Jamás me volvería a casar contigo.

2 relojes de cucú.

Capítulo 32. 
Nikita Violante 2006, parte 2. 
Jueves 27 de abril. 
Realidad paralela 2. 
2 relojes de cucú. 
<<No te rindas Nikita>> 
Nikita despertó por sí sola a las 12 del medio día, bueno, no por sí sola, la despertó el alegre canto del cucú de un reloj, bueno, no de uno, de dos relojes de cucú que estaban colgados en la pared de aquella habitación. 
 –¡Mamaa, mamiii!  
Gritó apenas ubicándose en la realidad, bueno no, en aquella realidad alterna. 
Su tía Paty fue la que entró al cuarto, ya que Dulce María se encontraba en la parte de abajo de la enorme casa. 
Y al poco rato de estar abrazada a su tía, su mamá apareció por la puerta, ella era muy cariñosa con su única hija, y le dijo: 
 –¿Qué pasó con mi güerita hermosa, ya están pasando las pesadillas? 
 –Creo que la despertaron los cucús de los relojes. –le dice Paty saliendo del cuarto. 
  –¡Pero si todos los días suenan a la misma hora! A la medianoche y al medio día, tú misma los programaste. 
 –Yo siempre los he tenido programados para que suenen cada hora, aunque a ti y a mis hermanos les moleste. 
 –A ver, Niki, platícame más de tus hermanos. –le dice Dulce María, condescendiente. 
Pero Nikita solo se le quedó mirando a los relojes, solo eran dos, los que en su realidad le pertenecían a Dulce María y a ella, de izquierda a derecha, ya que los de Joshua y Melina, estaban en otra realidad, o simplemente habían dejado de existir, o, en esa realidad, nunca existieron, el primero tenía todas las agujas en el cero, y el segundo, marcaba 21 minutos antes de las 12, pero al igual que cuando había 3 relojes de cucú, en su otra realidad alterna, el segundero iba hacia atrás. 
<<No te rindas Nikita>> 
Recordó aquella voz de una mujer entre sueños, mientras miraba los relojes, y le preguntó a su mamá. 
 –¿No viste la luz a las 11:39 de la mañana mami? 
Le pregunta ya que estaba empezando a analizar las cosas, ella tenía las mismas cualidades y el carácter de su padre, además de que también en esa realidad, era muy parecida a él físicamente. 
 –No he visto ninguna luz, más que la de tus ojos, pero; ¿Por qué uno de ellos marca las 11:39? Si se supone que suenan a las 12:00, además el mío se paró a las 12:00. –dice Dulce María checando su reloj de pulso. –Deben de haberse descompuesto. 
 –¿Esos relojes me los regaló mi papi? 
Nikita seguía preguntando, ya se había resarcido del abrazo de su madre, y ahora caminaba analizando y viendo cada cosa en el cuarto, pero nada, excepto aquél par de relojes de cucú, eran de su realidad de tiempo. 
 –No Niki, esos relojes me los regaló tu papi a mi, y me dijo cuando me los dio, que los había comprado en Veracruz, en uno de sus viajes,  cuando todavía no nos casábamos, y también me dijo que esos eran los representantes de nuestro amor, y que si algún día teníamos un hijo, iba a comprar otro igualito, y que si teníamos 2, compraría otro, y así, pero Diosito se lo llevó cuando tú apenas ibas a nacer, por eso ahora el primer reloj es el mío, y el segundo es el tuyo; ¿Sabes? Yo siempre he sentido que él nos cuida desde esos relojes, y que los cucús son sus amigos, y que le llevan nuestras oraciones todas las noches, y le dicen que estamos bien, y que tú te estás poniendo bien bonita. 
Dulce María se puso triste y aunque trató de no demostrárselo, Nikita se dio cuenta, y tratando de distraerla, le dijo: 
 –¿Tienes fotos de mi papá? 
