Viernes a la noche un paredon, era el obstáculo, lo que nos separaba de nuestro objetivo el viejo galpón qué en su interior guardaba, esqueletos oxidados, Sí el esqueleto de una bicicleta.
Bien llamado cuadros de bicicletas viejos percudidos por el paso del tiempo repuestos accesorios todo en desuso.
Una tarde vimos Cómo descargaban de un camión repuestos y accesorios para la bici, y ahí surgió la curiosidad. Nos organizamos y trepamos el paredón, llegamos al patio interno,la oscuridad no se movía, íbamos a ciegas.
No podíamos volver atrás ya estábamos casi en el interior del galpón y en ese momento Gustavo precavido sacó una pequeña linterna pero funcional así empezamos a hacer un pasamanos hasta el muro y arrojarlos hacia la calle.
No fue un abuso solo sacamos lo necesario para armar dos bicicletas pero siempre hay uno que se pasa de los límites bocinas de aire cintas para el manubrio asientos guardabarros todo lo que se cruzaba se lo llevaba.
Pasaron los días y nos juntamos en la esquina con las bicicletas todas tenían bocinas de aire y guardabarro,
No tardó mucho en aparecer el dueño y decirnos: mañana quiero todo lo que sacaron otra vez en su lugar si no van a sufrir las consecuencias.
Algunos obedecieron al reclamo del dueño del galpón e hicieron lo correcto.
A la noche una lluvia de cuadros guardabarros bocinas y todo tipo de accesorios caía sobre el patio interno.
En fin la curiosidad te lleva a equivocarte, a proceder de manera incorrecta.
Pero siempre hay una posibilidad de asumir los hechos y pedir disculpas.
Y así fuimos a hablar con el dueño de la bicicletería le pedimos disculpa al famoso Pepino el bicicletero.
El asombro se apoderó de su rostro y nos dijo:
—esa es la actitud y la forma en la que se debe proceder, si uno se equivoca, asumir el error y pedir las disculpas correspondientes. No tengan vergüenza de pedir.
Si vergüenza de tomar lo que no es de uno.