Jane parte 3. La Tríada

Capítulo 13

El dolor tan punzante que sentía hizo que Arceus se despertara de golpe. Se llevó una mano a la frente. ¿Cómo había terminado así? Empezó a recordar lentamente. Había estado en un salón con árboles narai ra azules. Alan iba muy guapo, y habían celebrado… ¡la ceremonia! ¿Y qué más? Había bebido mucho, eso estaba claro, pero él no había tenido esa intención inicialmente. Pero empezó a ver en su memoria que, al marcharse Alan a bailar con su ati, él se había quedado un rato solo, hasta que Jane lo sacó a bailar una canción especialmente animada, se lo pasó muy bien, pero al terminar volvió a la mesa, buscando algo de beber cuando Tanik se le acercó con una copa en la mano. Arceus recordaba haber alargado la mano para cogérsela, pero él se la había retirado, negando con la cabeza y sonriendo. Su intención era dársela de beber él. Se dejó y bebió. Buscó y encontró una copa y lo imitó.

¿Qué había pasado luego? En algún momento bailaron. Finalmente se besaron y se marcharon de allí. Ambos sentían mucho deseo, pero habían dicho que debían esperar a Alan para marcharse a la habitación. Juntos. Hasta que un rato después, finalmente, había aparecido el chico, buscándolos. Y se marcharon. Arceus se volvió y vio que a su lado estaban los dos chicos, dormidos. Se incorporó sintiendo el fuerte martilleo de su cabeza redoblarse por su esfuerzo. Resopló y se volvió a llevar la mano a la cabeza, como si eso pudiera mitigar el dolor.

Alan se revolvió y abrió los ojos lentamente.

—Ar… —le dijo con una sonrisa.

Pero Arceus, en lugar de devolvérsela se levantó y buscó algo que ponerse. No había nada.

Alan se sentó en la cama, extrañado. También le dolía mucho la cabeza, pero lo importante para él en aquel momento era la expresión de Arceus.

—¿Qué te pasa? —le preguntó.

El chico lo miró y luego miró a Tanik, aún dormido.

—Estamos los tres en la cama —dijo.

—Ya, no es la primera vez —dijo Alan. Pero él sabía perfectamente que su mashi no se refería a eso. Pero no podía pensar ni por un segundo que eso fuera la causa del enfado del chico. Para él la noche anterior había sido algo inolvidable. La ceremonia, la fiesta posterior, y obviamente el hecho de haber estado con los dos chicos a la vez. Se había sentido pleno, feliz, y más poderoso que nunca, porque supuso que al fin y al cabo, en eso consistía ser la Tríada, en estar ellos juntos.

Arceus chasqueó la lengua.

—Sabes que no me refiero a eso. Lo hemos hecho, los tres, ¿no?

Alan desvió un momento la mirada.

—Es obvio, y varias veces —dijo, desanimado por la reacción del chico —¿Acaso tú no… lo has…?

Tanik se revolvió, despertándose.

—No me puedo creer que haya bebido tanto como para liarla de esta forma —dijo Arceus, enfadado.

—¿Liarla por qué? —preguntó Alan, dolido —Somos quienes somos y se supone que debemos…

—No quiero que me vengas con eso ni una sola vez más. A mí me da igual, no quiero tener nada que ver con él.

Tanik se sentó y se quedó mirando al chico al lado de Alan, que también lo miraba.

—No tienes ni idea de lo que ha significado para mí, si no te aseguro que no hablarías así —le dijo Alan. No entendía porqué el hombre debía actuar de aquella forma.

Arceus se fue al armario y cogió ropa al azar.

—¿Tú también te vas a enfadar? —le preguntó Alan a Tanik sin mirarlo.

Tanik suspiró.

—La verdad es que no me esperaba para nada terminar así, pero…

Alan sintió que el chico se sentía muy confuso por lo que había pasado, tanto que no sabía ni explicarse. En cambio sintió, pudo sentir, el enfado de Arceus. ¿Podía sentirlo? Meneó la cabeza, porque no era momento de pensar en aquello. Se levantó y se puso delante del chico.

—Ya está, ¿te marchas? —le preguntó.

—Sí.

—No sirve de nada que te diga que me duele que te vayas, que quiero que te quedes y que hablemos.

—No pienso hablar. No tengo nada que hablar —dijo Arceus bruscamente. Una vez terminado de vestirse se marchó de allí dando un portazo.

Alan se quedó un momento boquiabierto mirando la puerta y luego miró a Tanik, que lo miraba desde la cama, ceñudo.

¿Tu también me dirás que ha sido una noche de mierda o algo de eso? —le preguntó.

No. Pero déjame que te diga que Arceus tampoco ha dicho eso.

Me da igual. Yo era feliz cuando me he despertado, pero ahora estoy triste.

Tanik bajó la cabeza, apesadumbrado. Pero no sabía qué decir.

Idos los dos a la mierda, ¿vale? —dijo Alan, enfadado —Me marcho a bañarme.

Cogió algo de ropa y se marchó. Ya no quería llevar más los restos de pintura en su cuerpo. El recuerdo de lo que había pasado entre ellos. Le parecía mentira que una noche como aquella pudiera desembocar en una situación así. ¿Podía creer que había sido real? ¿O sólo había sido resultado del maldito alcohol?

 

 

 

La chica entró en el salón principal, el mismo en el que Alan y su familia habían sido recibidos, y se encaminó al encuentro de Celesia y Tai.

—Coralia, es un gran honor recibirte en la corte de Kiriana —la saludó Celesia.

La chica inclinó la cabeza. Iba totalmente desnuda, pero parecía darle completamente igual, e iba acompañada de tres vaturianos más, que eran simplemente sus guardias.

—Gracias. Vengo a ver a la Tríada. Espero con ansia que sea posible tal encuentro —dijo.

Celesia y Tai se miraron un momento, asintiendo.

 

 

 

Inek encontró a su peni en medio del pasillo. Tanik había seguido al chico al baño, y aunque fuera en estricto silencio, había permanecido con él todo el tiempo. El chico había visto en sus pensamientos que no sabía nada de lo que había en su cabeza, pero que tenía claro que Alan no tenía la culpa de nada y no lo quería solo. Se detuvieron.




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