isekai world: magical son

Capitulo 21: "Los Ecos De La Forja"

La paz en Villa Green siempre había sido un delicado equilibrio. Pero hoy, algo se sentía diferente en el aire rúnico.

Leokun, con su brazo robótico emitiendo un zumbido rítmico, estaba en el taller, ajustando una pieza de un nuevo generador de maná. Mailu, con su abanico de plumas de fénix a su lado, meditaba en el pórtico, sintiendo las corrientes de viento que llegaban de Albion.

De repente, una vibración telúrica sacudió el Gran Taller.

No fue un terremoto común; fue una onda de energía ancestral que resonó en el metal y en el viento.

-Leokun, ¿sentiste eso? -preguntó Mailu, apareciendo en la puerta del taller, con su mirada de concentración que tanto amaba él.

-Fue una frecuencia de energía oscura -respondió Leokun, consultando su monitor rúnico-. Viene de las cuevas profundas bajo el monte de Villa Green.

De las sombras del taller, surgieron Valerius y Zephyrin, sus padres. Valerius, con su barba blanca y su mirada de artesano experimentado, sostenía su viejo martillo de forja.

Zephyrin, con su cabello plateado y sus ojos que reflejaban las corrientes de aire, llevaba un báculo de madera de sándalo.

-Es el "Eco de los Fundadores" -dijo Valerius con voz profunda-. Una reliquia que Zephyrin y yo ocultamos hace décadas, para protegerla en la guerra contra las maquinas.

-Y ahora, el Eco está llamando -añadió Zephyrin-. Una corrupción se ha filtrado en las cuevas y está alterando la red de energía rúnica.

Isabella y Aisha, sus madres, aparecieron detrás de ellos. Isabella, con su sonrisa cálida y su mirada que veía más allá del metal, llevaba un pequeño colgante rúnico, un regalo de Leokun.

Aisha, con su gracia felina y su cabello negro recogido en una trenza guerrera, llevaba un cinturón táctico lleno de herramientas y pequeños cristales de maná.

-No podemos dejar que la corrupción se extienda -dijo Isabella-. El Eco es el corazón de la red de energía rúnica. Si cae, Villa Green caerá con él.

-Vamos a las cuevas -declaró Aisha, con su voz firme-. Esta vez, peleamos todos juntos. Como la familia de artesanos que somos.

El camino a las cuevas profundas era oscuro y peligroso. La corrupción de energía había alterado el metal y la piedra, creando monstruosidades mecánicas y trampas temporales.

Su primer obstáculo fue el "Puente de los Engranajes Perdidos". Los engranajes, que solían girar en armonía, estaban trabados por cadenas de obsidiana, que palpitaban con energía rúnica negativa.

-No podemos forzar el paso. La obsidiana esta viva y reaccionará -advirtió Leokun, preparando una carga de plasma de su brazo robótico.

Valerius se acercó al puente corrupto. Sacó su viejo martillo de forja y comenzó a golpear los engranajes en un ritmo específico, un ritmo que solo un maestro artesano podía entender.

Valerius empezó a golpear lentamente, con el golpe al ritmo de la creación, logrando liberar la zona.

En el centro del monte, encontraron el Eco de los Fundadores, una esfera masiva de metal rúnico que palpitaba con energía dorada y pura. Estaba completamente envuelta en una red de cadenas negras que palpitaban con energía maligna.

Desde el techo, colgado por cadenas y raíces de obsidiana y acero, estaba una criatura mecánica: un "Híbrido de Engranaje y oscuridad" corrupto, una masa de metal y obsidiana que rugió al verlos.

-¡Salta, Leokun! ¡El maná corrupto se concentra en su cabeza! -gritaba Valerius, usando su martillo para crear barreras de choque para protegerse a sí mismo y a su hijo.

Leokun siguió las instrucciones, pero el Híbrido era fuerte. Logró inmovilizarlo con cadenas de obsidiana.

Mientras la criatura se preparaba para asestar el golpe final, Zephyrin actuó.

-¡No le vas hacer daño a mi yerno! -dijo Zephyrin.

Usó su báculo de madera de sándalo para crear un torbellino de aire puro que envolvió a la criatura, desorientándola.

Mailu, aprovechando el momento, lanzó una ráfaga de aire concentrado con su abanico de fénix, que cortó las cadenas de obsidiana que inmovilizaba a Leokun.

Sora y Emily, sus hijas, estaban en la Academia en villa green, pero Leokun y Mailu sabían que estaban a salvo. Isabella y Aisha, sus madres, estaban a su lado, protegiéndolos con su magia y su ingenio.

Isabella y Aisha le dicen a Sora y Emily -¡Estamos juntos! -exclamó Isabella y Aisha-. ¡Nada puede detenernos!.

Mientras la batalla continua, de repente con un movimiento final coordinado, Leokun y Valerius, padre e hijo, golpearon el engranaje central del Eco de los Fundadores con sus martillos de forja, fusionando su energía Masisa junto al plasma de leo.

Mailu y Zephyrin, padre e hija, lanzaron un torbellino de aire puro concentrado que se fusionó con la energía de plasma.

Aisha y Isabella, sus madres, crearon una barrera electromagnética temporal que protegió a la familia de la explosión de energía pura.

La criatura mecánica, al recibir el suficiente daño se desploma en partes hacia el suelo.

Las cadenas de obsidiana y acero que envolvían al Eco de los Fundadores se deshicieron como polvo ante la vibración de la magia pura.

De vuelta en el taller en Villa Green, el sol se estaba ocultando. El Eco de los Fundadores estaba en paz, brillando con una luz dorada y pura.

Leokun y Mailu se sentaron en el pórtico, viendo a sus padres y madres reír y compartir historias de la batalla.

-Hoy demostramos que la forja nunca se apaga, solo cambia de manos- Dijo Leokun, guiñándole un ojo al Maestro Burro, que estaba en una esquina, disfrutando de un delicioso platillo.

Todos juntos en medio de risas, se dan cuenta que no hay nada más especial que la energía familiar.



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En el texto hay: aventura epica, isekai, #acción

Editado: 04.04.2026

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