Ketil sale del jardín en busca de su madre, no sin antes tomar algunas armas orgánicas que se ocultan en su cuerpo mientras se convierte en un humano. Él recorre el camino hacia el poblado que está ahí. Él se adentra al lugar y ve a muchas personas trabajando, vendedores ambulantes, todo tranquilo.
—No presiento a mi madre por aquí, creo que seguiré buscando. —Pensó Ketil.
Sin embargo, una mujer está llorando y gritando rompe el ambiente. Ella está llorando por su hija que está perdida.
—No me interesa, solo vine a buscar a mi madre. —Dijo Ketil pero siente compasión de la señora por lo que toma la forma de un caballero.
—Está bien, señora, yo la encontrare, dígame donde fue la última vez que la vio. —Respondió Ketil.
—La última vez que la vi fue a buscar frutas al bosque. Es una muchacha rubia con ojos azules de piel blanca como la leche como de su tamaño. —Contesto la señora.
—Está bien, no se preocupe la ayudare. —Respondió Ketil que se va a buscar la joven.
—Siento a mi madre, por aquí. —pensó Ketil que usa sus poderes para detectar a la muchacha y su madre hasta que llega a una especie de mazmorra y añadió —Déjame ver si ella por aquí.
Así que el entro a la mazmorra se convirtió en dríada y se enfrentó a varios monstros que iba derrotando con mucha facilidad hasta limpiarla por completo.
—Falsa alarma, no está ni siquiera la chica, absorberé todo lo que sea interesante y me voy. —Se dijo así mismo y sale de la mazmorra.
En ese momento, la tierra la encuentra y resulta que es atacada por unos ladrones. Ketil va corriendo a salvarla se vuelve humano para llegar rápidamente donde ellos. Ketil usa sus poderes para usar modificar la materia de su cuerpo y convertirse en armadura para enfrentarse contra los bandidos. Él logra derrotarlos con sus armas ocultas de Dríada sacando ramas que los atrapan, apretándolos hasta dejarlos moribundos y las ramas los noquean con rocas que aciertan en la cabeza.
—¿Estas bien? —Pregunto Ketil.
—Me siento, débil. —Contesto la chica.
—¿Como te llamas, chica? —Respondió Ketil.
—Tracy. —Contesto Tracy.
—Está bien, veo que estas enferma. —Contesto Ketil usa sus poderes para encontrar hierbas curativas, pero no hay ninguna que funcione así que decide llevarla al jardín para tratarla. Él se dirige al jardín, pero siente que lo están siguiendo, le viento se lo dice, pero no ve a nadie.
Las puertas del jardín se abren, pero unos rayos de energía salen de la nada y le aciertan a Ketil que está en su forma humana. Él no se puede levantar, pero trata de tratarse sus heridas con las armas que están en su interior. Unos entes invisibles curan a la muchacha y ella se levanta como si nada mientras se ríe de él.