IntrÍnseca Opening

TRIADA / NARRATIVA

PARTE II. NARRATIVA

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Al día siguiente se hizo presente en mi domicilio el mismo oficial que había asistido a mis amigos y que luego detuvo a mi vecino. —Usted fue testigo presencial, ¿verdad? —Sí. —¿Cuántos disparos escuchó? —Dos. —Necesitamos su declaración. Acepté. Me acerqué a la comisaría y declaré. Tiempo después retiré la denuncia. ¿Por qué? El padre de uno de los chicos heridos, abogado, estaba utilizando mi declaración para intentar embargar todos los bienes del viejo Ángel. Eso no me pareció justo. Además, doña Raquel atravesaba una situación que no merecía. Es una buena persona. Cuando le dije que retiraba la denuncia, se largó a llorar. Lloraba como una nena, desconsoladamente. Lloraba porque su marido volvía a casa. Todos cometemos errores en la vida. Los grandes, los jóvenes y los no tan jóvenes. Porque somos humanos. Pero el punto está en no generar daños colaterales. En no arrastrar a otros a tu equivocación. Al viejo Ángel le ganó el impulso. La ira. Y se equivocó. Todo error deja un aprendizaje. Y aprendió.

Minutos después apareció el viejo Ángel. Los oficiales lo subieron al patrullero y fue trasladado al destacamento. Testigos presenciales lo habían visto disparar hacia los jóvenes en un intento de amedrentarlos, sin medir consecuencias. Hubo dos heridos de bala, leves, producto de la ira descontrolada.




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