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El dolor no siempre grita.
A veces se sienta al lado tuyo
Y espera.
No avisa, no pregunta, no pide permiso.
Se instala en el cuerpo, en la memoria,
En esas grietas que uno aprendió a disimular.
El dolor enseña sin ser pedagógico.
Golpea sin manual.
Y cuando parece que se fue, vuelve distinto.
Pero hay algo que no puede hacer:No puede pensar por vos.
No puede decidir por vos.
Ahí está el punto.
En qué hacés con lo que duele.
En si lo convertís en lastre en materia prima.
Porque el dolor, cuando se atraviesa de frente,
No te rompe:
Te revela.