Jane

Capítulo 21

Pasaron casi quince días sin que Rick tuviera noticia alguna de su padre o del presidente. Pero le dio bastante igual.

Como hubo lluvias la reforma de la casa se vio interrumpida por una semana, pero al reemprenderla se empezó a rehacer el tejado, y para asombro de los obreros, Rick se subió también allí arriba a ayudar. Prefería estar entretenido que quedarse quieto mirando. Precisó de Rosanna muchos días porque Vivian trabajaba la mayor parte del día, pero había tardes que se quedaba en el camino de entrada con la niña en brazos, mirando como trabajaba Rick en el tejado y señalándoselo a la niña, que apenas se enteraba de nada. Otras mañanas se dejaba caer por allí entre una patrulla y otra, y Rick se enfadaba, porque iba en el coche patrulla y sobrevolaba la casa varias veces antes de pararse detrás del Impala. A Rick no le gustaba nada que hiciera aquello, le parecía innecesariamente peligroso.

Hasta que una mañana en la que Rick salió para ver como estaba quedando el tejado visto desde abajo, oyó que llegaba un coche, pero no le dio importancia porque, para alegría para él, de cada vez había más movimiento en el barrio: visitas de posibles compradores con inmobiliarias, otras empresas de restauración, servicios de limpieza, obreros. Así que se encaminó de vuelta a la casa y cuando estuvo en la entrada alguien lo llamó por su nombre. Se volvió por instinto, pero sabía quién era.

—Hola, Rick—lo saludó su padre que iba caminando cautelosamente por el camino de entrada.

Rick pensó que al menos aquel día se había molestado en ponerse una de sus acostumbradas camisas a cuadros y los vaqueros desgastados. Cerró de nuevo la entrada y se quedó en lo alto de las escaleras, expectante. Vio que su padre alzaba las cejas.

—¿Me cierras la puerta de mi casa?—preguntó con sorpresa.

Rick meneó la cabeza, sopesando lo que acababa de decir, y se volvió para abrirla de par en par, con un teatral movimiento.

—Pase usted.

La puerta ya no chirriaba. Había cambiado todo el marco y la puerta era una nueva, más gruesa y segura, con varios complementos tecnológicos que Rick no había podido evitar.

Su padre negó con la cabeza, como disculpándose.

—No, no... No es eso lo que quiero, hijo. Tienes más derecho tú…

—No, si lo piensas sigue siendo tu casa. Y encima la estoy reformando con el dinero que tú me has proporcionado, así que no tengo mucho que hacer.

Se quedó mirando con dureza al hombre, que le devolvió la mirada.

—Pero déjame decirte que has tenido ciento cincuenta años para pasarte algún día por aquí a revisar el correo y pasar un poco la escoba. Has dejado que las palomas lo hicieran por ti.

—Mírate... Antes no me hablabas así—comentó el hombre, sorprendido.

—Antes no me parecías un bendito hijo...—dijo el chico, encogiéndose de hombros. Meneó la cabeza, se calló y aguzó el oído un momento. Jane se quejaba, así que dedicó una última mirada a su padre y entró, dejando la puerta abierta. De todas formas, los obreros necesitaban que quedara así.

Henry se quedó un momento allí, pero luego subió las escaleras del porche, al que le echó un vistazo. Estaba sucio y lleno de material de obra, pero se acercó a la puerta y la examinó para comprobar qué había comprado su hijo. Le dio el visto bueno con un gesto e intentó seguir a su hijo hacia la cocina, pero se quedó mirando la entrada, que era algo más pequeña de como la recordaba él. ¿Por qué habría hecho eso su hijo? Se fue hacia la cocina y lo encontró acuclillado delante de un capazo donde estaba Jane.

—...es decir, entre adultos. Sé que aún no me comprendes, pero algún día lo harás, y también me discutirás, pero es lo que hay, ¿no crees?—le hablaba a la niña.

Ella lo miraba con un puchero y se le cayó una lagrimita. Rick suspiró.

—Vale, ya callo. Te lo preparo.

Y se levantó y empezó a prepararle un biberón. Henry observó asombrado el cambio que había sufrido la cocina. No se parecía ni a la que tenían cuando vivían allí ni a la que él había visto hacía un año, más o menos, al ir a revisar el estado de la casa. Habían reformado la estancia quedando algo más amplia sin haber tocado ninguna pared, todo era debido a la reubicación. El hombre se dio cuenta de que su hijo no había hecho mucho gasto en tecnología punta, si no todo lo contrario, había comprado electrodomésticos eficientes pero con poca autonomía. Lo miró, pensando que tal vez el chico no se había amoldado del todo al nuevo siglo que le había tocado vivir.

Por otro lado se fijó en que el chico estaba algo más delgado pero un poco más fibroso. El cabello corto le daba un aire mucho más adulto y también se fijó en cómo miraba a aquella pequeña niña. Él también se acuclilló a saludarla y evitó pensar en la palabra que tenía en la boca. Nunca creyó ir a ver algo así, pero ahí estaba. Lo miraba con los ojos muy abiertos y comprobó que era la misma mirada que tenía su hijo.

—Siempre hace eso cuando ve a alguien que no conoce. Para de hacer lo que sea que estuviera haciendo y se queda mirando fijamente—explicó Rick, meneando el biberón. Luego se acuclilló al lado de su padre, desató a la niña y la cogió, colocándosela en los brazos para darle el biberón. Después de comprobar que no quemaba se lo dio.

Henry observó a su hijo. Él no había podido estar en la fase de transformación del chico. Había visto desaparecer a un chico joven, despreocupado, alegre y sin ataduras y había recuperado a ese chico convertido en padre, adulto y sin esa docilidad que le había permitido apartarlo de lo que no le convenía.

—¿Cómo lo llevas?—le preguntó, haciendo una seña hacia la niña.

Rick dejó el biberón en la encimera y le limpió la cara a la niña, que había estado echando leche. Se apoyó en la encimera y volvió a ofrecerle el biberón.

—Bastante bien—dijo, secamente. No quería darle explicaciones al hombre. No quería abrir su corazón y contarle la incertidumbre, la sensación de saber que le habían usado. Y luego lo que había sentido al descubrir que la quería tener. No aún.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.