? —cuestioné ofendido.

—Puede que sí, son ingenuas y muy lindas. Yo sé que algún día te enamoraras de verdad, Daniel. Alguien te va a traer comiendo de su mano, yo lo sé —habló como si ya lo predicara.

—¿Así como tú estás con Jessica? Sí, claro. Sólo recuérdame no decirle a Jessica lo que acabas de mencionar sobre mi amiga.

Algo vibró sobre mi bolsillo y era un recordatorio de tener que ir con mi madre a sus oficinas.

¿Enamorarme? Hace un buen tiempo que no me he enamorado de una mujer. Más bien nunca me he enamorado. Me gustaban, claro que sí, solo para pasar el buen rato con ellas sin ningún contrato o compromiso que estuviese involucrado —aunque estaba claro que me gustaban y las admiraba, pero jamás las obligaría hacer algo que no estuvieran dispuestas a hacer conmigo o con otro —les tenía respeto, tanto así que mi madre sufrió un infierno con mi padre, claro que lo mujeriego lo saqué de ese hombre.

Fui en busca de mi coche y le di las gracias al portero que me dejó salir. Y salí directo a las oficinas de mi madre.

El verano estaba a horas de acabar y siendo que me gradué hace un año de la universidad tenía que buscar un trabajo para ganarme la vida. Tenía esa necesidad de ayudar por mi propia cuenta a mi madre, no me gustaba la idea de depender siempre de ella por toda una vida.



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En el texto hay: adolecentes, amor, odio

Editado: 07.12.2021

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