Invierno Eterno

Capítulo XI

La salud de Morgan ha mejorado con el pasar de los años, aunque la muerte de sus padres no la recuerda y siempre está en su habitación, realizando algunos planos y estudiando lo que Patrick le lleva de su escuela.

– Morgan, traje algunos apuntes de la escuela.

– Gracias Patrick – sigue totalmente concentrada en su trabajo.

– ¿Quieres desayunar?

– Creí que la iban a traer – sigue sumida en el lápiz y papel – el señor Gabriel necesita estos planos lo más pronto.

– Mi padre está en una reunión, me preocupa que no salgas de esta habitación.

– Ya bajo – se levanta y guarda los planos para evitar que los vea.

Ambos bajan al comedor en donde ya está el desayuno servido, se sienta uno frente a otro mientras los dejan solos.

– Entonces… ¿Qué tal el proyecto? – abre de nuevo la conversación.

– Bien, aún me falta un largo trayecto… Sólo estoy en prueba y ensayo – ve el plato servido, huevo frito con tocino a un lado.

– Como Víctor Frankenstein.

– ¿Quién? – lo ve confundida, sin embargo, algunos recuerdos llegan a su mente – Tu eres… Ya te recuerdo... Un poco.

– Increíble… ¿Qué es lo que recuerdas? – se entusiasma dejando su comida a un lado.

– El festival… Sólo eso – baja la mirada hacia su plato recordando a su familia – ¿Cuándo van a regresar mis padres?... No sé cuántas horas o días he estado aquí.

– ¿Has pensado en la fecha que es hoy? – la preocupación de Patrick aumenta.

– Tal vez Mayo.

– Claro… Vamos a comer, debo hacer mis tareas también.

– Dime que mes estamos – lo ve directamente, con una sombría mirada.

– No es importante – empieza comer tratando de evitar hablar del tiempo.

– Por favor.

– Han pasado sólo unas semanas, solamente.

– He perdido la memoria, no me han dicho que es lo que alteró mis recuerdos, y me estas mintiendo.

– Yo no debería decir… – el sonido de la puerta lo interrumpe.

– El señor Gabriel llegó, debo seguir con mi trabajo – se levanta tomando su plato y camina con prisa tropezando con la silla cayendo al suelo.

– Morgan… Ve con cuidado – se acerca para ayudar.

– Estoy bien, lo siento, tiré la comida.

– No te preocupes, le diré a la sirvienta que lo limpie.

– ¿Qué hacen aquí? – el señor Gabriel los interrumpe mientras se despoja de su saco.

– Solo comimos, padre – toma una servilleta para que se limpie un poco Morgan.

– Tengo una reunión aquí, es mejor que vayan a su habitación lo más pronto – se dirige a la sala dejando su saco en el sofá.

– Vamos… Les diré a los sirvientes que te lleven el desayuno.

– No es necesario, debo seguir con mi trabajo – se levanta sacudiendo su ropa e irse del lugar subiendo las escaleras.

– Está trabajando demasiado, padre, debe descansar – dice con molestia Patrick mientras lo ve.

– Estamos por terminar, solo un poco más – no presta mucha atención estando en su teléfono.

– ¿Qué pasa si recuerda y deja el proyecto?

– No lo menciones en voz alta, cuando ella termine, los dejaré que se vayan a otro lugar – guarda su teléfono y manda a que limpien la comida del suelo.

– Cada vez está peor, piensa que sólo han pasado días y ambos sabemos cuánto tiempo ha pasado – el timbre de la casa suena.

– Ya llegaron, ve a tu habitación – llega una sirvienta con otro saco y se viste.

Patrick se va a su habitación, no sin antes, pasar con Morgan.

– ¿Estás bien? – toca tres veces su puerta.

– Si… Está todo bien.

Posa la mano en la manija de la puerta, suelta un suspiro y se aleja para ir a su habitación.

La reunión es casi imperceptible, los adultos hablan muy bajo con las puertas del comedor cerradas.

Patrick solo está en su habitación haciendo el trabajo de la universidad, muy pronto va a ser la graduación y Morgan está mentalmente perdida, sumida en el trabajo.

Pasan los minutos y las horas cuando escucha que los autos se van, se asoma por su ventana, observa que se alejan cuatro autos de la casa.

Sale con prisa de su habitación bajando las escaleras viendo a su padre al final de éstas con la mirada perdida antes de subir.

– ¿Padre?... ¿Qué sucede?

– La estructura ha tenido fallo tras fallo, iré con Morgan, debo revisar unas cosas — sube rápidamente las escaleras sin esperar respuesta de su hijo.

— Sólo... Escucha... — ve como se aleja y los golpes de nudillos contra la madera suena entre el silencio absoluto.

— Morgan... El prototipo volvió a fallar — abre la puerta viendo que está sentada en su cama viendo los planos.

— lo sé... Mis planos están basados en el acelerador de partículas... Aunque cambie el diseño, siempre será la misma reacción — voltea a verlo y se levanta — ¿Me presta su teléfono?




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