TRIADA
PARTE I. ÉTICA
---
El barrio revolucionado El equipo que lo representa en básquet jugaba lafinal con su eterno rival todo estaba preparado para alentar al tricolor. Ya teníamos los bombos los redoblantes y fuimos rumbo al estadio . Nunca lo vi tan colorido y tan fervoroso la efervescencia de los hinchas desbordaba de energía energía que se le transmitía a cada jugador del otro lado , Los visitantes que se sentían amedrentados por el bullicio. Sale el equipo de la cancha y el estadio explota de pasión . Gerardo toma la iniciativa y provoca a los rivales, Y ellos reacciona comienza una disputa , cánticos desafiantes y hasta rozándolo transgresor hicieron que Los visitantes reaccionen de la manera menos pensada. De tal forma que el disturbio que armaron tuvieron que suspender el partido desalojar al público fue cuando volvimos para tranquila ahí donde está la vía del tren y el puentecito que aún sigue estando en un costado, símbolo de nostalgia . Estábamos todos casi media noche bombos redoblantes resonaban y hacían que el eco los lleve al más allá hasta que irrumpió un estallido un estallido que nos inmovilizó quedamos paralizados y seguidos al estallido otro más sí eran disparos . Pero disparos por qué quién para qué levanto la vista a mi lado mi amiga de toda la vida abrazados por el temor visualizo a una silueta oscura que en el momento que se acercó a la luz pude identificarlo mi vecino una persona mayor de pocas pulgas nada social levanta su mano derecha y ahí mostró el arma símbolo de poder como quien levanta una espada o Arturo alzando excalibur. Pero no era Arturo y su espada. El viejo Ángel invadido por la ira arremetió a disparos contra los amigos del club seguido a esto la presencia de la autoridad irrumpió en el lugar.
ahí apareció el viejo Ángel los oficiales los llevaron al patrullero y fue trasladado al destacamento. Testigos presenciales lo habían visto con un arma disparando hacia los jóvenes en un intento de amedrentarlos sin medir las consecuencias y ellas fueron dos heridos de bala leves provocado por la ira desencarnada que lo invadió.