Jamás me volvería a casar contigo.

Corazón de poeta.

Capítulo 30. 
Dulce María joven y soltera 1987, parte 3. 
Domingo 14 de noviembre. 
Realidad original. 
Corazón de poeta. 
Y en la misma habitación, pero 19 años antes, Dulce María se retorcía de coraje en la cama porque se quiso salir una vez más, terca como era, pero le habían cerrado con llave todas las salidas, y los balcones estaban muy altos como para brincarse, aunque lo intentó, ya que no le importaba arriesgarse a dar el azotón en el piso con tal de lograr su objetivo, pero uno de sus hermanos mayores se dio cuenta y a regañadientes la metió a su cuarto. 
Y ya resignada se recostó en la cama para tranquilizarse, y una vez más el recuerdo de aquel muchacho de los ojos tristes, la hizo buscar entre sus cosas un casette de la cantante Jeanette, y poniéndola en su grabadora Sanyo, otra de sus canciones la ayudó a tranquilizarse. 
*** 
Y tiene el corazón de poeta 
De niño grande y de hombre-niño 
Capaz de amar con delirio, 
Capaz de hundirse en la tristeza. 
*** 
Pues tiene el corazón de poeta, 
De vagabundo, de mendigo 
Y así lo he conocido 
Y así me gusta a mi que sea, 
Que tenga 
el corazón de poeta. 
*** 
No se dio cuenta del momento en qué, escuchando aquellas canciones tan tiernas en una voz tan dulce, se quedó dormida. 
Y al otro día, al ver que el casette ya se había terminado y checar la hora en su flip clock del tocador que le indicaba que ya eran las 9:33 de la mañana, se levantó y al darse cuenta que todos estaban dormidos, ya que los había desvelado con la vigilancia posterior a su intento de fuga, bajó pero ya no con las intenciones de escaparse, solo quería llamarle a Juan Carlos para preguntarle por aquél muchacho de los ojos tristes con corazón de poeta, pero solo consiguió averiguar que había llegado tarde y muy tomado, porque su mamá no pudo despertarlo para comunicarla con él, así que solo le dijo que iba a ir a su casa después del medio día. 
 –¡Hola Dulce! ¿Qué te trae por aquí? 
Le pregunta Juan Carlos al verla entrar a su cuarto, ella ya era conocida de la familia y por eso le dieron la confianza de entrar hasta su habitación. 
 –Pues tu amigo, no se que me pasa pero no he podido dejar de pensar en él, no sé pero me preocupa, cómo si le hubiera pasado algo; ¿Sabes algo de él?  
 –Pues llamé ayer a su casa y me dijeron que se fue de fin de semana a Veracruz, pero que se regresa el lunes, y discúlpame pero se me olvidó avisarte; ¿A poco te movió el tapete? 
 –¡La verdad es que no lo sé! Desde que lo conocí siento como si lo conociera de toda la vida, pero te juro que nunca antes lo había visto. 
 –Pues yo solo te puedo decir que es buenísima onda, tal vez anoche lo agarraste mal por lo de su ex y todo eso, pero conociéndote a ti, y conociéndolo a él, no se decirte si son iguales o son todo lo contrario, pero te puedo asegurar que te va a caer muy bien, no es mamón, es educado, no se droga, aunque lo conociste tomando, en realidad no es un borracho, si por él fuera se la pasaba jugando Nintendo con sus hermanos todo el día, él se va a trabajar fuera, en las plataformas marinas, pero cuando regresa es de lo más tranquilo que puede haber, incluso al viernes, si no voy y lo sonsaco yo para que fuéramos a la 20, se la hubiera pasado jugando Nintendo con sus hermanos todo el fin de semana, y eso que andaba herido, cómo ya te platiqué que su novia le puso el cuerno con el tipo que se peleó en la ”Escrúpulos” Y eso por qué él le tiró la bronca, y eso fue porque se los encontró, porque te aseguro que él no la andaba buscando, y eso que es una güerita bien fresita y bien bonita, como de su edad, por cierto, es más chico que tú, apenas acaba de cumplir los 18. 
Le dice Juan Carlos haciéndole un breve resumen de la vida de su amigo. 
 –Pues no se le ve, además eso no importa ahora, pues ya que dices que se regresa hasta el lunes; ¿Podrías pasarme su número de teléfono? Me gustaría conocerlo bien. 
 –Pues si pero mejor no. –le dice Juan Carlos. –Te conozco muy bien y así como andas y eres, no me gustaría que jugaras con él. 
 –¡Ay Juan Carlos! ¿Pues que le puede hacer una señorita dulce e inocente como yo? Si sabes que todavía soy virgen y no he pecado. 
 –¡Ni de las orejas, amiga! 
 –¿Lo quieres comprobar, chiquito? 
Le dice Dulce María sugestivamente, poniéndole una mano en el pecho, mientras se le acercaba para darle un beso en la oreja. 
 –¡Que rico, pero guácala, ya sabes que no me gustan las mujeres!  
Le contesta Juan Carlos, cubriéndose con una almohada, ya que era de esos gays de closet, y riéndose le dijo:   
 –¡Pues precisamente por eso te lo digo! A lo mejor quieres que él te quite lo virgen, señorita demonio, y conociéndolo cómo es, capaz de que quiere resarcirte el daño, proponiéndote matrimonio. 
 –¡Pues si es así como dices, yo encantada! 
Y así, entre bromas con su amigo, y hablando de Alfonso, recuperó la tranquilidad perdida, y feliz y contenta, consiguió el número telefónico de aquél muchacho de los ojos tristes con corazón de poeta. 

 




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