Un quejido en voz animal resonaba por el bosque. Era el suyo. Björn le hablaba de forma paciente.
―Céntrate en el sonido de mi voz. Escucha. Siente el olor. No pienses en nada más. Solo en este instante. ― Björn intentaba calmarla.
Era la quinta vez que lo intentaba. No funcionaba. Morgan se estaba impacientando.
Movió las patas de manera desesperada. Su cuerpo se erizó.
La voz de Björn cambió, tenia un deje de mando que se sentía como un abrazo. No entendía como, pero siguió su orden. Su cuerpo se relajó y dejó de luchar. Enseguida, su cuerpo empezó a iluminarse en un destello de miles de colores, visible solo para si misma, el mundo volvió a verse borroso. No se asustó. Su instinto le decía que ese era el camino correcto para volver.
― ¿Por qué no lo dijiste? ¿Esto era lo difícil de explicar? ― arremetió contra él apenas volvió a su cuerpo humano. Pero entonces tomó consciencia.
Tomó un respiro y miro sus manos, nuevamente había dedos. Bajo la vista en silencio y miró a Björn.
Él apartó la vista.
―A tu derecha hay ropa.
Se sonrojó y vistió rápidamente. Las prendas le quedaban enormes. Pero mantenían su dignidad. Se cruzó de brazos.
Todo aquello debería haberla hecho salir corriendo. Sin embargo, lo único que conseguía pensar era que, por primera vez desde que había llegado al pueblo, algo tenía sentido.
― ¿Por qué no me dijiste que de esto se trataba? No prometo que hubiese creído enseguida. Pero, era mejor que dejarme a oscuras. Dejar que lo descubriese por mí misma.
―Yo tampoco lo entiendo. No en ti. ¿Tus padres eran cambiantes? ― preguntó Björn.
―No. ― su voz se quebró un poco al recordarlos.
―Entonces debes saber que somos cambiantes jaguares. Tu eres mi compañera. Yo soy tu compañero. ― Björn se aclaró la garganta. ―Podemos tener garras.
Morgan alzó una ceja.
― ¿Y?
Una sonrisa apenas perceptible curvo los labios de Björn.
― Y podemos morder el culo a quien nos cae mal. ― Morgan sonrió un poco ante su forma de aligerar el ambiente, parecía haber notado su tristeza.
―Que ahora sepa que no estoy perdiendo la cabeza no significa que vaya aceptar todo esto sin hacer preguntas. Lo sabes ¿Verdad?
Björn le sostuvo la mirada, firme.
―Y voy a responder cada una de ellas.
―Bien. Empecemos con una fácil ¿Qué rayos soy?
Él tardo unos segundos en responder.
―Una cambiante.
Una risa seca explotó en la garganta de Morgan.
―Vaya explicación.
Sospechaba que la iba a tener un poco difícil sacando información útil del hombre.
―Dices que soy tu compañera. ― recapituló.
―Lo eres.
―Entonces tendrás que mostrarme que significa eso. Más que simples palabras.
Björn sonrió apenas.
―Acepto ese reto. ― Lo dijo como quien acepta una promesa.
Morgan levantó una ceja cruzando los brazos sobre la cintura.
―No he dicho que puedas ganarlo.
―No hace falta.
Dio un paso atrás.
―Y yo necesito tiempo.
No necesitaron más palabras. Morgan se alejó, su cuerpo la guío a través de la espesura del bosque. Aunque lo había perdido de vista, podía sentir su mirada aun siguiéndola. Vigilante. Pero no le daba temor.
Al entrar se recostó contra la puerta de entrada. Su vida estaba empezando a dar un vuelco y eso desestabilizaba todo en lo que ella había creído antes. Pero era emocionante poder cambiar. También resultaba inquietante que un hombre como Björn insistiera en llamarla su compañera. No sabía qué significaba realmente. Solo sabía que, cada vez que él lo decía, algo dentro de ella respondía.
Se duchó y recostó en el sofá.
La noche aun era joven y aun con todo lo que pasó. No quería perderse su programa favorito.
Llevaba un rato con el capítulo cuando el toque en la puerta la sacó de su concentración, lo reconoció inmediatamente por su olor. Inmediatamente abrió.
― ¡Parker! ― Saludó con emoción en la voz. ― Adelante, pasa. ¿Qué te trae por aquí?
― Tú. Se que necesitas respuestas, rojita. Y déjame adivinar, Björn intentó explicarte.
Morgan hizo un gesto.
― Lo intentó.
― Y solo te confundió mas ¿Estoy en lo correcto?
― Exactamente.
Parker suspiró.
― Es un excelente Alfa. ― hizo una breve pausa. ―Pero explicando cosas es un desastre.
Morgan le dio un zape en la nuca.
―Eso es por no decirme nada. Pensé que éramos muy buenos amigos. ― entrecerró los ojos.
―Lo somos. Sólo no pensé que el olor proviniese de ti, sino de pasar tiempo con uno de nosotros. ¿Vienes de cambiantes o algo así?
―No. ― Morgan negó categóricamente. ―Aunque la noche en el club un Jaguar me dio un zarpazo bastante profundo.
Parker negó.
―Los jaguares no somos convertidos. Nacemos así. Lo eres o no lo eres. Hay algunas excepciones. Pero bajo circunstancias demasiado específicas. ― Él se le acercó y colocó las manos en sus hombros volviendo a olerle. ―Hueles completamente Jaguar… y a Björn. Mis disculpas. ― retiró las manos dejaron sus hombros como si acabara de tocar algo prohibido.
― ¿Por qué te disculpas? ― su voz goteaba confusión.
― Estás en la danza de vinculación.
El rostro de Morgan reflejaba confusión.
―Primero ¿Qué es la danza de vinculación? Segundo ¿Por qué te disculpas? Y tercero ¿Hay algo mas que no me estes diciendo?
Parker suspiró.
―El debió explicarte esto. Es diferente para cada pareja. La danza de vinculación es el cortejo que lleva a cabo su jaguar para que lo aceptes como pareja. Cuando se completa el vinculo es de por vida. Es parecido al matrimonio humano... con la diferencia de que no existe el divorcio. En la danza de vinculación el olor de cualquier otro macho en ti lo enfadará. Sobre todo, de un macho no vinculado. Lo cual hace la mayoría de nosotros teniendo en cuenta las circunstancias.
La mente de Morgan dio vueltas. Era un sistema bastante parecido y a la vez diferente a las leyes humanas.
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Editado: 02.08.2026