Aurora
No debí quedarme dormida, y menos tan profundamente, suelto un suspiro. Me siento tan apenada, el hombre tiene una crisis y ademas despierta con una desconocida en su cama, me llevo las manos a la cara para taparme aunque no haya nadie más aquí que yo.
No quiero salir de esta habitación nunca mas, ni verlo, es más, podría escapar por la ventana y no volver nunca mas. Me asomo por el balcón y reconsidero mis opciones, me gustaría salir ilesa, nada más que mi dignidad puede salir herida el día de hoy.
Suspiro nuevamente, y en vez de recorrer el lugar por quinta vez, me decido a entrar al baño, y de inmediato me siento peor, la imagen que me recibe me convence aún más de esconderme. Santo cielo, parezco una lunática con el cabello tan despeinado, y él me vio así. Me llevo las manos nuevamente a la cara.
-Es suficiente- me digo a mi misma a través del espejo y planeo darme un discurso- no es como si hubieras hecho nada malo, solo lo ayudaste- asiento repetidamente- debería agradecerte, si, eso es lo que debería pasar. ¿Y qué si prácticamente dormí encima de él y me vio durante varios minutos con este aspecto?- lloriqueo al observar mi reflejo otra vez, me encuentro en medio de un drama montado por mi misma desde que deje su habitación.
-No pasa nada, no importa- asiento nuevamente para convencerme, respiro varias veces para recomponerme y poder volver a enfrentarlo, algún día.
Escucho que alguien toca mi puerta, me paso las manos por el cabello tratando de aplacarlo, no necesito mostrar mi peor versión más de una vez, cuando luzco mas decente, me dispongo a abrir.
-¿Quién es?- por favor que no sea él.
-Sara, lo siento, una mujer llamada Rose está esperando por usted- dice ella a través de la puerta, suelto un suspiro de alivio al tiempo que abro la puerta y la encuentro ahí.
-Buenos días, Sara- le sonrío y ella me mira con los ojos abiertos, como si aquello no fuera un gesto al que este acostumbrada, al menos hoy si me mira- ¿puedes hacerla seguir hasta aquí, por favor?
-Por supuesto, mi luna- se va antes que pueda decirle que me llame por mi nombre.
Unos minutos después, Rose entra a la habitación y casi lloro de alivio, la necesito tanto, tanto cambios y cosas nuevas están apunto de llevarme a la locura.
-¡Rose!- la abrazo y ella me lo devuelve, veo que trae mi bolso.
-Rori, luces fatal, cariño- su rostro es de horror, pero detrás distingo una sonrisa de complicidad, suelto una carcajada.
-Lo sé, esto es lo que le hace la abstinencia de helado a una persona. Tal vez si tomara un baño y use ropa que no lleve más de un día en mi cuerpo, eso podría cambiar un poco.
-Seguro que si- me dice y yo le pido que me de unos minutos, me baño y me lavo el cabello lo más rápido que puedo, me coloco ropa limpia, me miro en el espejo y parezco yo de nuevo.
-¿Cómo te fue en tu primera noche?- suspiro por lo que parece la décima vez en la mañana, le cuento todo desde que observé la gigante casa desde el bosque hasta que Sara me dijo que ella estaba aquí.
-¿No es fácil lo que tienes aquí, eh?- me dice y definitivamente es así.
-¿Cómo te sientes con todo esto? Quiero que seas totalmente honesta- me mira con esos ojos que me conocen mejor que nadie mas.
-Es todo tan extraño, parece surreal, como si de hace dos días a hoy el mundo se hubiera puesto patas para arriba. Solo planeaba conocer este lugar y volver a mi vida libre. Y ahora… resulta que hay cosas que no conozco de mi- me dedica una mirada llena de culpabilidad, sabe que me refiero a lo de mi madre- que estoy emparejada con nada menos que con un alfa que no conozco, pero al que reacciono en contra de toda lógica, y estoy aquí, en un lugar desconocido con personas desconocidas y… tengo miedo- acepto, ella me abraza y suelto el aire que no sabía que estaba reteniendo desde anoche.
-Sería raro que no tuvieras miedo- me dice- y creo que todo esto no debería ser tan malo.
-Lo sé, me encanta este lugar, está tan vivo y lleno de colores que me pican los dedos por pintarlo todo. Algo en mi quiere estar cerca de él y no lo puedo evitar, además, planeo descubrir toda la verdad y solo lo puedo hacer aqui- sonreía con lo primero que dije, pero esa última frase que salió de mis labios la dejó pálida, y eso solo me hace querer saber más.
-No debes investigar nada, es peligroso, no puedes hacerlo, tu no sabes… no puedes ¿lo entiendes?- aprieta mi mano esperando que le responda.
-Entiendo que por una razón que desconozco, tus labios están sellados, pero yo quiero y necesito conocer la verdad, así que la buscaré, es mi derecho- mi voz suena tan determinada como lo estoy- ella niega con la cabeza, sus ojos están desorbitados- dime que es a lo que le temes tanto, por favor, Rose- vuelve a negar.
-Al menos, debes prometerme que no cometerás ninguna imprudencia y te mantendrás alejada de cualquier cosa que pueda ser un peligro, ¿lo harás?- asiento, no me gusta la angustia en sus rasgos, pero intentar hacerla hablar es inutil.
-Solo quiero la verdad, no meterme en ningún problema- le aseguro, y asiente con reticencia, también sabe que no me puede convencer de lo contrario cuando he tomado una decisión.
-Ayudará que tengas un alfa de tu lado- añade con una ligera sonrisa que parece aminorar un poco su preocupación- deberías hablarle, con la misma sinceridad que lo has hecho conmigo. No lo conozco, pero parece que necesitarás de paciencia y comunicación que no creo que él inicie. Sin embargo, no te permitas dar más de lo que merezca o de lo que tú puedas- añade lo última con firmeza y eso me hace sonreír un poco.
-Lo haré, no debes preocuparte, solo quisiera tenerte aquí, alguien a quien conozca para no sentirme tan extraña entre todos y poder hablar contigo- le digo.
-Vendré tanto como pueda-asiento un poco triste sabiendo que tiene que irse dentro de poco.
Hablamos otro rato hasta que finalmente tiene que irse, con mucha reticencia me despido de ella y decido que es momento de buscar a Adrien.