Verano costa amigos todo se daba para la aventura fue una aventura que se tornó en algo inesperado una propuesta un juego y explorar un mundo desconocido sin saber las consecuencias rompiendo límites una noche de esas que quedan y no se van como lo que va a pasar quedó no se fue hoy en día sigue estando. Ir a la playa no era precisamente mar arena sombrilla tejos No nada de eso ir a la playa era ir al campo de batalla y llevar a cabo la conquista. Y lograban su cometido más te va más te viene se fueron acercando a un grupo de jóvenes que se rían de cada payasada que el grupo improvisaba llamar la atención y provocar esas carcajadas hizo que uno se acerque y rompa con ese hielo. Uno del primer paso los otros siguieron atrás la noche ya tenía programado su actividad. Casualidad las jóvenes eran vecinas linderas que recién habían llegado no la habíamos visto antes. Tema de conversación variado pero llegó a un punto que se instaló ahí y de ahí no salió. Hasta la noche que lo hablado se volvió un hecho. Un juego qué deja de serlo repentinamente Quija. Demuestra su poder sentados en una mesa un abecedario un Sí y un no una copa Los audaces que se animaron hicieron que la copa empieza a moverse. Algunos pensaban que hay de la copa la movían con intención otros prefirieron dejar de jugar los menos siguieron hasta llegar a desafiar a ese espíritu que se hizo presente. Silencio absoluto la copa se movía del sí al no. El silencio profundo la atención se irrumpe con un golpe en la puerta. Abrimos la puerta para ver quién era nadie solo un perro negro con los ojos rojos miraba fijamente hacia nosotros una señal no no era una señal era el espíritu encarnado de mi perro un perro con ojos casi diabólicos. Se me olvidó cerrar la puerta perdió la luz sale uno diciendo apague la luz es el mejor momento tenemos que seguir otros dijeron sí hay que seguir. Uno de ellos el momento que la copa empieza a moverse desafía al espíritu diciéndole
—no te tengo miedo no existes es eres un farsante. La copa abruptamente empieza a moverse utilizando letras y el mensaje fue claro.
—esta noche no vas a poder dormir en tu habitación van a rondar espíritus que van a vengar tu actitud esta noche tú no duermes. Como respuesta a esta amenaza, fue una burla el intento de desacreditarlo solo provocó la furia del ente un viento fuerte se levanta de la nada las ventanas empiezan a temblar la puerta vibraba y el perro empieza a aullar el ambiente tenso se acrecenta con un corte de luz uno solo en la casa sino en la zona la oscuridad se apoderó de las circunstancias las velas ardían hasta el momento que se apagaron el pánico se apoderó de los jugadores. Un juego que terminó de serlo desde el momento, que se hizo presente Martín. La anécdota tomo protagonismo al otro día fue tema de conversación y tomaron la decisión de volver a pesar del riesgo volvieron. Sí otra vez el juego ya había empezado la copa no dejaba de moverse ya no respondía en monosílabos. Martín había vuelto en busca de venganza, la presencia de otros hizo que la copa vaya sin rumbo, el mensaje no era claro pero la intención sí. La copa se detiene deja de escribir, y así terminó cortante con determinación dejó instalando el mensaje amenazador. Aunque los ánimos se habían calmado, llegando a un a acuerdo entre los dos el espíritu y el desafiante.
—Yo te voy a creer que es real que no eres un farsante si me dices tu nombre y cómo llegaste acá.
—mi nombre es Martín, fui marinero de un buque de náufrago ese buque aún no fue encontrado. Él decía la verdad hay una zona que se llama el barco hundido, un barco que nunca fue encontrado hasta ese momento te lo descubrieron por una excavación accidental.
El barco dejó de ser un mito y hacerse realidad.