Aurora
Adrien se ha calmado un poco, sin embargo, no despierta y sigue sudando como si estuviera bajo el inclemente sol. Sus venas aún parecen estar en la superficie.
Siento unos pasos que se acercan a la habitación, suspiro de alivio cuando veo a Agapita entrar seguida del hombre que estaba con Adrien en la feria y otro que nunca antes había visto.
Me levanto de la cama para que el doctor pueda encargarse.
-Una extraña punzada me hizo levantarme y venir hasta aquí, y estaba así, no se que le ocurre, se ha calmado un poco desde que lo encontré pero aún no recupera la conciencia- la preocupación se nota en mi voz, me sorprende aquello, pero no puedo negar estas emociones inexplicables que se han apoderado de mí desde hace unas horas.
-¿Ocurrió algo? Quiero decir antes, luego de que Ellie y yo nos fuimos - frunzo el ceño.
-El parecía estar molesto, así que se fue y Sara me llevó a mi habitación, luego no sé que lo llevo a ese estado- le digo.
-Será mejor que dejemos que el doctor lo revise en privado, esperaremos afuera- asiento y lo sigo, mi molestia aumenta un poco cuando se cierra la puerta a mi espalda, pero decido ignorarla.
-Creo que no hemos podido tener una presentación como corresponde- intenta darme una sonrisa, pero noto la preocupación en sus rasgos- soy Luca, el beta de la manada- busco en mi mente, he oído hablar de ese título, está después del alfa en la jerarquía de la manada y su deber es apoyarlo y proteger la manada.
-Mi nombre es Aurora- le digo, no sabiendo que más agregar a aquello.
-Y eres su compañera, la luna de esta manada- afirma con mucha más convicción de la que yo tengo sobre el asunto, no digo nada al respecto- puedes confiar en mí, le debo lealtad a Adrien y a ti también- aunque me abrume esta nueva posición, agradezco sus palabras, así que le dedico una inclinación fuerte de cabeza.
El doctor sale unos minutos después y le pide a Luca que se acerque a él. Hablan y aunque quisiera acercarme, me obligo a quedarme donde estoy y esperar. Agapita está a mi lado, no dice nada, solo observa todo el intercambio.
Cuando el doctor se retira no espero un segundo más y me acerco a Luca.
-Quizá deberíamos sentarnos, hay mucho que debo explicarte- frunzo el ceño, ¿De qué se trata? ¿Es algo malo? Cuando veo que planea llevarme hasta el primer piso, me niego.
-No, explícame aquí- no le diré que no quiero, no puedo alejarme de Adrien, ni mucho menos el malestar que eso me causa, no confío en él lo suficiente.
Me frunce el ceño, pero acepta, vuelve a acercarse a mi, lleva su mano a su cabeza y suspira antes de comenzar.
-Si tan solo fueras una licántropa…- sus palabras me hacen sentir mal, no pedí estar en esta situación y sé que me encuentro en desventaja por no ser como ellos, pero no tiene derecho a menospreciarme.
-Pero no lo soy, y aún así te aconsejo no subestimarme, comienza a hablar, por favor- veo la expresión de sorpresa en su rostro y le sigue una de culpa.
-Lo siento, no debí haber dicho eso, solo que sé que esto no es fácil para ti, y las licantropas crecen sabiendo que pueden encontrar a su pareja en cualquier momento, así que están preparadas para aquello, incluso lo esperan con ansias- asiento, entendiendo a lo que se refiere e intentando no estar tan a la defensiva.
-Para los licántropos una compañera es más que una pareja en el mundo humano, o alguien con quien formar una familia, eso es una parte, claro, pero va más allá, una compañera es el complemento de nuestra alma- creía entender aquello, pero sus palabras me hacían comprender que eso no se podía, al menos que lo vivieras por ti mismo, y su expresión al mencionar esas palabras me hacía entender que él experimentaba de lo que hablaba.
-Nuestro lobo no es solo una parte de nosotros, lo humano y lo animal debe estar en armonía.
Es común que durante el primer siglo de edad un licántropo encuentre a su compañera, si después de ese tiempo, eso no ha ocurrido, es probable que luchen sus dos partes y pierda el control de sí mismo.
-¿Adrien?- pregunto, temiendo que eso sea lo que le esté ocurriendo. Pero él niega con la cabeza y continúa.
-No ha perdido el control y eso es… sorprendente porque llevaba más de dos siglos sin encontrarte, y aunque al ser un alfa es más fuerte, el instinto contra el que tiene que luchar también es mucho más intenso- la sorpresa debe de ser notoria en mi rostro.
-Entonces, ¿qué le ocurre?
-Aunque es impresionante que no haya perdido el control aún, su resistencia ha traído consecuencias, su lobo está más en la superficie de lo normal.
-Pero no entiendo, yo… ¿por qué entró en ese estado?
-Porque a pesar de haberte encontrado no ha dejado de luchar contra sí mismo. Su lobo te exige y el único momento en que le dio lo que quería fue cuando te encontró- recuerdo su recelo sobre soltarme, pero luego, durante el camino no hizo ningún intento de tocarme.
-Mencionó que su lobo estaba fuera de control y que no seguiría la razón- traigo al presente sus palabras antes de llegar aquí.
-A eso me refería ahorita, si fueras una licántropa, horas después de haberse encontrado no podrías separarte de él, así como él tampoco de ti. Lo quisieras cerca- oh, pero lo hago, pienso, pero evito decirlo, contra toda lógica y en tan poco tiempo, descubrí que su compañía me da una sensación de bienestar.
-Pero, ¿por qué no hizo algo al respecto?- no entiendo, ¿por qué llegar hasta este punto?
-Creo que no quería presionarte, pero es algo que tendrá que responder el mismo. Tanto tiempo yendo en contra de su animal lo llevó hasta ahí.
-¿Qué debo hacer? ¿Cómo lo puedo ayudar?
-Estando cerca de él, tu cercanía y contacto es todo lo que su lobo desea.
Asiento, dispuesta a hacer lo necesario. Luca me dedica una mirada por unos largos segundos antes de darse la vuelta y dirigirse hacia las escaleras. Entro en la habitación, lo miro, su negro cabello caído sobre su frente sudada, echando a perder mi esfuerzo de hace un rato.