Invierno Eterno

Capítulo IV

Algunos alumnos se encuentran en el escritorio de la maestra y solo voltean a verla.

– Yeray… Hace coreografías pésimas, no muestra una buena imagen y no respeta los horarios de clases.

– En ese caso, voy a hacer otra cosa.

– Recogerá basura… Eso es todo.

– Excelente, gracias maestra.

Tal vez sea una forma de humillar por parte de la maestra, pero para Morgan, vale la misma oportunidad de una participación normal.

Esa misma noche habló con sus padres sobre el concurso y el cambio de escuela.

– Yo no ví la necesidad de que presentes un proyecto, puedes conseguir la beca con buenas calificaciones. – su madre no está de acuerdo en que realice un invento.

– Esto es lo más importante que me ha pasado y me estas negando que use mis habilidades.

– Tienes permiso de hacerlo… Hablaré con tu madre. – él es un poco más comprensible, como padre es bueno ver que su hija pueda avanzar sola.

Aunque la relación de sus padres fué más difícil con diferencias cada vez más grandes, Morgan llegó a pensar que tal vez un divorcio estaría mejor que solo escuchar sus discusiones por culpa de ella.

Los días pasaron mientras ella estaba encerrada en su habitación realizando su proyecto, y en la escuela descansando durante los ensayos de los demás. Hay ocasiones en las que Patrick conversa con ella, o lo intenta, él lleva medio año en esa escuela y es muy sociable con los maestros, y esta vez no es la excepción.

– Hola de nuevo… Sé que voy a hablar solo pero debo hacerte esta pregunta y debes responder. – solo recibe una fugaz mirada de Morgan. – ¿Cómo vas con tu proyecto?.

Morgan claramente está sorprendida, a nadie se lo había dicho, solo al profesor.

– Todo bien… ¿por qué?

– Mi padre va a asistir, por si no lo sabes, es el vicepresidente del país. Quiere otorgar la beca para la mejor escuela a quien lo merezca.

– ¿Por qué no estudias en ese lugar si tienes tanto dinero?

– Solo quise ver cómo es ser normal, nunca había asistido a una escuela.

– Entonces… estás decepcionado.

– Yo no lo diría así.

– Claro que sí, conmigo puedes hablar de lo basura que es todo esto… Es una escuela barata para millonarios, pero costosa para los de clase baja. Muchos ven todo lo injusto, pero no dicen nada, están satisfechos de tener notas altas a pesar de no haber estudiado. Así es esto, y nos dirigimos a una decadencia.

– Por esa razón te apoyé cuando la maestra fué injusta… Alguien hizo algo después de todo.

– Gracias… Lo siento por ignorarte estos días, y por cierto, me gustaría leer Frankenstein después de que lo mencionaras. Algunas veces me he sentido así, no encajar y que te vean diferente, no saber el porque estas aqui y cual es el sentido de vivir.

– Sabía que te llamaría la atención el libro y lo llevo conmigo a todos lados, lo tengo en mi mochila, vamos. – se levanta del suelo y ayuda a Morgan, ambos regresan al aula que está vacía.

– ¿Por qué me ayudas?

– Te vi… En uno de mis sueños… Suena extraño, pero te recuerdo caminando en un bosque lleno de flores. – saca un pequeño libro de su mochila para dárselo a Morgan.

– Mi madre me habla sobre mis bisabuelos… En el año 1994 vivían en una cabaña cerca de un lago, el clima era perfecto y en primavera el lugar se vestía de flores, de todo tipo, algo que es casi imposible ahora. – ve el libro y lo ojea un poco.

– Lo sé, es raro. ¿Qué pasó con esa cabaña?.

– Mis tíos abuelos la vendieron… Ellos no repartieron el dinero entre sus demás hermanos, construyeron su hogar a base de robos y mentiras. – se sienta en unos de los asientos cerca de Patrick.

– ¿Dónde están ellos?. – toma asiento viendo a Morgan.

– Muertos, no se llevaron nada a la tumba. La enfermedad se los llevó, y gracias a que robaron a mi bisabuela en la tumba, mis primos tuvieron una agradable vida. No los conozco y tampoco quisiera ver quienes son.

– ¿No te extraña que te haya visto en mis sueños antes de conocerte?

–Todos soñamos cosas raras… Pero si es extraño, porque el lugar que describes fue hace muchos años. Me hubiera gustado ver todas esas flores.

– Dice mi padre que están buscando alguna manera de reducir el cambio climático.

– Podría intentar algo así, y conseguir la beca. Tendría más probabilidades.

– Te ves mucho mejor, con más ánimos.

– Si entro a esa escuela, vendrás conmigo. Eres el primer amigo que no quiero ignorar.

– Ok… Lo haré.

De esa manera ambos se hicieron más cercanos, nos les importa lo que dicen los demás y el día del evento llegó muy pronto.

Son las 10:00 de la mañana y Morgan apenas despierta, el desfile comienza en media hora. Sale tan pronto se vistió y agarró sus pertenencias, pero al esperar el transporte, vió que un señor de la tercera edad cayó con sus compras, nadie ayudó y ella se acerca.




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