Este es un capítulo fundamental para la historia de Burro. Él no es solo un animal que a veces nos hace reír; es una pieza de tecnología ancestral.
En nuestro mundo existen "Los Núcleos", son esferas de cristal orgánico extraídas de las profundidades de las minas de la tierra. No son simples piedras; son "Cerebros Mágicos" que almacenan energía elemental.
Un Núcleo Rojo: Genera calor eterno (ideal para forjas).
Un Núcleo Azul: Genera corrientes de aire (usado por el clan de Mailu).
Pero el Núcleo de Burro era un Núcleo Gris; un tipo raro de cristal "Neutro" que tiene la capacidad de aprender, imitar personalidades, poseer una voluntad propia y a veces hasta ser serio, si en algún momento no le agrada algo, y sobre todo, obtener habilidades mágicas.
Él era un burro normal y corriente cuando era apenas un burrito, cuando un día es atacado por unos delincuentes que buscaban hacer daño.
Burro queda en el suelo herido y agotado. Cuando de repente un señor del pueblo lo ve y lo lleva corriendo con los artesanos (Valerius Smith y Zephyrin), que sus habilidades para solucionar problemas eran muy grandes, al llegar a los talleres de los artesanos y forjadores.
Valerius y Zephyrin traen un material muy especial que encontraron una vez en una mina lejana: el Núcleo Gris.
Sin pensarlo dos veces, a pesar de la rivalidad de Valerius y Zephyrin, juntos usaron el poder del Núcleo para recuperar la energía vital de Burro. Pero ellos, sin saber que el poder del Núcleo Gris era inmenso, provocando que al pasar el tiempo Burro desarrolle consciencia y habilidades sorprendentes muy poderosas , Se habia convertido no solo en un animal, si no en un nucleo de enlace.
Luego de que el cuerpo de Burro absorba toda la energía del Núcleo, el Núcleo quedó como una piedra cualquiera sin brillo; su energía ya yacía en el cuerpo de Burro. Una vez recuperado, el hombre que lo encontró se lo Lleva a vivir a su hogar en el campo. Burro, agradecido con este hombre al obtener consciencia, decide quedarse con él para ayudarlo en las tareas diarias, como llevar mercadería al pueblo con una carreta.
Pasa el tiempo y Burro iba llevando la carreta con verduras y artesanías, cuando de repente, al pisar un pozo en el suelo, a la carreta se le sale una rueda. En ese momento es cuando descubrimos a un joven Leokun que, con un acto de amabilidad, le repara la carreta al buen señor. Entonces el hombre le regala a su burro como regalo de agradecimiento; sabiendo que con la amabilidad de este joven, Burro iba a estar en buenas manos. Una vez llegan al pueblo, el hombre descarga la carreta y le da el burro a Leo, así llegando al futuro que conocemos del maestro Burro y cómo se originó todo.
Ahora pasamos al momento más épico del capítulo 3: es el choque de dos mundos. La magia ancestral de Albion contra la tecnología fría de los autómatas que amenazaban a la Tierra.
La batalla en la Tierra estaba casi perdida. Las máquinas habían rodeado la última resistencia en los sectores industriales de Villa Green. Leokun, con su armadura abollada y su Mano Herramienta chispeando, miró al cielo esperando un milagro.
De repente, el aire se volvió pesado y un verde turquesa eléctrico rasgó el espacio. El Portal de Albion, estabilizado por el sacrificio de los antiguos sabios, se abrió sobre el río Paraná.
Los primeros en cruzar no fueron soldados, sino ráfagas de viento cortante. Mailu, liderando a los jinetes del viento, descendió como un halcón. Detrás de ella, cientos de magos elementales lanzaron hechizos de congelación que detuvieron los engranajes de los autómatas en seco.
Pero el suelo retumbó cuando los Guerreros de la Montaña cruzaron el Portal. No venían solos: traían consigo catapultas de repetición diseñadas por las enseñanzas de Leokun que dejó en Albion.
Las máquinas, programadas para la lógica terrestre, no entendían cómo una bola de fuego mágico podía derretir sus escudos de titanio.
En medio del caos, un estruendo metálico se escuchó desde el portal: era Burro, que venía montado en un Tanque de vapor experimental, gritando: «¡Ataquen con todas sus energías, guerreros!».
Cuando Mailu aterrizó al lado de Leokun, le dio un golpe al hombro y le dijo: «Llegamos tarde a tu propia fiesta, gran herrero. Menos mal que trajimos el aire para avivar tu fuego».
Pronto, la plaza de Villa Green se llenó de: Sanadores de Albion, curando las heridas de los guerreros heridos en batalla.
Los Arqueros de Élite, derribando a los drones forjadores con flechas encantadas que nunca fallan.
Incluso los clanes que antes se odiaban, ahora luchaban codo a codo para proteger la tierra, el hogar de Leokun, su gran amigo y el defensor de su mundo.
Juntos lograron ganar la guerra contra las máquinas, logrando la paz de los mundos, derrotando a esta gran amenaza, siendo los grandes vencedores.
El fin.