 –¡Claro que si! Pero tú ya las has visto todas, están en nuestro álbum de bodas, mira. 
Le dice Dulce María sacando un par de álbumes de fotos de uno de los cajones. 
Nikita los abrió ansiosa, mientras Dulce María encendió el radio, tratando de distraerse, para disimular su tristeza. 
Y la niña encontró lo que quería, ver las fotos de su padre, aunque no eran muy diferentes de las que recordaba en su realidad alterna, donde su mamá también conservaba las fotos y los vídeos de la boda. 
En ese momento en el radio se escuchó aquella canción lanzada en 1995 por el grupo Maná. 
*** 
El relojito cucú sonaba 
Papá besó mi frente 
Me dijo “buenas noches, hijito” 
Y me apagó la luz. 
*** 
Oye, cucú, papá se fue 
Prende la luz, que tengo miedo 
Oye, cucú, papá se fue 
Prende la luz y apaga el tiempo. 
*** 
Dulce María se levantó inmediatamente para cambiarle de estación, porque consideró que no era un buen momento para escucharla, pero Nikita le dijo: 
 –¡No mami, no la quites! Esa es la canción de mi hermana Melina, a ella le gustaba mucho, y la cantaba cada vez que mi papá no asistía a uno de sus cumpleaños. 
*** 
Esta canción de amor 
Va para mi papá 
Se escapó al viento 
Nos dejó solitos. 
*** 
Esta canción de amor 
Va para mi mamá 
Que aguantó todito 
Le dolió hasta el hueso. 
*** 
Es por eso que mamá 
Lloraba en silencio 
Lloraba en las noches 
Y cómo aguantó por las mañanas. 
*** 
Ya para estas letras de la canción, Dulce María tenía los ojos inundados, pero sin llorar, ni sollozar, aguantando aquello que le dolía hasta el hueso. 
*** 
Oye, cucú, papá se fue 
Prende la luz que tengo miedo 
Oye, cucú, papá se fue 
Prende la luz y apaga el tiempo. 
*** 
Esta canción de amor 
Va pa’ mis hermanos 
Que crecimos juntos 
Lo extrañamos años. 
*** 
Este grito de amor 
Se lo doy al cielo 
Le pregunto tanto, tanto, tanto 
No contesta nada. 
*** 
Nikita la escuchaba atenta, pero con un gesto de estarla analizando que sorprendió a su mamá, porque ella esperaba que también se pusiera triste y melancólica, pero la expresión de alegría de su hija era todo lo contrario. 
*** 
Oye, cucú, papá se fue 
Prende la luz que tengo miedo 
Oye, cucú, papá se fue 
Prende la luz y apaga el tiempo. 
*** 
 –¡Mami, no te pongas triste! Acabo de descubrir que lo que prende la luz que se llevó a mis hermanitos, son los cucús de mis relojes, te contaré una historia que nos contó mi papá, a mi y a mis hermanitos, porque de seguro tú no te la sabes. 
Dice Nikita sentándose lo más pegada que pudo a Dulce María, como sosteniéndola para que no saliera corriendo.  
 –La abuela de mi papá se llamaba Agustina Violante, y ella era una bruja muy poderosa, porque si dibujaba una puerta en su cuarto, podía viajar a través de ella a cualquier parte del mundo, y si dibujaba una ventana, podía ver cualquier parte del mundo, incluso una vez se llevó a mi papá a conocer a los pingüinos atravesando una puerta mágica. 
 –Aunque no me lo creas, yo vengo de otra realidad de tiempo, donde él no está muerto y yo tengo dos hermanos mayores; ¡Los cucús me trajeron! Bueno, la mayor se llama Dulce Melina, y se parece mucho a ti, de ahí sigue mi hermano Joshua Jared, que tiene 13 años, que se parece a mi papá, y luego nací yo, solo que allá me llamo Dulce Paloma, porque así me pusiste tú, de hecho él me dijo que yo me iba a llamar Nikita, cómo me llamo aquí, pero tú no lo dejaste, porque él ya había escogido los nombres de mis hermanos.  
