Kenji, a sus 34 años, ya no era el joven curioso que corría en el parque de Villa Green. Su paso era medido, y su mirada calmada y bondadosa.
Había refinado sus habilidades en Albion, fusionando la tecnología y la magia que había aprendido. Después de un largo viaje con su padre, Leokun, con su brazo robótico brillando tenuemente con cristales de poder, bajó del barco con cuidado pero con una determinación intacta. Sus años no habían mermado su ingenio ni su maestría con el metal, pero su resistencia física era diferente.
Kenji se giró, ofreciéndole una mano. Su padre se la aceptó con una sonrisa.
- Estoy viejo, hijo, pero todavía puedo moverme -dijo Leo con una pequeña risa y una sonrisa, mientras ajustaba el mecanismo de su brazo robótico que le hacía falta mantenimiento.
Llegando a Villa Green, se dirigen a la zona de los artesanos, donde se encuentran que las personas estaban en crisis. La red de "Pozos de maná industrializado", los generadores que combinan la energía de los núcleos con la tecnología local para dar energía a la ciudad, se había corrompido. Un virus metálico estaba fusionando la maquinaria con la flora local, creando monstruosidades mecánicas y deteniendo la producción de energía.
- La situación es peor de lo que Mailu describió -murmuró Kenji, escaneando el perímetro con un dispositivo de rastreo que él mismo había diseñado en Albion.
Su primer objetivo era la estación de los 4 filtros, que controlaba el flujo de maná hacia el centro de la ciudad.
Al llegar, encontraron la puerta principal cubierta por raíces de acero que palpitaban con luz púrpura, el color de la energía corrupta de un núcleo modificado.
- No podemos forzarla. El metal está vivo y reaccionará -advirtió Kenji, preparando una carga de pulso electromagnético de baja frecuencia.
Leokun lo observó.
- Tus pulsos eléctricos son excelentes, hijo, pero necesitamos que lo lleves al siguiente nivel para derrotar a estas máquinas que son mucho más fuertes -dijo Leo.
Leo se acercó a la puerta corrupta. De su cinturón sacó una serie de herramientas de precisión y el pequeño "Reloj de viento estancado" (como el que había reparado con Emily). Con su brazo robótico, comenzó a emitir una frecuencia de pulsos eléctricos azules armónicos.
Usando un estilo de flauta, comenzó a tocar las runas de la puerta en un patrón específico, un ritmo que solo un maestro artesano que había enfrentado las mayores amenazas podía entender; un sonido que transmitía el sonido de la creación.
Leokun continuó. Lentamente, las raíces de acero comenzaron a retraerse. La energía púrpura se desvaneció, volviéndose dorada por un momento antes de apagarse. La puerta se abrió suavemente.
Kenji miró a su padre con asombro y respeto.
Al adentrarse al corazón del pozo, dentro, el pozo de maná estaba en un caos. El generador central, una esfera masiva de metal rúnico, estaba completamente cubierto por un lodo cristalino y mecánico que emitía calor residual. Desde el techo, colgado por cables y raíces de acero, estaba una criatura mecánica: un "híbrido de engranajes" corrupto, una masa de metal y madera con el torso de un asaltante mecánico, que rugió al verlos.
El híbrido se lanzó. Kenji reaccionó con agilidad de un luchador profesional. Kenji transformó su rastreador en una espada de energía dorada y se lanzó a la batalla.
El combate fue intenso. Kenji esquiva los ataques de la criatura, mientras Leo dispara ráfagas de energía con su prótesis avanzada.
- ¡Hacia la derecha, Kenji! ¡El maná corrupto se concentra dentro de su pecho! -gritaba Leokun, usando su brazo robótico para crear barreras de pulsos electromagnéticos para protegerse a él y a su hijo.
Kenji siguió las instrucciones, pero el híbrido era fuerte. Logró herirlo, pero eso no lo detuvo.
Leokun actuó: - Hijo, yo te respaldo, hagamos un ataque combinado -dijo Leo.
Juntaron su técnica de "Ráfagas de Brazo" junto a "Espada de Proyección" para crear el súper ataque de "Ráfagas cortantes".
Al atacar con esta nueva fusión de habilidades, van cortando parte por parte a la criatura. Una vez el híbrido queda fuera de combate, y al perder su fuente de energía corrupta, cae desplomado como un pedazo de chatarra.
- Lo... logramos -dijo Kenji, acercándose. Esta vez no fue un solo apretón de manos; Leo y su hijo se dieron un fuerte abrazo.
Kenji ayudó a su padre debilitado a sentarse. El lodo corrupto alrededor del generador se había cristalizado y estaba comenzando a desmoronarse. El pozo de maná estaba reiniciando sus operaciones.
- Nunca dudé de ti, Kenji -dijo Leo con voz débil pero firme-. Pero hoy, me enseñaste que la agilidad y la tecnología también son necesarias. Y que a veces una fuerza combinada es mucho más poderosa, más cuando viene de un lazo tan especial como el nuestro, hijo.
Leo y Kenji, con una sonrisa, miran el cielo felices, sabiendo que solucionaron el gran problema que había surgido, viendo a la ciudad en calma nuevamente.
El fin.