Invierno Soleado

6: La chaqueta

 

La ceremonia de bienvenida ha terminado, mis padres aplauden a mi lado así como el resto de las personas.

Jay, Sarah y los demás están al frente, pues fueron presentados ante los huéspedes del lugar y explicaron las funciones de cada uno.

Estoy aquí únicamente porque mis padres no me dejarían faltar a este momento pero ya que todo ha terminado, regresaré a mi habitación.

Los grupos se separan, ahora mismo los niños entre 10 a 13 años irán a un área para sentarse en troncos, comer aperitivos y contar historias de terror. Según lo que dijeron, tocarán canciones y tomaran este momento para conocerse mejor entre ellos.

Los adultos pueden ir a la orilla del lago a cenar, ahí estarán mis padres y se ven muy emocionados por ello.

Luego, para los mayores de catorce años, está la famosa fogata. Rápidamente todos los chicos se han acercado para hablar entre ellos, veo a Sarah hablando con Jay y eso me obliga a retirar la mirada.

JayJay y Sarah… parecía improbable, algo que jamás me hubiera imaginado pero sucedió. Ahora, después de algunos años, están juntos. Parece una historia de amor escrita por alguien que tiene una errónea idea del amor.

Dos adolescentes que se conocieron a los trece, crecieron juntos y después, seguramente se casarán y tendrán una linda y perfecta familia. Eso no existe, eso no pasa en la vida real…

—Nos vemos después Lenny —papá toma la mano de mamá—. Mi chica y yo tenemos una cita.

Excepto que, sí puede pasar. Mis padres son ejemplo de ello, el amor de adolescentes sí puede durar toda la vida y a veces, tu primer amor será el único.

—Los veo después —digo, desanimada.

Mamá mira alrededor y me sonríe. —Ve con los chicos, diviértete.

Asiento, a pesar que no lo haré. —Sí, nos vemos.

Mis padres se alejan y yo sigo de pie en medio del lugar.

Por supuesto que para todo hay una excepción y personas como mis padres lo son, ellos tuvieron un lindo romance de verano, siguieron con su relación, crecieron juntos y se casaron.

Pero, ¿Qué pasa con el resto del planeta?

Yo no me casaré con mi primer amor, ni siquiera creo que esa persona alguna vez sintió algo por mí.

—Allana —Diego se acerca, subiéndose las mangas de su sudadera—. ¿Vas a ir?

Detrás de él, a unos metros, veo a Cameron hablando con Hannah. Recuerdo que él también me invitó, si voy con Diego sería como rechazar a Cameron y viceversa. No quiero que piensen que estoy rechazándolos.

—Um, solo, necesito ir a mi cabaña por algo… —digo.

Veo que Sarah, Jennifer, Zeth y Jay salen sin mirar atrás. Más y más personas se están dirigiendo a su primera actividad del campamento.

—Claro —Diego asiente—. ¿Sabes dónde es, verdad? A un lado de las cabañas, pero las de los empleados, al fondo.

—Gracias —digo, mientras juego con mis dedos.

Diego se da la vuelta, se une a Cameron y a Hannah quienes comienzan a moverse para la puerta de la salida. Antes de ello, veo que Cameron me mira y me sonríe, como recordatorio de lo que me dijo.

Y en pocos segundos, no hay nadie más aquí.

Aún hay un poco de luz afuera pero los faros ya se han encendido y los animales nocturnos comienzan a hacer sus ruidos.

¿Es así como pasaré las fiestas? ¿Me sentiré tan sola y abandonada en navidad como ahora?

Navidad para mí siempre ha sido sobre visitar a mis amigas por la mañana, estar con mis padres viendo películas de la temporada en la tarde y luego cenar con ellos después de llamar a mis abuelos y algunos amigos de la familia.

También es enviar muchos mensajes de “feliz navidad” o “felices fiestas” a mis compañeros, tomarme muchas fotografías con mi mejor atuendo y abrir los regalos que me compraron mis padres.

Pero este año, parece que nada será como antes. Ni cena preparada por mis padres y yo, ni regalos que previamente sugerí de manera no tan sutil en conversaciones casuales y mucho menos ver a mis amigas.

Ni siquiera enviar un mensaje aquí, en este lugar donde no hay recepción.

Respiro profundo, cierro los ojos y me recuerdo que pronto todo habrá acabado. Volveré a mi ciudad, a mi cama y a los lugares que ya conozco. Solo tengo que pasar este tiempo aquí y después todo estará mejor.

Salgo del lugar y aunque mi primera opción era caminar hasta la cabaña, decidí ir a darle un vistazo a la fogata. Quizás al llegar y ver a Diego, él se acercará y me pedirá que me quede o tal vez, Cameron me tomará de la mano y me sentará a su lado mientras me cuenta alguna historia de su infancia.

Quizás alguno de ellos me hará olvidar de Jay.

Jay estará ahí también con Sarah, estarán juntos y si por error levanto la mirada y veo a su dirección, puede que encuentre la terrible imagen de ellos besándose.

Pensar en ello me causa una sensación extraña en mi estómago, como si alguien estuviera apretándome muy fuerte, quitándome el aire.

Llego al área y puedo escuchar la música, las risas y voces alegres. La están pasando bien, suena como algo que disfrutaría hacer al lado de mis amigas o incluso con mis padres pero las circunstancias son malas ahora.

Camino un poco más, están en medio de algunos árboles. Desde aquí aun no me pueden ver pero yo si a ellos. La fogata está en el centro, hay varias sillas de acampar plegables alrededor, algunos están sentados sobre mantas colocados en el suelo.

El lugar está tapizado de hojas secas que han caído, con el fuego amarillento y los focos opacos, luce como una alfombra marrón y rojiza. Al fondo, a través de los troncos, se puede ver un poco del lago.

Sin duda este lugar es muy lindo y esta escena es perfecta para una cita pero, de nuevo, las circunstancias son desfavorables para mí y no tengo ninguna cita.

Me muevo un poco a la derecha y logro ver a Diego sentado al lado de una chica que parece ser más joven, aunque solo están hablando no luce como coqueteo.




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