Le dice Nikita dejándola sin saber que decirle, ya que la historia de la abuela Agustina se la había contado su difunto esposo, y nadie de su familia la sabía aparte de ella, así que no había manera de que su Nikita la supiera, además, el nombre de Nikita, también lo había escogido él, aunque ella nunca estuvo de acuerdo, cuando murió, decidió ponerle así. 
Y los detalles eran tan ciertos que, dudando de su propia cordura, aunque su cabeza le dijera que era una locura, albergó la posibilidad en su corazón de que en alguna otra dimensión o realidad alterna, o multiverso o lo que fuera, su amado esposo aún estuviera vivo. 
Y levantándose a cerrar la puerta de su cuarto para que nadie los escuchara, ya que podían llamar a los hombres vestidos de blanco, para que se las llevaran derechito al manicomio a las 2. 
 –¡A ver mi Niki preciosa! –le pregunta ya sentándola en sus piernas y abrazándola. –¿Estás hablando de Agustina Violante Violante, la bruja de las 3 dimensiones? 
 –¡Si mamiii, sii! Ella era la abuela de mi papá, un día nos llevó a su casa, a ti y a mí, y a mis hermanos, para que viéramos la puerta mágica que tenía en su cuarto, esa puerta yo la vi moverse y en la sala de su casa también tenía un reloj de cucú, que cuando ya nos veníamos, me dijo que volviera pronto. 
 —¿Entonces, tú conoces a tu papá, me refiero a que si lo has visto y hablado con él? 
Dulce María era una mujer muy fuerte de carácter, y con entereza, escuchaba atenta la historia de su única hija. 
Y durante un largo rato Nikita le estuvo platicando con detalle todo lo que habían pasado sus hermanos y ella, antes y después de que se les manifestara la primera luz deslumbrante. 
 –¡Por eso te digo que los cucús son los que prenden esa luz que todos vimos anoche! Cómo lo dice la canción. 
 –Pero si dices que tu hermana Melina es la bruja de las distancias, entonces no podremos ir a su dimensión a través de su puerta mágica, ni tu hermanito Joshua que es el mago de los espacios, podrá vernos a través de su ventana mágica, porque no saben dónde estamos. 
 –Si mami, eso ya lo se, mi papá nos habló de un gen mágico que se brincaba las generaciones, ni a él, ni al abuelo Alfonso les tocó, porque no eran magos, pero cuando vimos la primera luz que hizo que se moviera la puerta mágica del cuarto de Melina, y luego se la llevó, nos dimos cuenta que mi papá nos pasó el gen mágico, y como él nos decía en las historias de la abuela, que nosotros seríamos los magos guerreros de los Violante Otáñez, y que nuestra misión en la vida era salvar al mundo, entonces yo soy la sacerdotisa de los tiempos, y creo que puedo enviarles un mensaje a través de la distancia, el tiempo y el espacio, con la ayuda de los cucús de los relojes, acuérdate que te dije que una vez el cucú del reloj de la abuela Agustina me dijo que volviera pronto, y hace rato cuando me despertaron, me dijeron que no me rindiera. 
Dulce María estaba eufórica, ante la mínima y loca posibilidad de escapar de aquella triste realidad, que estuvo dispuesta a creer en todo lo que le dijera su única hija, total, no tenía nada que perder, y el único peligro que corría, es que las metieran a las dos al manicomio.  
 –¡A ver Nikita Palomita! No se cómo le vas a hacer, pero le vamos a estar rezando a dios y a tus cucús todos los días, para que les des un mensaje a tus hermanitos, a través de la distancia, el espacio y el tiempo, pero principalmente a tu padre. 
