La academia Jenshi es a donde van los hijos de puestos muy altos en el gobierno y empresas con buen sustento. El padre de Liz Shang, es dueño de una fábrica de textiles, y su madre es diseñadora de ropa.
Liz se gradúa en medio año en administración de empresas, aunque ella está decidida a estudiar astronomía, es su sueño, pero ahora debe pensar en el matrimonio que sus padres están arreglando.
– Estoy segura que no lo guardé en ese cajón – dice Liz mientras busca un broche, herencia generacional – ya es tarde.
– ¡Lo encontré! – exclama su madre desde otra habitación.
– Que bien, creí que lo había perdido. – deja que su madre se lo coloque en el cabello.
– Es la cena en donde vas a conocer a tu futuro esposo – lo dice con orgullo dejando el peinado impecable.
– Aún no estoy segura de este matrimonio, no he salido con alguien… O tener amigos. – la ve a los ojos buscando seguridad.
– Es lo de menos, harás todo eso con tu esposo… Mira la hora, hay que irnos, tu padre nos espera.
Ambas salen de su casa y ven a su padre en el auto, se van a un restaurante elegante para la ocasión. Llegan en 20 minutos, entran al lugar pidiendo la mesa reservada que es privada para juntas importantes, siguen a un mesero que los guía.
– Ya los están esperando, aquí está. – abre la puerta dejándolos pasar.
Liz ve al más joven que lucía un traje rosa empolvado sobre un cuello alto negro. El conjunto, de corte moderno y con una sutil franja lateral en el pantalón, equilibraba audacia y sofisticación con el brillo mínimo de una cadena de plata. , mientras que él la ve al instante en que entra con un vestido de inspiración vintage en rosa pálido, con mangas abullonadas traslúcidas y una silueta clásica que evocaba elegancia y delicadeza.
– ¿Victor?. – abre sus ojos con gran sorpresa – Creí que estabas en otro país.
– Liz – se levanta con una sonrisa amplia – Regresé hace una semana.
– Debiste haberme dicho, hubiéramos ido al arcade.
– No quise… – es interrumpido por su madre.
– Estaba tan nervioso cuando supo sobre el matrimonio.
– ¿Ya pidieron la cena? – comenta el padre de Liz mientras toma asiento – estoy ansioso por comer.
– Ya tendremos tiempo para hablar. – lo dice nervioso y la guía a su asiento ayudando con su silla. Regresa a su asiento.
Ambas familias pidieron la cena, mientras discuten el matrimonio de sus hijos. Liz aún no puede creer que esté su amigo de infancia y su futuro esposo en este momento, parece un tipo de sueño.
Pasaron dos horas en donde ninguno de los dos ponía atención a lo que dicen los adultos, hasta que llegó la hora de regresar a casa.
– Mañana vamos al arcade, paso por ti.
– Espero tu mensaje.
Y así los dos regresaron a su casa, sus padres llegaron a buenos términos con las empresas, al parecer se van a expandir aún más gracias al padre de Victor y sus relaciones internacionales.
Ella aun sigue sorprendida, no deja de pensar en Victor. Se va a dormir después de una ducha larga y tranquila, ya en su cama duerme con una sonrisa.
Despierta en medio de la noche con sed, se levanta para ir a la cocina por un vaso de agua. Enciende las luces y toma un vaso para servirse, mientras ve por un momento la ventana que tiene algunas manchas de polvo o ceniza. Deja el vaso de agua en la mesada y sale por la puerta de la cocina dando al jardín trasero, extiende su mano viendo que cae ceniza. Regresa a entrar para avisar a sus padres corriendo por las escaleras hasta su habitación, pero al abrir no están, ni sus cosas, solo una habitación vacía.
– Es una pesadilla… Estoy soñando… Debo despertar. – se dice a sí misma caminando hacia la ventana – Si caigo, debo despertar.
Abre la ventana y sale viendo la altura, su respiración está agitada al estar tan asustada. Respira hondo antes de saltar soltando un grito al caer de gran altura, en un segundo vió una persona lejos del lugar antes de que una luz de color violeta la cegara por un momento y siente que cae en algo acolchado.
Se levanta al instante viendo que está en su habitación.
– Funcionó… Ya desperté – mira su ventana que ya es de día y su teléfono suena, es Victor que la está esperando afuera. – Ya es tarde.
Se levanta de inmediato y escoge la ropa más cómoda que es un pantalon negro y una blusa de manga larga blanca con un lazo negro en el escote. Se coloca unos tenis blancos. Baja por las escaleras y el mayordomo le da una nota de sus padres – tuvimos una junta temprano, regresamos a la cena –. Ya era de esperar de sus padres.
Toma una manzana de la cocina y sale de su casa viendo a su amigo.
– Buenos días Victor, no sonó mi alarma. Pero estoy lista para ir al arcade.
– Extrañé esperar afuera de tu casa. – dice en broma, ahora su vestimenta es casual, solo un pantalón gris y una camiseta negra.
– Ya quiero ganar en todos los juegos.
Suben al auto de Víctor para ir al centro comercial, una vez en el arcade comenzaron a jugar los juegos vintage.
– ¿Recuerdas cuando en la escuela tomamos malteadas, una tras otra y terminamos vomitando?. – bebe un poco de agua viéndolo.