Jane

Epílogo

Jane tenía la mano de su padre fuertemente cogida. La derecha, porque la izquierda estaba cogida por la de su hermano, Allan, que iba caminando haciendo tonterías.

—O paras, o te suelto—le advirtió la niña, perdiendo la paciencia.

El niño no le respondió, pero la soltó y se fue corriendo varios pasos atrás hasta que se la cogió a su madre. Ella la sacó del abrigo que llevaba y se la dio, sin decir nada.

Estuvieron un rato más caminando en silencio hasta que llegaron a la tumba que tocaba. Cada pocos meses, Rick insistía en visitarla para que Jane siempre la tuviera presente. La niña suspiró con algo de aburrimiento.

Él había pedido que en la lápida no pusieran el apellido de Archer, si no “Gina, la liberada”. No sabía si sería lo que ella querría, pero le pareció apropiado. Se le habían ocurrido otros, por supuesto, pero pensó que aquel era el más adecuado. Cuando oyó el suspirito de su hija, bajó la mirada.

—¿No te apetecía venir hoy aquí?

—No es eso... Pero es que me aburre un poco.

Rick se acuclilló para mirarla a los ojos.

—Pero es que es lo menos que podemos hacer. Si no fuera por ella, yo no estaría aquí. Contigo.

Y le puso una mano en el pecho, mirándola con cariño.

Jane se volvió hacia la tumba de nuevo y se quedó mirándola, pensativa.

—¿Recuerdas lo que te cuento siempre?

Ella asintió.

—Gina era mi madre biológica, Vivian, mi madre de corazón—recitó de memoria—Pero Gina me quería mucho aunque nunca me haya conocido.

—Y gracias a ella estamos los cuatro juntos—terminó Rick con una sonrisa.

Jane lo miró.

—Y a Allan. El chico que te ayudó a escapar.

Rick llevaba todos aquellos años explicándole continuamente a Jane que debían de recordar siempre a aquellas personas que los habían ayudado a ser hoy lo que eran, una familia normal y feliz. Le había hablado de los sueños de Gina por una vida mejor. Cómo Allan había hecho lo posible por sacarlo del centro, y cómo gracias a Jefferson habían logrado escapar definitivamente de la ciudad y arreglar el coche que tanto adoraba Jane. No sabían qué había sido del anciano, y nadie había querido decirle nunca nada, pero Rick hacía mucho que sospechaba que tal vez hubiera muerto por sacarlos a ellos tres de Shadow.

—Muy bien, cielo, me alegro de que tampoco te olvides de él—le dijo, acariciándole la cara con una mano.

El chico no había podido recibir debida sepultura en su ciudad de origen al morir en el centro de Shadow, pero su familia había erigido un pequeño recordatorio en su nombre en aquel mismo cementerio, un par de metros más adelante.

Jane le sonrió. Rick admiraba cómo la niña, de sólo ocho años, era tan hermosa. Se parecía mucho a Gina, pero seguía teniendo los ojos verdes de él y su mirada no era temerosa ni inocente como lo había sido la de la mujer, si no atrevida y decidida. Tenía el cabello largo, aún rubio y con bucles bien definidos que a Rick le recordaba a la chica, y que peinaba siempre con esmero.

Vivian dejó encima de la tumba las flores frescas que habían traído y retiró las secas, e hizo lo mismo en el recordatorio de Allan. Luego se volvió a reunir con ellos tres y miró a Rick. A ella no le gustaba demasiado estar allí, la ponía triste rápidamente, pero Rick pensó que aquella ocasión ya habían tenido suficiente. Volvió a tenderle la mano a su hija y volvieron por donde habían ido. Jane se volvió un momento y se despidió, como hacía siempre.

Estuvieron un rato en silencio hasta que salieron del camposanto.

—Venga, a ver si la adivinas—empezó Rick, con tono animado, meneando la mano de su hija en la suya—Va de... bueno, en realidad está inspiraba en un grupo de chicas que esperan fuera... No te daré detalles. Pero la canción trata de una chica con un nombre inventado, y el cantante le dice que no es hijo suyo y...

Jane puso los ojos en blanco.

—Oh, papá, qué pesado eres... Es Billie Jean, de Michael Jackson.

—¡Muy bien! Así me gusta—dijo, contento—Otra: trata de una pareja que se ve después de mucho tiempo, y hay una tercera persona que al parecer ha expresado su a...

—Gold, de Spandau Ballet. ¿Vas a seguir poniéndome a prueba mucho más?

—Eternamente, cielo. El objetivo es que seas una biblioteca andante en cuanto a música se refiere.

—Ya, claro, en cuanto a música de hace más de dos siglos, Rick—se quejó Vivian, pero estaba sonriendo—Si al menos fueras equitativo...

—Para nada, todo el mundo sabe que la música de las últimas décadas del 1900 es la mejor de la historia—dijo con aire petulante, pero luego se rió.

—Cómo eres, papi...—comentaba su hija, pero también se estaba riendo.

 

¿FIN?




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