Durante horas, Liz estuvo investigando sucesos extraños en recuerdos de personas con el paso del tiempo, llegó a un sitio en donde varias personas desconocidas suelen tener respuestas o hipótesis. Así que ella dió a conocer su caso sobre Víctor, obtuvo respuestas flojas, pero hubo un comentario en particular de un usuario llamado @Grinny_Noir.
@Grinny_Noir: Los recuerdos no son
simplemente “archivos guardados” en
un rincón del cerebro, si no, procesos
dinámicos estrechamente ligados a la
energía sintérgica.
@DaisyCute: ¿Qué es energía
sintérgica?
@Grinny_Noir: Es la manera
cómo se organiza la energía
en el espacio.
…
Después de esa breve explicación, conversaron un poco y el usuario desconocido nombró a un científico de hace más de 50 años. Que desapareció en la cúspide de su investigación en 1994, sus investigaciones fueron mucho más allá del entendimiento humano.
Su último mensaje fue hace tres días, una especie de acertijo.
“Lugar que es dominado por aquellos que corrompen a los de su sangre, en donde uno mismo se sacrifica para no morir de hambre”
Con aquella información, Liz decidió buscar a aquella persona, no sería fácil. Tendría que investigar el origen de esos mensajes.
Llegó una noche en la que en su sueño estuvo rodeada de médicos apresurados con unos pacientes, tal vez un accidente grabe que involucró a muchas personas, hasta que unas voces se distinguen entre los gritos.
– El hospital… Pacientes… Incendio… Norte.
La voz es distorsionada pero aun así se entendió, camina un poco y siente un tipo de hormigueo en su mano cuando tocó a una paciente de una camilla.
– Murió… Minutos.
No puede creer que la persona que busca ha muerto, una luz emana de sus brazos, en donde se pueden visualizar unas cicatrices. Liz se entristece mientras es rodeada por esa luz despertando del sueño sintiendo sus sabanas enredadas en su cuerpo.
Duró unos minutos en la misma posición pensando en que puede hacer, a dónde ir.
Se levanta de la cama para buscar información de ese accidente, tal vez un autobús o un edificio, encontrando así, el incendio en aquel hospital.
Sale de su casa para dirigirse a la biblioteca con el chofer de la familia. Es un día lluvioso y es frío, algo extraño para estar en verano.
El chofer se detiene en un semáforo, Liz ve por la ventana y están a lado de una cafetería, suspira con tristeza viendo a Víctor dentro del lugar. No lo toma en cuenta pensando que está comprando, pero al ver que atiende a las personas, sospecha algo.
– ¿Me espera aquí?, enseguida regreso. – sale del auto para ir a la cafetería.
Entra al lugar como si fuera un cliente más, se sacude un poco el agua de su ropa y las personas la ven un poco extrañas, a ella no le importó y se acerca a Víctor.
– Víctor, ¿trabajas aquí?
– Sí, aquí trabajo… ¿no es suficiente vernos en la universidad? – la mirada de Víctor es de confusión y de rechazo.
– Tu no… Terminaste la universidad… ¿te marea la lluvia?
– ¿Cuál lluvia?
– Pues… – voltea hacia afuera para señalar la lluvia, pero por sorpresa de ella está soleado.
Camina con rapidez hacia la puerta para abrirla y salir del lugar sintiendo de nuevo la lluvia y la luz del sol desaparece detrás de las nubes densas. Ve la tienda de nuevo para ver a Víctor, pero no estaba, es otro trabajador quien atiende la tienda.
– No es posible, él estaba ahí.
La lluvia se vuelve tan densa que su visión se nubla y cae al suelo tratando de procesar todo.
Llega el chofer con ella y le ayuda a estar de pie, para regresar a su casa.
Sigue impactada por lo que vio, para ella fue tan real, ver el sol tan resplandeciente fuera de la tienda.
De regreso en su casa, investiga en su teléfono algunas noticias relacionadas a su sueño, con la esperanza de esa chica siga viva.
Encuentra una nota en la que relatan el incidente del autobús, con múltiples heridos en el lugar. Y el incendio en aquel hospital al norte de un estado del país, guarda la dirección para ir ese mismo día, dejando un mensaje a sus padres dando por excusa, la incursión de la universidad.
Amber
Amber despierta del coma, y ve a su hermano mayor durmiendo, no sabía cuánto tiempo estuvo inconsciente, solo vagos recuerdo llegan a su mente comenzando a doler un poco, su cabeza daba vueltas mientras intenta tomar un vaso de agua hasta tener una imagen de fuego alrededor de ella por lo que deja caer el vaso rompiendo el mismo y despertar a Walter.
– Amber, me alegra que estés despierta, tienes dos semanas en coma y los doctores ya no sabían que hacer. Voy a llamar al enfermero. – Walter presiona el botón a lado de la camilla mientras sus mejillas se mojan por sus lágrimas.
– Dos semanas… Nuestros padres. ¿Están bien?, Tú, ¿Estas bien? – pregunta preocupada recordando el accidente mientras entra el enfermero.
– Buenas tardes, que bueno que ya despertó, su hermano estaba sumamente preocupado al igual que su amiga.
El rostro del enfermero se le es familiar a Amber, pero no puede recordando en donde lo vió.
– Gracias por cuidar de mi salud, ya nos tenemos que ir. Vamos a trabajar mañana temprano y no quiero perder tiempo aquí.
Por alguna razón Amber no lo quiere ver, se siente tan incómoda con la presencia del enfermero.