¿me permites besarte?

Capítulo 5

Era de mañana y por fin el primer día oficial de vacaciones empezaba, me desperecé dando palmaditas en mi rostro, desde la ventana el paisaje lucía hermoso por lo que decidí salir a apreciarlo, era perfecto tenía todos los colores vivos, idéntico a una imagen de revista. Los verdes brillantes hipnotizaron mi mente, a tal punto que la idea de mi escape o mi nuevo enamoramiento habían desaparecido, solo pensaba en la cantidad de verdes de los que desconocía su existencia, mirando hacia arriba, combinaba a la perfección, unas esponjosas nubes blancas decoraban el paisaje, y entre todo aquello, a lo lejos se divisaba la misteriosa cabaña, ¿Qué clase de persona vivía ahí?, quizás un asesino que desea ocultar su identidad o alguien que pasa los últimos días de su vida, quien fuera esa persona, era lo suficientemente extraña como para tratar de evitarla a toda costa.

Los rastros del cansado viaje se hicieron notar pues ya casi sería mediodía y mi pandilla de amigos aún no habían abierto sus ojos hasta que empecé a escuchar algunas palabras sin sentido por lo que supuse que alguien ya se había despertado por fin.

—Esta vista es espectacular—Escuché detrás de mí, era Brandon, debía de admitir que se veía más serio y reflexivo de lo que solía ser.

—Lo sé, los árboles se ven tan profundos y las flores por todas partes complementan todo, pero sabes, ahora que lo pienso, me siento extrañamente familiarizada con esto, como si regresara.

—¿Has oído hablar de los viajes astrales? —Dijo sonando como un amante de las conspiraciones.

—No sabía que desde que abres los ojos te dedicas a hablar estupideces—Interrumpió Mia pasando sus manos por sus ojos repetidas veces.

—No son del todo estupideces, al menos técnicamente—Siguió Kelly.

—Si lo dice Kelly significa que soy un genio en ciernes—Continuo Brandon con su autoestima por los cielos.

—Lo dudo—Dijo frívolamente Edward.

Era divertido la manera en la que todos nos habíamos despertado consecutivamente, luego de la eterna discusión acerca de los viajes astrales y las explicaciones al respecto, finalmente nos decidimos por quien cocinaría el desayuno, dichosamente elegimos a Edward, que nunca decepciona en cuanto a lo que se trata de comida, pues era prácticamente un experto, verlo cocinar concentradamente fue algo que capturó mi atención creo que cada vez sería más obvio lo que siento por él, aunque ya me había decidido que no temería por ello.

—Hemos tenido un largo viaje, merecemos una recompensa, ¿no lo creen? —Dijo Mia dirigiéndonos una mirada traviesa a todos los que estábamos en la mesa, era evidente lo que estaba pensando.

—¿A qué te refieres? —Preguntó Kelly.

—Vamos a tener una pequeña fiesta, con comida, tragos y juegos, esa es la mejor forma de empezar, ¿Qué les parece? —Contestó.

—Todos a favor y nadie en contra, que sea esta noche—Respondí pues este ambiente no podría calzar mejor que con un pequeño festejo.

—Conozco a alguien que nos puede comprar lo que necesitamos sin necesidad de bajar al pueblo así que hagamos una lista y las cosas estarán listas para la noche—Dijo la animada presa de Mia.

La lista estaba llena de cosas para destrozar a cualquiera, tequila, cerveza y todo tipo de alcohol, vasos, snacks y todo lo necesario para hacer que la pequeña fiesta fuera algo sencillamente divertido y liberador, pues era algo que necesitaba sinceramente, olvidar, despejar mi mente, y en ocasiones solo el alcohol te permite conocerte realmente, además que entre amigos todo es más ligero.

—No bebas mucho, a veces eres demasiado sincera—Susurró Mia en mi oído.

Lo había olvidado, tengo un mal hábito al beber y es que cuento absolutamente todo con lujos de detalles cuando estoy ebria, pero era fácil, simplemente tendría que evitar beber demasiado.

La noche llegó más rápido de lo esperado, Mia tenía todo listo y solo estábamos a la espera de nuestro pedido, hasta que apareció la persona con nuestro encargo e instantáneamente todas las miradas de los chicos se posaron en ella, y no los culpaba, incluso yo la veía detenidamente cosa que era inevitable, pues tenía músculos donde era atractivo además de curvas donde contaba, y sabía cómo complementar cada parte de su belleza dada por Dios con un vestido de fiesta sexy y un maquillaje deslumbrante parecía saber que vendría a una fiesta, además entró como si esta fuera una escena en la que había entrado cien veces antes.

¿Ese será el tipo de chicas que le gustan Edward?, si es así no tendría que ni que preocuparme por intentar entrar en su corazón, pues seré rechazada incluso antes de intentar cualquier movimiento, con esta idea, salí a tomar aire, mientras los demás acomodaban las compras.

—¿Hay algo que te haga sentir mal? —Dijo Edward acercándose a mí.

—Edward, ¿te gustan las chicas como ella? —Respondí señalando con la vista a la persona que era el centro de atención, había perdido la razón al hacer una pregunta tan obvia, pero ya no había vuelta hacia atrás.

—No realmente, ella no es mi tipo, me gustan las chicas tontas, celosas, amables, con ojos cariñosos y que haya conocido desde hace ya muchos años—Dijo mirándome tiernamente, ¿Esto estaba sucediendo realmente o es sólo mi ilusión?

—Te refieres a…

—Aun no es el momento te contaré de quién se trata luego, por ahora no te preocupes y vamos adentro.

Y así empezamos, en un instante Mia nos había convencido de jugar verdad o reto, lo cual era un peligro para mí, pues estuve tomando todos los tragos que debía tomar Kelly como castigo, pues ella no soportaba el alcohol en absoluto, tenía aun la botella del juego pasado en mis manos cuando empezamos, y mientras giraba la botella, lo hacían también mis ojos hacia la parte posterior de mi cabeza en una angustiada sensación de dolor de cabeza

Fue así hasta que la botella había dejado de girar y vaya suerte, estaba apuntando hacia a mí, o al menos eso creía con el diez por ciento de sobriedad en mí.




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