Irremediablemente

Capítulo 1

Adrien

Mis garras se extienden en la tierra, mi olfato detecta el olor a bosque y mis orejas están alerta, escuchando a los animales que se encuentran incluso a kilómetros de aquí, y sin poderlo evitar un segundo más, comienzo a correr.

El viento choca contra mi pelaje a medida que aumento la velocidad, no recordaba cuán gratificante era esta sensación, la libertad de sentirse uno mismo con la naturaleza, salvaje, extensa y sin pretensiones, solo instinto.

Después de vivir dos siglos, cada año ha sido más difícil dirigir a mi manada sin convertirme en salvaje. Mi lado animal exige el mando, la rabia cada vez se extiende más, por ello evito transformarme, mi lobo se está volviendo indomable, y todo es por no encontrarla.

He intentado de todo por más de doscientos años, he viajado y recorrido cada manada en busca de ella, pero solo logro convencerme de que quizás no exista, yo me he resignado a ello, pero mi lobo no entiende de razones, él la anhela y cada dia que pasamos sin nuestra compañera, la mitad de nuestra alma, solo logra acrecentar la necesidad, y por ende, la rabia.

Recorro gran parte del bosque y huelo a varios lobos de la manada, sus casas se encuentran alejadas una de la otra, en medio del bosque, al igual que la mía. El único lugar que no parece desolado es la plaza central, ahí se encuentran todos los comercios y los sitios de interés común como la escuela y el centro de salud.

Luego de horas de deambular, vuelvo a casa, pero se me dificulta volver a mi forma humana, después de un rato y de mucho esfuerzo lo consigo, atravieso la puerta desnudo y malhumorado. Me apresuro a mi habitación y me pongo una muda de ropa antes de dirigirme hacia la sala.

La imagen que encuentro ahí solo logra aumentar mi mal genio, debería estar acostumbrado ya, siempre hace lo mismo, pero tendrá que aprender o irse de mi casa, cada vez la soporto menos.

-Bájate de ahí, ahora mismo- mi voz no admite discusión y ella sabe que no tolero la desobediencia. Haciendo un par de acrobacias desciende desde el candelabro en el que estaba colgada hasta el suelo, veo su intención de marcharse sin dar explicaciones, pero la detengo antes de que sea capaz.

-¿A dónde crees que vas? Exijo una explicación, sabes que te he prohibido estar por ahí guindada de las cosas- devuelve los pocos pasos que había dado hacia la puerta antes de mirarme, su piel de color verde se vuelve más oscura por el miedo, sus orejas puntiagudas están alerta y sus manos se encuentran detrás de ella, pero ni su pequeña estatura, ni su acto logran engañarme.

-A Agapita le gustan las alturas, puede observar mejor- sus grandes y negros ojos evitan mirarme, mientras como de costumbre, habla de si misma en tercera persona.

-No tienes nada que observar- refuto sin paciencia, y a sabiendas que es una gran chismosa- no lo volverás a hacer, a menos que quieras otro lugar en el que refugiarte- la veo fruncir el ceño, pero me volteo dando por terminada la conversación.

-Agapita piensa que debería sonreír y no solo gruñir, a ella no le agrada- me voltee con la ira calentándose en mi interior para decirle cuanto me importaba lo que a ella le agradara, pero solo logro ver un atisbo de su cola, antes de que se fuera a gran velocidad.

Suspiro intentando pensar por que aun soporto a esa irreverente e imprudente elfa. La realidad es que aunque vive aquí, solo se deja ver pocas veces, claro, cuando comete alguna travesura.

Al ingresar a mi despacho, veo a Luca, mi beta, ya mi olfato lo había percibido. Tiene en su rostro una gran sonrisa, lo cual me deja saber que sin lugar a dudas escucho el intercambio que tuve con Agapita en el primer piso.

-Simplemente es incorregible- suspira con diversión, no entiendo la gracia, un día de estos la expulsaré de mi territorio. No le respondo nada, queriendo no tocar el tema más.

-¿Qué encontraste?- voy al grano, evitando formalidades que no son más que un fastidio. Hace unos días lo envié a una misión a la frontera.

-Gabriella dice no saber cómo entraron esos rogues a la manada- empieza explicando, pero lo interrumpo, dejando en claro mi poca paciencia y mi característico mal humor.

-Entonces ¿para qué se supone que está ahí?- digo en un gruñido.

-Yo revise la frontera con ella, no parece haber sido violada, si no hubiera matado a esos lobos junto contigo, pensaría que nadie cruzó nuestros límites, no hay ningún rastro- su preocupación es reflejo de la mía.

-Realizamos informes seguidos, ninguno de los nuestros se ha convertido en un rebelde, así que la única explicación es que vinieron de otro lado, eso es lo lógico, y si no hay rastro, eso solo significa una cosa, alguien lo ha borrado- los rogues son licántropos que se han vuelto completamente salvajes, no queda nada humano en ellos, nada inteligente, solo actúan por instinto, guiados por la sed de sangre, es ilógico pensar que tendrían el cuidado de entrar sin dejar ninguna señal, era claro que alguien los ayudaba, solo no lograba saber con certeza si era alguien externo o un traidor y eso solo aumentaba mi ira.

Mis garras se aferran al escritorio, desgarrándolo, lucho por mantener a mi lobo bajo la superficie, intento calmarme, aminorar mi ira ante la idea de la traición o de que uno de los míos resulte herido por ello, pero me cuesta más de lo normal, mi fuerza de voluntad yendo en contra de cada célula de mi cuerpo es doloroso, casi agónico.

No sé cuánto tiempo pasa antes de que mis manos vuelvan a la normalidad, pero cuando levanto la mirada, encuentro a Luca quieto en su lugar, si hubiese hecho algún movimiento hace unos segundo, probablemente lo hubiera atacado.

Sus ojos me ven con preocupación, pasan unos minutos más en los que parece comprobar que recuperé el control.

-No puedes seguir así. Esta vez te fue más difícil mantener el control, tu lobo está casi en la superficie, en cualquier momento podrías convertirte en uno de los rogues que tanto buscamos eliminar del territorio- su voz es severa y la única razón por la que permito que me reprenda es porque es lo más parecido a un amigo que tengo.



#5461 en Novela romántica
#1491 en Fantasía

En el texto hay: obsesion, amor, hombre lobo mates

Editado: 08.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.