IntrÍnseca 3

LA ROSA Y EL VIENTO

La rosa de los vientos es junto a la eficaz y milenaria brújula, la forma en que uno se orienta. No hay caminos asignados pero sí elementos que ayudan a encontrarlos.

Y así queda demostrado que, no hay rumbos marcados, ni preestablecidos en la tierra.

Si, hay caminos hacia dónde ir o a quién acudir.

La rosa, nos guía hacia quien acudir, hacia ese corazón herido, a la espera de ser sanado.

Ella fija su rumbo.

El viento acompaña con un acorde emotivo. Y frente a nosotros aparece la razón, el motivo.

El dolor, escondido y abrumado, percibe su derrota.

Se pone en fuga.

Huye despavorido ante la intensidad de la luz sanadora.

Un corazón afligido comienza a recuperarse, a cobrar vida nuevamente.

Se anima a sentir. Se anima a latir con ímpetu y fervor.

La rosa.

El acorde.

La fuga.

La luz.

Y volver.

Volver a sentir.

Volver a latir.

Esto ya no es solo poesía: es un ciclo de sanación narrado.

No explica.

No ordena.

Acompaña.

Y eso es exactamente lo que hace falta cuando el alma, busca rumbo.



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En el texto hay: misterio / suspenso

Editado: 05.03.2026

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