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10. Oscuridad Cautiva

Ale

—¡Ya basta! —se levantó Cazador de su trono —. Ya me cansé de sus juegos sucios.

—Aquí el único que juega sucio, eres tú —exclamé —. Devuélveme a mi hermana. Caro.

Alguien me tomó de la cabeza, levantándome de manera drástica; provocándome un ligero mareo. Darknight me golpeó violentamente en la quijada, cayendo al suelo sin poder defenderme.

—¡Lucy! —gritó Ara preocupada, dirigiendo su vista a mi agresor —Tú eres un maldito.

Ahora Darknight hizo lo mismo con ella, por haberle llamado así. Cazador tronó los dedos y varios ninjas del Sunset aparecieron para darnos una paliza. Intenté cubrir mi cara ante los numerosos golpes, siendo en vano. No tuve más remedio que mantener la cabeza enfrente.

—Caro, ayúdanos.

Imploraba, pero ella no vino en nuestra ayuda. Solo evitaba vernos, limitándose a apretar los puños.

—No las maten aún —añadió.

—Todavía necesitamos a la otra. ¡Llévenlas a las mazmorras!

Las chicas se han tardado demasiado, y no han mostrado señales de aparecer. ¿Hasta dónde habrán llegado esas dos?

El viento de la noche era más helado que de costumbre. Llevaba un buen rato corriendo, y aun así no he podido entrar en calor. Esto solo hacía que me picaran las heridas y me castañearan los dientes.

—Lucy, Ara —grité al aire.

Una fuerte brisa me obligó a abrazarme a mí misma. En serio que hacía mucho frío, pero no podía regresar a la guarida sabiendo que mis hermanas estaban aquí afuera. ¡Demonios!

Lo único que escuchaba eran mis dientes entrechocando y mi cuerpo se congelaba poco a poco, pues ya no me quedaban energías para seguir moviéndome a grandes distancias.

¿Qué voy a hacer? Tengo miedo. Tengo miedo de que les pase algo malo. Si algo malo les sucede, jamás podré perdónamelo  ¡No quiero perderlas a ellas también!

—Mira lo que tenemos aquí. La última humana del Clan.

Una voz masculina y conocida se oyó detrás de mí. Giré la cabeza y me encontré cara a cara con Moon.

Levantándome saqué mis jutte, pero de inmediato sentí frío en las partes que estaba calentando. Me dolían los huesos. Dudo que pueda enfrentarlo.

—¿A qué te refieres con que soy la última? —fruncí el ceño —. ¿Acaso les has hecho algo a mis hermanas? ¡Contesta!

Le apunté con mi jutte, provocándome una molestia en mi hombro que intenté disimular.

—Yo no, pero Cazador sí —. Sé acercó a mí con naturalidad. Sacó su espada y mirando su filo brillante, agregó —. En estos momentos tus hermanas habrán terminado de recibir una horrible paliza, por tratar de hacer algo que no debían. Aunque supongo que esa reacción en ellas era inevitable, ya que no han visto a ese ‘alguien’ tan querido hace mucho tiempo.

¿A ese alguien? ¿Se refiere a Caro? Él sonrió como respuesta y se dirigió a mí con una estocada sorpresa. Mi reacción fue lenta, así que cuando me defendí, mi jutte salió volando  y él me arrojó al suelo; colocándose sobre mí y poniendo su espada en mi cuello.

—No te muevas.

Ordenó. Aunque hubo algo en su voz que me hizo estar tranquila.

—Voy a contarte algo interesante, humana. Veras, hace una semana mi clan secuestro a Carolina. Ella ha estado todos estos días dormida y hace muy poco despertó.

Enfatizó la última palabra.

—Cazador había usado una máquina de sus amigos los Twilight, en forma de cámara fotográfica para borrar los recuerdos de tu hermana, y a la vez, utilizar estos para crear a otra Carolina. Una que lo único que sintiera fuera odio hacia ustedes y  los atacará dónde nadie pudiera defender, sus sueños.

¿Cómo dice? ¿Borrarle los recuerdos? ¿Otra Carolina? ¿Atacarnos en sueños? ¿Qué es lo que está sucediendo aquí?

—Los resultados fueron positivos, porque la memoria de Caro; en ese momento, no se resistió —prosiguió —. Realmente creí que ella lucharía hasta el fin, para que nada pudiera dominarla, pero me equivoqué. No supe muy bien porqué, hasta cuándo lo pensé. Cuando estaba en su sano juicio, ella decía que no dejaría que lastimaran a su familia, pero se interrumpió y pude notar una gran tristeza en su rostro que casi la hace llorar.

Me miró de forma acusatoria.

—Ahora dime rosita ¿Qué fue lo que le hicieron a Carolina? —cuestionó como si estuviera reprendiéndome.

Bajé mi vista suspirando. Todo esto me ha dejado boquiabierta, pero no hay mucho que procesar. Sabía que la discusión que tuvimos fue bastante desastrosa, pero nunca imaginé que Caro lloraría.

Jamás. Si antes ya me sentía mal, ahora me sentía hundida; ya que es mi culpa. Es mi culpa que Carolina haya sido secuestrada, que le borrarán los recuerdos y que hicieran que nos atacará. ¡Maldita sea! ¿Qué es lo que he hecho?

—¿Y? ¿Te ha comido la lengua el gato?

Moon me regresó a la realidad. Lo miré por unos segundos, antes de sonreír con ironía.

—¿Y qué sacarás con saberlo? De todas formas, no te importa —contesté —. Y si has venido a acabar conmigo, adelante, hazlo, pero te advierto que no te la dejaré tan fácil.

—Cierra el pico. ¿Realmente crees que voy a matarte?

—¿Qué? ¿No viniste a eso?

—En muchas ocasiones, tal vez sí, pero ahora no.

Sé levantó para guardar su catana y estiró su mano para ayudarme a levantar. Lo quedé viendo escéptica, pero al final le tomé la mano; ayudándome a estabilizarme. Sin decir nada, le pedí explicaciones con la mirada.

—Mira, realmente no me interesa lo que a ustedes les pase, pero lo que Cazador está haciendo no es nada honorable; sino un acto de cobardía y una jugada muy sucia. Yo aprendí a vivir con honor y detesto servirle a alguien que no lo posee. No participaré en algo tan repugnante cómo lo que les está haciendo a ustedes, así que —suspiró concluyendo —. Voy a ayudarles por esta vez.

—¿Ayudarnos? ¿A nosotros? ¿En serio? —arqueé la ceja —. Vaya, parece que Caro no fue la única que se vio afectada por esa máquina de la que hablaste.



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En el texto hay: terror, pesadillas, intrigas

Editado: 21.03.2024

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