 –No sabría cómo encontrar a mi papá, tal vez a mis hermanos si, porque su reloj de cucú debe de estar con ellos, así como están los míos conmigo, pero acuérdate que en esta realidad alterna, mi papá se murió antes de que yo naciera, además no tenemos todos los días, porque cuando las agujas de mi reloj que va hacia atrás lleguen al cero, entonces vendrá la luz por mí, y te quedarás solita mami, o tal vez ya me quedé aquí contigo, porque yo creía que a las 11:39 de la mañana, la luz iba a venir por mí, y no, ya ves que sigo aquí contigo. 
 –¡Mira!  
Le dice Dulce María mostrándole una foto en específico de uno de los álbumes, dónde aparecían ellos dos, en un restaurant,, pero en el fondo había un elegante reloj de cucú. 
 –Esta foto es de antes de que tú nacieras, de hecho yo te llevo en la panza, solo que no te ves porque te tapa la mesa, en esa ocasión tu papi y yo nos fuimos a Veracruz a pasear, ya nos habíamos casado y todo, y fuimos a cenar a un restaurant que tenía un reloj de cucú muy bonito, el que se ve al fondo, y esa noche, cada vez que sonaba, tu papá me decía que el cucú le quería decir algo, pero que no alcanzó a entenderlo, yo pensé que ya estaba muy tomado y me lo llevé a dormir al cuarto, por eso, si dices que puedes mandarle unos mensajes a tus hermanitos atravesando dimensiones, entonces podrás enviarle un mensaje a tu papá a través del tiempo, y con la ayuda del cucú del reloj del restaurante.  
Le dice Dulce María a su hija, todavía sin creer que ella le estuviera pidiendo eso. 
 –¡Si mami, sii, te prometo que le diré lo que quieras! Los cucús de la abuela Agustina nos ayudarán, dame la foto y vamos a rezarle a los cucús. 
Dice Nikita y arrodillándose en la cama, enfrente de los relojes, les dijo: 
 –¡Yo soy la sacerdotisa de los tiempos de los magos guerreros de los Violante Otáñez, y les ordeno que le lleven un mensaje a mi papá y  a mis hermanos! 
Pero nada sucedió, Dulce María solo se le quedó mirando esperanzada. 
 –¡Yo soy la sacerdotisa de los tiempos de los magos guerreros de las 3 dimensiones de los Violante Otáñez, y les ordeno que le lleven un mensaje a mi papá y mis hermanos a través del tiempo, el espacio y la distancia. 
Pero igual, nada sucedía, Nikita frunció el ceño, imitando un gesto que hacia su papá cuando no le salían las cosas, mientras Dulce María le dijo: 
 –¡No te rindas, Niki! 
Y cerró los ojos para concentrarse en una oración. 
 –HEEEY, DESPIERTEEN!  
Dice Nikita dando un par de palmadas, y en ese momento los cucús salieron de los relojes, pero solo emitieron un cucú y se quedaron estáticos. 
 –¿Qué quieres que le diga a mi papá, mami? 
Dulce María abrió los ojos al escuchar el canto de los pajaritos mecánicos  y estuvo a punto de gritar, tomar a su hija y salir corriendo, pero sobreponiéndose al terror que sentía, después de todo, nada podía ser más aterrorizante que esa vida de viuda joven, se arrodilló junto a su hija. 
 –Dile que no se vaya a trabajar, que quieres que esté aquí contigo cuando nazcas, que te espere para que te pueda conocer. 
 –Yo soy la sacerdotisa de los tiempos de los magos guerreros de los Violante Otáñez, y les ordeno que a través del tiempo, del espacio y la distancia le digan a mi papá y a mis hermanos, lo que les voy a decir. 
Y así, la sacerdotisa de los tiempos de los magos guerreros de las 3 dimensiones de los Violante Otáñez, y Dulce María Otáñez, la viuda joven, trataban de salvar a su familia de los crueles designios del destino. 

 




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