El acuerdo con el secretario de Salud cambió todo. Durante las siguientes dos semanas, la clínica de Itzel se convirtió en el centro de operaciones contra el brote de dengue en Iztapalapa. Médicos del Hospital General llegaban cada mañana con batas blancas y cuadernos, tomaban notas, aprendían a preparar infusiones de epazote y ruda.
—No es ciencia —dijo uno de ellos, un residente joven con gafas de pasta, después de ver a Itzel diagnosticar a cinco pacientes sin tocar un solo aparato.
—No. Es observación —respondió Itzel—. La ciencia mide. La observación ve.
—¿Y qué ve usted que yo no veo?
Itzel señaló a una mujer que esperaba en la fila.
—Esa mujer tiene fiebre, pero no es dengue. Mire sus ojos. El blanco está amarillo. Es hepatitis. Si le damos el tratamiento de dengue, la matamos.
—Pero tiene todos los síntomas de dengue.
—Fiebre, dolor articular, vómitos. Igual que el dengue. Pero los ojos amarillos no mienten. El dengue no vuelve amarillos los ojos. La hepatitis sí.
El residente miró a la mujer. Luego a Itzel.
—¿Cómo lo sabe?
La voz de Bian Que dijo:
“目黄者,肝胆之病也。登革热不黄目。此乃辨病之要。”
(Traducción: “Los ojos amarillos indican enfermedad del hígado y la vesícula. El dengue no vuelve amarillos los ojos. Esta es la clave para distinguirlos.”)
—Porque mi madre me enseñó que los ojos son el espejo del hígado —dijo Itzel—. Y porque sé que el dengue no daña el hígado de esa manera.
El residente anotó algo en su libreta. Luego dijo:
—¿Me enseña?
—Ya está aprendiendo.
A la segunda semana, los números confirmaron lo que todos estaban viendo. Los pacientes tratados con el protocolo de Itzel tenían una tasa de complicaciones un sesenta por ciento menor que los tratados solo con antipiréticos. Ninguno había muerto.
La noticia saltó a los medios nacionales.
Jimena Torres, desde su estudio de Televisa, presentó un reportaje especial: «La curandera que venció al dengue». Mostraron imágenes de la clínica, entrevistas con pacientes, declaraciones del secretario de Salud. Itzel vio el reportaje en el pequeño televisor de la trastienda, con Doña Rosa a su lado.
—Estás famosa —dijo Doña Rosa.
—Estoy cansada.
—Es lo mismo.
Al día siguiente, el presidente municipal de Iztapalapa apareció en la clínica con una placa conmemorativa. Itzel la aceptó, la dejó sobre el mostrador y siguió atendiendo pacientes.
Pero no todo eran buenas noticias.
Una noche, después de cerrar, Ricardo llegó con el semblante serio.
—Los Coleccionistas se están moviendo. El barco que vimos en Acapulco. Pertenece a una empresa fantasma registrada en Singapur. La misma que financiaba las operaciones de Salazar.
—O sea, que siguen buscando las páginas.
—Sí. Y ahora saben que las tienes tú.
Itzel apretó los puños.
—Que vengan.
—No bromees. Son peligrosos.
—Yo también.
Esa noche, Itzel se sentó a estudiar las páginas prohibidas. La primera técnica, la Aguja de Recuperar el Yang, requería insertar una aguja en el punto Huiyin mientras se proyectaba el propio qi hacia el paciente. Si el paciente tenía una chispa de vida, la técnica la avivaba.
“回阳针,以针引阳气归元。阳气者,若天与日。失其所则折寿而不彰。然其寿若尽,不可强留。”
(Traducción: “La Aguja de Recuperar el Yang guía el qi yang de vuelta a su origen. El qi yang es como el sol en el cielo. Si pierde su lugar, la vida se acorta y se apaga. Pero si el tiempo de vida se ha agotado, no se puede retener por la fuerza.”)
—¿Cómo sé si el tiempo de vida se ha agotado?
“望其气。人之将死。气先散。若其气已散尽。不可救。若尚有一缕。方可试。”
(Traducción: “Observa su qi. Cuando alguien va a morir, su qi se dispersa primero. Si su qi se ha disipado por completo, no se puede salvar. Si aún queda un hilo, puedes intentarlo.”)
La segunda, la Aguja de Dispersar el Veneno, ya la había usado en el Conservador de Acapulco. Pero Bian Que le advirtió:
“汝之元神已损。每用禁术,损一分。用至三次,或需数月方能复元。用至五次,无人存活。”
(Traducción: “Tu yuan shen ya está dañado. Cada vez que uses una técnica prohibida, se dañará un poco más. Tras tres usos, necesitarás meses para recuperarte. Tras cinco, nadie ha sobrevivido.”)
—¿Cuántas veces las usaste tú?
“两次。吾用散毒针救一人。用绝命针杀一人。后元神大伤。数年后即死。”
(Traducción: “Dos veces. Usé la Aguja de Dispersar el Veneno para salvar a alguien. Y la Aguja de Cortar la Vida para matar a otro. Después, mi yuan shen quedó destrozado. Morí pocos años después.”)
—Entonces no debería usarlas a la ligera.
“然。故汝需择。何时用之。为谁用之。”
(Traducción: “No. Por eso debes elegir. Cuándo usarlas. Por quién usarlas.”)
La tercera técnica, la Aguja de Fijar el Alma, era la que más le interesaba.