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9. Locura

Caro

Me aparté de la puerta intentando no gritar fuerte, mientras sujetaba la cabeza y apretándola como si así pudiera sacar este dolor punzante y agudo que me vino de pronto.

Caminé de manera torpe hacia la salida, tambaleándome por el mareo. Sentí que estaba a punto de llegar a la salida, cuando en eso, imágenes fugaces atravesaron mí mente como un disparo; por lo que no alcancé a retener casi nada, a excepción de una cosa.

Las vi a ellas. Estábamos discutiendo. No, espera. ¿Por qué estaban sonriendo de esa manera? ¿Se estaban burlando de mí? Pero ¿Por qué? ¿Qué les hice?

Mientras me hacía esas exigentes preguntas, sin querer pisé una caja de pizza que crujió muy fuerte. Lo bueno de eso, es que el dolor de cabeza se fue al fin; pero lo malo fue.

—¿Quién eres?

Al escuchar aquella pregunta, volteé y de manera instintiva salí corriendo. Las humanas me han descubierto.

—¡Alto!

Gritó mientras intentaba alcanzarme. Ya ni siquiera me importaba si me seguían o no, solo quería correr y alejarme de todo. Por algún motivo, ese fugaz recuerdo de antes, me causó un horrible dolor en el pecho. Ahora lo único que quería hacer era llorar. ¿Qué es lo que está sucediendo?

Lucy

Esa tipa de cinta negra era bastante rápida. Ara y yo no pudimos alcanzarla. Sin embargo, está más que claro que era una humana como nosotras.

Ambas nos pusimos tensas al pensar en ¿Qué o quién pudo haber sido? ¿Otro holograma? ¿Algún espía? ¿Caro? La sola idea hacía que me estremeciera.

Si la tipa en verdad era nuestra hermana, entonces ¿Qué estamos esperando para ir a buscarla? Sé que necesitamos a Ale para esto, pero no hay de otra; tenemos que seguirla nosotras y averiguar ¿Qué estaba haciendo aquí? Y ¿Quién era?

Hermana , por favor despierta. Tengo algo que contarte. Ara ya te puso las medicinas curativas hace rato. Por favor abre tus ojos.

Ale

Sentí que algo apretaba mi mano, hasta el punto de llegar a dolerme, dándome cuenta de cuanta desesperación tenía de aquella persona para que reaccionará.

No quería hacerlo, me sentía muy cansada, pero decidí abrir los ojos; para ver quién me sujetaba con tanta ímpetu. Al principio veía borroso, pero conforme mi vista comenzaba a aclararse; me percate de que se trataba de la pequeña Lucy.

Un extraño olor a hierbas me inundó la nariz, aquel dolor me obligó a dirigir mi vista hacia  Lucy, quien estaba sentada en una silla a lado de una camilla, con la cabeza pegada en nuestras manos.

Le devolví el apretón para que de esa manera se diera cuenta que ya había despertado. Al verme, se lanzó sobre mí gritando de alegría; y rodeando sus brazos alrededor de mi cuello, dándome un enorme abrazo; o, mejor dicho, ahorcándome.

—Al fin despiertas —comentó separándose —. Ale, no vas a creer lo que pasó. Ara y yo vimos a una humana de cinta negra, merodeando la guarida.

Esa noticia me impactó poniéndome modo alerta, pues aquel visitante podría ser un espía; e incluso alguien mandado por Cazador, aunque al parecer Lucy no estaba preocupada por eso.

—Probablemente fue otro holograma —añadí sería, borrándole la sonrisa de su rostro —. ¿Están bien? ¿No les hizo nada? ¿Dónde está Ara? —cuestioné lo último un poco alterada, al notar la ausencia de mi hermana menor.

—Ella está lavando la centrofoga —respondió.

—Centrifuga Lucy —corrigió la voz de Ara.

Suspiré aliviada al escuchar que Ara se encontraba bien. A los pocos segundos observé que entraba con la máquina mencionada en sus manos, depositándola sobre la mesa de instrumentos quirúrgicos.

No entendía, ni entenderé para que quiere esos instrumentos; si solo los utiliza en ratones, para sus extraños experimentos.

—Qué bueno que al fin despiertas Ale. ¿Cómo te sientes?

—Un poco cansada —agregué sonriendo con burla.

Era irónico que me sintiera así, cuando he estado en cama.

—También un poco adolorida —masajeé el hombro y enseguida me gruñó el estómago —. Y también un poco hambrienta.

—¡Tengo pizza!

Exclamó Lucy sacando de no sé dónde una rebanada de pizza. Al darmela, la tomé indecisa; pero al final terminé comiéndomela.

—¿Lucy ya te contó sobre la humana espía que vimos? —sacó el tema Ara.

—¡Era Caro! —gritó Lucy, viéndome esperanzada —. Estoy segura.

—¿Cómo puedes estar segura, si ni siquiera vimos su cara? —replicó.

—Vamos Ara —la enfrentó —. ¿Me estás diciendo que no reconoces a Caro?

—Lucy, pudo haber sido un holograma, como un humano cualquiera.

—Ara, ella era Caro —sostuvo insistentemente su palabra y volvió a mirarme —. Vamos a buscarla, Ale. Si tenemos algo de suerte podemos encontrarla allá arriba.

—Espera Lucy.

La detuve al instante, al ver qué me estaba jalando fuera de la camilla.

—Aun no me siento nada bien. No creo que pueda correr, ni siquiera de aquí hasta la entrada del laboratorio.

—Ale, Caro está allá arriba y nos necesita —colocó una cara suplicante.

—¡Ya basta Lucy! —reprendió Ara molesta —. Si hubiera sido Caro, no hubiera salido de esa manera. ¿No vistes sus movimientos? Estaba todo oscuro, pero aun así logré distinguirlos. Eran los mismos pasos que hacen los del Clan Sunset ¡Entiende!

—Pero…

—Créeme cuando te digo que esa no era nuestra hermana.

Apeló con más suavidad y con algo de lamentación en su voz, por haberle de esa manera.

—Ahora quiero que estés tranquila y no molestes a Ale. Necesita descansar.

Lucy asentó rendida, agachando la cabeza triste; pero luego puso esa expresión de seriedad que yo ya conocía. Esta chica no tendrá pensado… No, no creo que sea tan idiota ¿Verdad?

—Voy un momento al baño —comentó de pronto, mientras se dirigía a trote hacia la salida.

—Lucy ¡Ni se te ocurra!



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En el texto hay: terror, pesadillas, intrigas

Editado: 21.03.2024

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