Jane parte 2. La comunión mental

Capítulo 14

Alan se giró y se topó con el chico a su lado. Se asustó un poco en un primer instante, pero se acordó de la conversación de la noche anterior y se relajó. Se llevó una mano a la cabeza. A grandes rasgos, lo había entendido perfectamente, pero había cosas que no. Que debía preguntarle al chico cuando estuviera preparado. Pero lo importante lo había entendido sin problemas y lo había dejado muy desconcertado. ¿Había esperado que fuera inocente? ¿Se esperaba que fuera un asesino de verdad? ¿Algo de morbo? Alan volvió a mirarlo. Dormía plácidamente. Desde luego, al conocerlo, no le había parecido malo, pero tampoco se esperaba que hubiera sufrido tanto. En aquel momento el chico se le antojaba poco más que un animalito maltratado y herido. ¿Cómo había podido su padre tratarlo así?

Suspiró y se levantó despacio para no despertarlo. Se metió en la ducha.

Cuando Arceus se despertó la cama a su lado ya estaba fría. Miró en derredor y le llegó enseguida el olor a pan tostado. Buscó y encontró a Alan en la cocina, yendo de un sitio a otro. Arceus se desperezó y en lugar de levantarse se quedó un momento así tendido, repasando la conversación del día anterior. Aún no podía creerse que le hubiera contado todo al chico. Al hijo de Inek...

Al entrar en la cocina Alan le dedicó una sonrisa tímida.

—Buenos días —lo saludó.

Arceus sólo sonrió y le dio con la mano.

—¿Tostadas?

Asintió y se sentó en el mismo lado que la noche anterior.

—¿Café?

Arceus lo miró.

—No me gusta ni cómo huele. No sé cómo podéis tomar todos eso.

—Uff… No vamos a llevarnos muy bien tú y yo —bromeó Allan.

—Y ahora lo dices.

El chico se quedó un momento mirándolo con asombro pero Arceus le sonrió, como dando a entender que era una broma y Alan enseguida apartó la mirada, pero parecía haber entendido.

—Está bien, tal vez el café no nos separe… Pero dime que al menos el chocolate sí te gusta.

—No lo sé. De eso sólo sé que Jane se lo raciona a Jenny porque dice que es estibu…

—Estimulante. Sí, a los críos los pone frenéticos, pero…

Arceus vio que Alan se iba a uno de los armarios y traía algo. Se sentó en la mesa, sonriendo.

—...tú y yo no somos tal.

Y dejó en la mesa un inmenso tarro de crema de chocolate.

—Pruébalo —le dijo y le alargó una cucharada.

Arceus obedeció. Probó sólo un poco, pero enseguida pensó que no había probado nunca nada tan delicioso. Alan se rió con ganas.

—Qué mala idea he tenido.

El chico no le contestó, sólo siguió comiendo.

 

Jane entró en la cafetería, seguida de Karim, a la hora acordada. Buscaron un poco y enseguida encontraron a Alan en una mesa, solo, distraído con el móvil.

—¡Hola! —lo saludó Jane.

El chico levantó la vista al instante y le devolvió la sonrisa.

—Preciosa —la saludó —Hola, Ka.

—Rim. Yo aún no te llamo Al —contestó Karim al instante.

—Porque no quieres —le dijo Alan insinuante mientras la pareja se sentaba frente al chico.

—Alan —lo reprendió suavemente Jane.

—¿De verdad tan ofensivo es llamarlo Ka?

Jane y Karim se miraron unos instantes, pero prefirieron no contestar.

—¿Para qué querías vernos?

Alan suspiró y dejó su móvil a un lado.

—El otro día Ar vino a verme. Para hablar de… bueno, un asuntillo entre nosotros dos.

Jane levantó mucho las cejas.

—¿Ya existen asuntillos entre vosotros dos?

—No es lo que crees. Pero ahora no te he hecho venir para eso.

—Bueno, tú sabrás. Dime, entonces.

—La cosa es que conseguí que me contara todo.

—¿Cómo que todo?

—Sí, el porqué está así.

Jane se quedó mirándolo boquiabierta.

—¿No te habrás creído nada de lo que te ha dicho? —preguntó Karim.

—Sí.

—Yo de ti no lo haría. No es de fiar.

—Pues será que yo soy tonto, pero le he creído.

—Karim, deja que lo cuente —le pidió Jane con suavidad. El chico asintió y se volvió de nuevo hacia Alan, que procedió a explicarles todo.

—Pero ayudaría saber qué son las karelei. Y… lo de nihala takara no sé qué. Lo habéis mencionado varias veces, pero no sé qué es. Ni ashkav

Ashkarav —aclaró Karim.

—Eso. Es que se… estaba muy alterado y creo que no se paró a pensar que estaba hablando en términos que yo no entendía, pero en ese momento no quise interrumpirlo como comprenderéis.

—Por supuesto —dijo Jane, comprensiva.

—Las karelei son unos pequeños felinos. A pesar de su tamaño son muy fieros y sí, pueden matar vaturianos. Uno solo no, pero en manada…

Alan asintió, comprendiendo.

Nihala takara shi significa pareja de comunión mental. Se puede usar sólo nihala para hablar de la pareja, pero sería una pareja normal. La de comunión mental es como la de tu ati con Chelesi.

Esa vez, Alan puso los ojos en blanco.

—Está bien, vale, explícame qué es eso.

Karim procedió a explicarle el tipo de relación que tenían los chicos. Alan lo escuchó con una ceja enarcada, incrédulo. Cuando terminó, el chico empezó a tamborilear los dedos en la mesa. ¿Cómo pedirle al muchacho que dejara de mirarlo así? Miró a Jane en busca de ayuda.

—Cielo, si no vas a creerte nada… —intervino ella.

—Pero sí las mentiras de ese chaval.

—No creo que lo que me ha contado sean trolas —se quejó Alan —¿también lo son cuando dice que lo tenéis ahí arriba todo el día?

—No sale porque no quiere —atacó Karim, algo más fuerte —Es él quien se aísla.

—Porque no le prestáis atención.

—¿Podéis parar? —pidió en un susurro Jane.

Alan la miró un momento y luego de nuevo a Karim, enfadado. Se quedaron un momento en silencio.

—Finalmente, ashkarav es una unión de guerreros. Es una alianza muy íntima entre dos vaturianos que confían mutuamente para luchar juntos. Se unen por la cola y se defienden a muerte. Es algo que nunca me habría imaginado que harían Inek y Arceus —explicó Karim.



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En el texto hay: planeta, tribus, alienígena

Editado: 24.07.2022

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